Publicado el: Mar, May 19th, 2015

¿Hombre de Pekín o mujer de Pekín?

El estudio realizado a un diente del Hombre de Pekín espera revelar más datos sobre este ancestro del hombre moderno.

El estudio realizado a un diente del Hombre de Pekín espera revelar más datos sobre este ancestro del hombre moderno.

Los restos del hombre de Pekín son muy extraños y se cree que la mayoría desapareció durante la II Guerra Mundial, así que los científicos están muy expectantes ante los análisis publicados de un diente de 600.000 años de antigüedad del ancestro del hombre moderno.

De acuerdo con Liu Wu, de la Academia China de las Ciencias, el diente en cuestión es un canino superior de un hombre pekinés. El diente está completamente desarrollado, lo que indica que perteneció a un individuo de entre 20 y 40 años y muestra dos grandes mellas, una de ellas se produjo antes de la muerte del individuo, por lo que es posible que usasen los dientes como herramientas o para morder objetos sólidos como nueces o huesos de animales.

Liu ha revelado que en el futuro las investigaciones que se realizarán del diente será para saber qué residuos contiene y qué tipo de comida consumía el hombre de Pekín.

La corona y la raíz del diente son más pequeñas que las de otros dientes encontrados, lo que puede indicar que el diente provenga de una mujer, aunque Liu ha afirmado que únicamente por un diente no es posible saber el género.

Después de la II Guerra Mundial, los únicos restos que se conservaron del hombre de Pekín fueron tres dientes que se conservaron en la Universidad de Uppsala y no fue hasta 2011 cuando se encontró el cuarto.

A mitad del siglo XIX, los arqueólogos comenzaron a buscar las pruebas de nuestros ancestros y en el siglo XX llegaron a China. Otto Zdansky, de la Universidad de Uppsala desenterró el primer diente del hombre de Pekín en 1921.

Fue entre 1928 y 1937 que se encontraron numerosos restos de “hombres de Pekín”, incluidos cinco cráneos y restos de más de cuarenta individuos, pero en 1941 todos estos restos se perdieron y sólo pudieron salvarse los dientes y ellos son la única prueba de que el hombre de Pekín existió.

Sobre el autor

- Estudiante de 5º curso de Historia-Ciencia Política y Gestión Pública en la Universidad Rey Juan Carlos

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