Publicado el: Jue, mar 22nd, 2012

La Peste Negra en Europa

Durante el siglo XIV, Europa vivió uno de los sucesos más catastróficos de su historia.  Una pandemia de peste negra, o peste bubónica, asoló la población del continente europeo entre los años 1347 y 1350, diezmándola. Se estima que aproximadamente un tercio de la población falleció desde la aparición del brote de la enfermedad.

En esta época las epidemias de enfermedades eran bastante comunes, al fin y al cabo no existía la medicina como la entendemos hoy en día y además la falta de higiene era algo normal y corriente. Las poblaciones estaban atestadas de gente, animales en la calle (que provocaban la aparición e invasión de pulgas) y las aguas estaban contaminadas, por lo que la rapidez y virulencia con que se propagaban las enfermedades se intensificaban. Enfermedades como la gripe o el tifus eran bastante comunes en la época.

La enfermedad era producida por la picadura de una pulga, normalmente relacionada con la rata negra, que tenía la bacteria Yersinia pestis o cuándo la picadura entra en contacto con materiales contaminados. Sin embargo, estudios recientes parecen poner en duda esta teoría, ya que numerosos cuerpos analizados no muestran la bacteria. Según se ha documentado, el periodo de incubación era bastante largo, lo que ayudó a que se propagara a tierras lejanas y lugares donde no había ratas, por lo que se transmitió entre personas.

Los efectos de la peste

Los síntomas eran muy claros, a los afectados se les hinchaban los ganglios, también llamados bubones, produciendo un terrible dolor, les subía la fiebre, producía dolor de cabeza, escalofríos, se producían manchas oscuras en la piel debido al daño en las capas inferiores de los tejidos de la piel y se iban debilitando poco a poco. Estas manchas fueron las que ayudaron a darle el nombre de peste negra. De todos modos había tres tipos de manifestaciones.

La primera era la peste bubónica, con una mortalidad de entre un 30 y un 65%. Se caracterizaba por la aparición de los bubos en zonas como el cuello, las axilas y las ingles, acompañados de fiebre alta, escalofríos, dolores, malestar y náuseas. El segundo tipo era la peste neumónica, la más común. Se transmitía por contagio humano. Los síntomas eran parecidos pero acompañados de esputos de sangre, ya que afectaba al pulmón. Su índice de mortalidad estaba entre el 90 y el 95%. Y por último estaba la peste negra o peste septicémica, la más mortífera ya que su índice de mortalidad era del 100%. Producía fiebres extremadamente altas y manchas negras en la piel.

En la Edad Media el conocimiento en la medicina era más bien escaso, por no decir prácticamente nulo, por lo que el origen de la enfermedad se atribuyó a lo sobrenatural, se consideró un castigo divino por los pecados de los hombres. Las principales víctimas de esta creencia fueron los leprosos y los judíos. Se dijo de ellos que habían envenenado los pozos y por eso estaba enfermando la gente. Asimismo, se culpó a los extranjeros y peregrinos, por lo que las poblaciones cerraron sus murallas e impidieron el paso a todo aquel que intentase entrar.

¿De dónde provenía?

No se sabe con exactitud de dónde provenía la epidemia, pero se cree que  pudo venir de las estepas de Asia central difundida por los ejércitos mongoles. Lo que está claro es que la peste vino por la ruta de Crimea, ya que los mongoles asediaron la colonia genovesa de Kaffa (Feodosiya) lanzando cadáveres infectos hacia la ciudad. Los refugiados que escaparon de la ciudad fueron a ciudades de Europa como Venecia o Génova entre 1347 y 1348, lo que hizo que se propagara rápidamente desde Italia al resto de Europa. Muchos de los barcos que llegaban a puerto atracaban con todos sus ocupantes muertos.

A pesar de la creencia de que los peregrinos, los soldados o los monjes mendicantes podían ser los causantes de la propagación al ir de un lugar a otro, lo cierto es que el comercio fue el mayor medio de difusión, ya que junto con las mercancías que procedían de países donde la plaga se había extendido llegaban ratas infectadas que causaban la enfermedad.

Extensión de la plaga en Europa

Balance demográfico.

Se estima que casi la mitad de la población de Europa perdió la vida a consecuencia de la enfermedad, aproximadamente unos 25 millones de personas. Además, habría que sumar los otros 30 millones de personas que fallecieron en África y Asia. Muchas de las poblaciones quedaron completamente vacías al morir todos sus habitantes o con la huída de los pocos que quedaban con vida, algo que expandió aún más la enfermedad. Se calcula que en Asia falleció entre el 60 y el 90% de los infectados.

Esta pérdida de población y por tanto de mano de obra, produjo importantes cambios económicos. Con las migraciones que se produjeron los campos quedaron desatendidos y en algunos casos incluso abandonados. Debido a ello, la población medieval dejó de centrarse tanto en el consumo de agricultura y se centró más en el consumo de carne. Además, el poder de la Iglesia disminuyó, ya que la población les acusaba de no haber sido capaces de parar la pandemia que se desató. No todo fue negativo dentro de lo que cabe, ya que al escasear trabajadores se innovó en técnicas de trabajo de épocas anteriores, lo que se relaciona con la aparición del Renacimiento años después en zonas como Italia, donde surgió antes que en otras zonas de Europa.


Comentarios

  1. […] siglo VI y se extendió por numerosas zonas de Próximo Oriente, Asia, Europa y norte de África y la Peste Negra, que se saldó la vida de millones de personas en todo el […]

  2. [...] plaga de peste llegó. Cölln fue golpeada por la epidemia en 1576 y en un esfuerzo por protegerse, Berlín [...]

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