Publicado el: Mar, nov 6th, 2012

La Guerra de Independencia de Grecia en 1821

La revolución de Grecia de 1821 surgió en el clima de las Revoluciones de 1820 pero tuvo un cariz muy distinto al de resto de países. Las diferencias entre la nación griega y el Imperio Otomano eran más que evidentes, por lo que los griegos, encabezados por Alejandro Ypsilantis y Dimitros Ypsilantis, proclamaron la independencia de Grecia en 1822 en el teatro de Epidauro (Grecia).

Salida de Messolonghi de Theodoros Vryzakis

A partir de aquí se produciría una reacción en cadena. Por un lado, el Sultán del Imperio Otomano se alió con Egipto para paliar la rebelión griega. Esto hizo que Reino Unido, Francia y Rusia apoyasen militarmente a Grecia. Sin embargo, el apoyo no fue suficiente, ya que estaban luchando prácticamente solos. El motivo es que, aunque cuando estalló la revolución, Europa entera se conmocionó con las atrocidades realizadas por el Imperio Otomano, los gobiernos de Francia y del Reino Unido desconfiaban de las intenciones de Rusia y de la veracidad del conflicto. En resumen, las primeras contiendas fueron matanzas otomanas que encontraron poca resistencia por parte de los griegos.

El problema se agravó cuando la escisión existente dentro de los dirigentes griegos, quienes no eran capaces de formar un gobierno estable, se juntó con la intromisión egipcia a favor de los turcos. Parecía que todo estaba perdido, pero en 1827, contra todo pronóstico, los helenos consiguieron aprobar una Constitución republicana en la Asamblea Nacional.

Ese mismo año, las potencias europeas acordaron intervenir en la zona de los Balcanes y eliminaron a la flota turca el 20 de octubre de 1827. Aprovechando esta coyuntura, el ejército francés se desplazó hasta Grecia para apoyar militarmente a los rebeldes griegos. Mientras tanto, los rusos ejercían una importante presión económica y militar que ahogaba a los turcos.

La situación era imposible de mantener, por lo que el Imperio Otomano pidió un tratado de paz. Este se consumó con la firma del Tratado de Adrianópolis en 1829, que finiquitaba las guerras ruso-turcas y las posibles aspiraciones rusas en el sureste de Europa. Además, el Imperio Otomano aceptó conceder la independencia a Grecia y permitir el libre tránsito por los estrechos del Bósforo y Dardanelos.

Pero en 1830, las aspiraciones republicanas griegas se frenaron en seco. Francia, Rusia y el Reino Unido suscribieron el Protocolo de Londres, por el cual la Constitución griega se anulaba y la independencia de Grecia dependía de su protección. Además, el territorio que los griegos consiguieron fue bastante inferior de lo que aspiraban a lograr.

En definitiva, la independencia de Grecia fue un éxito relativo. Aunque consiguieron deshacerse del yugo otomano, no fueron capaces de disponer de un gobierno liberal, tal y como querían. La intromisión de las potencias europeas les forzó a adoptar un sistema monárquico que duraría varias décadas. En comparación con las demás Revoluciones de 1820, la de Grecia fue la más exitosa, ya que al menos lograron mantener su independencia frente al gran Imperio Otomano.

Comentarios

  1. [...] Reino Unido, Francia y Rusia. Lógicamente, estos no llegaron tan lejos como los de España, Grecia, Portugal e Italia, pero cabe destacar que fueron importantes en la creación de esa conciencia [...]

  2. Información Bitacoras.com…

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