Publicado el: Lun, Dic 14th, 2015

La Fiesta del Fuego de los Pirineos ya es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Según los datos que maneja la UNESCO, España es el cuarto país del mundo con más manifestaciones dentro de la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, lo que refleja la gran riqueza histórica, cultural y tradicional con la que cuenta este país.

Una de las últimas inclusiones en esta lista es la de las Fiestas del Fuego de los Pirineos, un evento que se realiza todos los años en la noche que coincide con el solsticio de verano. Es en este momento cuando los habitantes bajan con antorchas encendidas desde los picos de las montañas en dirección a sus pueblos y ciudades, prendiendo fuego a un montón de fogatas que hay preparadas en su descenso, al igual que se ha hecho durante muchísimos años, de la manera más tradicional.

Para los más jóvenes, la celebración de este evento se ha convertido en todo un acontecimiento de gran importancia dado que además del solsticio, este acto simboliza su paso de la adolescencia a la edad adulta, pura tradición que se lleva haciendo así durante muchos años.

Además, se cree que las Fiestas del Fuego son una ocasión muy especial para poder regenerar los vínculos sociales y fortalecer esos sentimientos de identidad, pertenencia y continuidad de las comunidades, razón por la que esta celebración siempre vaya acompañada de buenas comidas entre todos los familiares, amigos y vecinos así como bailes y canciones tradicionales pertenecientes al folklore de la zona.

Fiesta del Fuego de los Pirineos. Crédito: Wikimedia

Fiesta del Fuego de los Pirineos. Crédito: Wikimedia

De esta celebración hay que decir que en ocasiones se asignan diferentes funciones a algunas personas, pero solo en algunos municipios, donde por ejemplo, es el alcalde quien enciende la primera fogata y en otras localidades es el sacerdote quien la alumbra o la bendice.

En otros casos es el último en haberse casado quien enciende el fuego y quien se encarga de encabezar la marcha del descenso de la montaña y en otros lugares las jóvenes solteras son las que esperan en el pueblo la llegada de los portadores de las antorchas y darles la bienvenida con dulces y vino.

Al día siguiente, bien temprano por la mañana, los vecinos recogen todas las brasas y las cenizas que han dejado las fogatas y las llevan a sus huertos y hogares para protegerlos. Sin duda se trata de expresiones culturales cuyo origen se pierde en la nebulosa del tiempo, pero que gracias a muchas instituciones y asociaciones locales se van perpetuando con el tiempo dado que luchan para que se mantenga este evento tan importante para muchos de los pueblos de los Pirineos.

Sobre el autor

- Fundador y Director de Red Historia. Desde pequeño me ha atraído la Historia y la comunicación (igual que viajar, la fotografía o el fútbol), y tras haber estudiado Historia en la Universidad, necesitaba poder compartir con todas las personas interesadas la gran cantidad de noticias que no siempre encontramos de forma fácil y complementarlo con artículos informativos de los acontecimientos y personajes (entre otras cosas) más importantes de nuestro pasado. Así nació Red Historia, un proyecto que esperamos que continúe creciendo gracias a vosotros. Marcelo Ferrando Castro

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