Publicado el: Sab, Sep 12th, 2015

Encuentran en Sudáfrica una sima de huesos con una nueva especie homínida: Homo Naledi

Fósiles analizados en el estudio

Fósiles analizados en el estudio

Hace dos años Lee Berger reclutaba gente en las redes sociales para explorar una grieta de 18 centímetros de ancho en la que se pensaba que podía encontrarse un cargamento de fósiles humanos.

Esta semana se han publicado más detalles de la excavación en la cueva de Rising Star, a 50 kilómetros de Johannesburgo.

Se ha descubierto una sima con más de 1.500 fósiles humanos y los investigadores afirman que se trata de una especie desconocida hasta ahora dentro del género homo que se ha bautizado como Homo naledi.

Los expertos creen que aquellos individuos fueron depositados allí por sus congéneres, eso supone un inesperado comportamiento de tipo funerario que nunca se había observado en humanos tan primitivos.

El yacimiento hallado es el mayor conjunto de fósiles concentrados en un solo lugar de toda África.

Los investigadores explican que no han conseguido datar los fósiles ni saben cómo pudieron llegar allí quince cadáveres. Para poder llegar hasta la cámara en la que se encontraban los restos de los homínidos es necesario recorrer 80 metros, trepar una pared y escurrirse por una grieta.

Esta ruta, totalmente a oscuras, es la única que existe para llegar hasta allí y la única que existía según los estudios geológicos cuando se depositaron los cadáveres en el lugar.

Por el tamaño de los huesos se ha determinado que había niños, adolescentes, adultos y ancianos entre los cadáveres y ninguno tiene marcas de traumatismo por una caída en la fosa.

No hay restos de otro animal, salvo pájaros o ratones. La cueva no presenta marcas de crecidas de agua intensas, que podían haber arrastrado allí los restos.

La única hipótesis que queda es que alguien haya dejado allí los restos, según dicen los autores del estudio. Rituales funerarios de este estilo hasta ahora sólo se había atribuido a los humanos más modernos y con más cerebro.

“Tenemos casi todos los huesos del cuerpo representados varias veces, lo que hace que el Homo naledi sea ya prácticamente el fósil de nuestro linaje que mejor se conoce”, explicaba Lee Berger, paleantropólogo de la Universidad de Witwatersrand.

Tras el encuentro de los restos en octubre de 2013, Berger comenzó a seleccionar a un grupo de científicos internacionales para analizar las partes del cuerpo de la nueva especie.
Los huesos estaban parcialmente fosilizados y algunos estaban a simple vista sobre el suelo de la cueva.

El análisis de los restos ha concluido que la especie descubierta no es un simple chimpancé erguido. Los expertos piensan que el género Homo surgió a través de los australopitecos, pero hasta hace poco existía un vacío total de fósiles que permitiesen confirmarlo.

Por la morfología que presentan, los naledi parecen estar en el límite de ambos grupos, medían un metro y medio y pesaban unos 45 kilos.

Aún no habían desarrollado un cerebro grande (500 centímetros cúbicos), pero ya tenían un cuerpo estilizado y rasgos humanos, como la capacidad de andar erguidos o dientes pequeños y sus manos contaban con el pulgar oponible que permite fabricar herramientas.

Sobre el autor

- Estudiante de 5º curso de Historia-Ciencia Política y Gestión Pública en la Universidad Rey Juan Carlos

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