Publicado el: Sab, Ago 9th, 2014

Las consecuencias no tan negativas de las Revoluciones de 1848

Revoluciones de 1848

Revoluciones de 1848

Aunque las Revoluciones de 1848 tuvieron un cariz bastante negativo en cuanto a resultados, lo cierto es que dejaron varias consecuencias que perdurarían durante el resto del siglo.

En primer lugar, quedó claro que la monarquía estaba en una grave crisis. Tras las revueltas de Francia, los reyes ya no eran necesarios para realizar ninguna constitución y pasaban a engrosar la larga lista de las distintas formas de gobierno. Esto supuso un gran cambio en la mentalidad política de la época. El republicanismo ponía el poder en las manos del pueblo y el Estado estaba subyugado a la voluntad de la gente. Luis Felipe pensó que podría seguir gobernando si se deshacía de aquellos que le habían aupado al poder, pero lo cierto es que sin la burguesía, su mandato estaba terminado. Estaba claro que no se podía gobernar sin el apoyo del pueblo.

En segundo lugar, hay que reconocer que el fracaso de las Revoluciones de 1848 hizo que los revolucionarios y los que anhelaban la libertad supieran qué es lo que no debían hacer. Pero no está de más realizar un pequeño análisis de porqué se produjo ese fracaso. Las causas más importantes fueron, sin duda, la mejora de la economía en 1848 debido a las buenas cosechas y al descenso del paro, el miedo de la burguesía a un posible levantamiento obrero, la solidaridad entre los monarcas absolutistas y la falta de unión y apoyo entre las revoluciones de los distintos países.

Es así como podemos hablar del tercer punto: el “espíritu del 48”. Esta mentalidad se estableció a raíz de las revoluciones y tuvo varios elementos que la configuraban. Entre ellos se encontraban desde el recuerdo y la honra a la Revolución Francesa de 1789, hasta los valores del Romanticismo, pasando por la mística del progreso, el culto de la ciencia, el culto del pueblo y el sentido de la fraternidad política y nacional.

Otro punto que quedó para la posteridad fueron los cambios reales y visibles que produjeron las sublevaciones. En Francia, el sufragio universal masculino fue una realidad y un gran avance que permaneció hasta el siglo XX. Prusia y Piamonte se convirtieron en grandes núcleos capaces de aglutinar los movimientos nacionalistas de Alemania e Italia, respectivamente. Se dejaron sentadas las bases para la unificación que llevarían a cabo Otto von Bismarck y el conde de Cavour.

Por último, es importante matizar que la victoria de Austria sobre las revoluciones de 1848 fue algo meramente simbólico. Es cierto que se impuso y se implantó el “Sistema Bach”, pero el hecho de que Viena se levantase en armas significó un verdadero cambio. Fue el principio del fin del absolutismo y de las ideas trasnochadas del Antiguo Régimen que se defendían desde el Imperio Austríaco.

Sobre el autor

- Apasionado por la Historia, es licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Desde pequeño le encantaba la Historia y acabó por explorar sobre todo los siglos XVIII, XIX y XX.

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