Publicado el: Mie, Oct 22nd, 2014

Madrid, el ejemplo de la resistencia republicana

Fotografía de Madrid tomada por el escritor ruso Mijail Koltsov (1936 o 37).

Fotografía de Madrid tomada por el escritor ruso Mijail Koltsov (1936 o 37).

Hace 78 años comenzaba una de las batallas más importantes y decisivas del conflicto que ha marcado nuestra historia más reciente. Se trata de la batalla de Madrid, el punto de inflexión de la guerra civil española y de la que, sin embargo, muy pocos conocen su gran importancia.

Desde finales de octubre de 1936 hasta marzo de 1939 la capital de la República resistió el asedio de las tropas de Franco mostrando la determinación de aquellos que defendían a un gobierno legítimo, cuya elección provenía de las urnas. Muchas y muy diversas son las posturas de los historiadores que a lo largo de las últimas décadas han intentado dar luz a este episodio pero, sin duda, la obra por excelencia es ‘La Guerra Civil Española’, de Antony Beevor, el historiador militar que ha marcado el camino a otros investigadores sobre el tema – como Jorge M. Reverte con su detallado análisis en La batalla de Madrid – a partir de la década de los 80, pues anteriormente el aspecto militar era prácticamente desconocido, además de la corriente pro-franquista imperante hasta entonces en la bibliografía sobre la guerra civil.

Como decíamos, la batalla de Madrid marca un punto de inflexión en el conflicto, y esto se debe a que alteró los planes de los militares sublevados, los cuales pensaban que tras el golpe de julio de 1936 la victoria sería fácil y rápida debido a su superioridad militar y armamentística. Sin embargo, la resistencia que hallaron en el bando republicano fue mayor a la esperada, especialmente en la ciudad de Madrid, que era el punto más importante por tratarse de la capital de la República y centro neurálgico de la misma. Ante dicha resistencia, el general Franco se vio obligado a cambiar la estrategia de guerra, ya que, como veremos, las sucesivas ofensivas resultaban inútiles y ya a principios de 1937 se hizo patente que la guerra y, en concreto, el asedio de Madrid iba a ser más largo de lo que ambos bandos contendientes imaginaban.

Desde finales de octubre de 1936 los ataques nacionales a la capital se sucedieron; el golpe de julio había fracasado pero Franco creía en una guerra rápida y de fácil victoria. Esto se debe a que ya desde el principio de la contienda el ejército de Franco era superior, mejor organizado y con mejores recursos, además contaba con el ejército de África, eficaz y temido. Pero un aspecto de vital importancia es la ayuda constante que los nacionales recibieron de Alemania y de Italia, imprescindible para ganar la guerra.

Sin embargo, las potencias democráticas como Inglaterra y Francia, en las cuales la República buscó apoyo hasta sus últimos momentos, se abstuvieron de intervenir en el conflicto español acogiéndose al Tratado de No Intervención, el cual, por suerte para la República, fue ignorado por la Unión Soviética que sí participó. Gracias a esta ayuda y a la incorporación de voluntarios internacionales la República pudo llevar a cabo una renovación en su ejército, el cual se basaba en milicias constituidas por personas voluntarias sin experiencia en el campo de batalla. En tal renovación destaca la creación de las Brigadas Internacionales y las Brigadas Mixtas, así como el material y las estrategias militares aportadas por los soviéticos.

Todo esto llevó a que en marzo de 1937, tras la batalla del Jarama, Franco decidiera cambiar su estrategia al hacerse patente con el último fracaso de tomar Madrid que esto iba a costar más de lo planeado, motivo por el cual pasó a centrar sus objetivos militares en otras zonas, como el norte industrial, fundamental para la República por tratarse del centro siderúrgico y metalúrgico más importante, para después volver a centrar las ofensivas sobre Madrid. Por tanto, se pasó a una guerra de desgaste, de victorias progresivas, mediante las cuales el bando rebelde se iba haciendo poco a poco con más territorio en el que iba construyendo las bases de la Nueva España, originada por Franco desde el comienzo del conflicto en las zonas que caían en sus manos.

Ofensiva Sobre Madrid 5 oct-6 nov 1936

Ofensiva Sobre Madrid 5 oct-6 nov 1936

Finalmente, pese a la gran resistencia que ofreció la ciudad de Madrid y pese a la determinación de las tropas republicanas y de la población civil – sin la cual ésta no habría resultado posible – la capital de la República cayó. Los motivos debemos buscarlos en diversos aspectos, pues el hambre y las sucesivas derrotas habían debilitado enormemente a la población y al Ejército, que de una actitud resistente habían pasado a una actitud pasiva, además, la ciudad se sentía abandonada por la cúpula del gobierno, la cual se había trasladado a Valencia ya en noviembre de 1936, durante el inicio de la batalla.

Asimismo, en el bando republicano existían graves divisiones internas y opiniones acerca del camino que se debía seguir para finalizar la guerra, sobre todo en los últimos momentos, cuando ya era evidente la derrota del bando republicano, lo que llevó al golpe de Estado del general Casado, en marzo de 1939, que pensaba que una paz negociada con Franco entre militares era posible. Este hecho ha generado diversas opiniones en la historiografía pero lo que es evidente es que asestó un golpe mortal para el Gobierno de la República, que cayó frente a la fuerza cohesionada bajo el férreo control de Franco.

De este modo, después de casi dos años y medio de resistencia, Madrid, símbolo también de la resistencia internacional frente al fascismo, cayó el 28 de marzo de 1939, siendo la última gran victoria de Franco e incorporándose a la Nueva España que éste había ido estableciendo desde 1936. Poco después, tras alcanzar los últimos objetivos en Alicante el 31 de marzo, la guerra terminó. La República había sido derrotada y ahora comenzaba una nueva etapa marcada por la dictadura y la dura represión para todos aquellos que la defendieron. Una etapa que marcaría la historia contemporánea de España para siempre.

Twitter: @XandraaBC

Sobre el autor

- Soy Alexandra Balaguer y soy de Valencia. Tras comenzar la licenciatura en Derecho decidí dejarlo para comenzar a estudiar lo que realmente me apasionaba: Historia, de la cual me gradué hace unos meses aunque no por ello voy a dejar de estudiar, ya que tengo previsto continuar con un máster. Desde pequeña la Historia despertó mi curiosidad y son muchos los libros, artículos, revistas, documentales, etc., de los que me he ido empapando a lo largo de los años. En los últimos tiempos me he decantado por la arqueología, en concreto la clásica, ya que tras mi experiencia en Roma, donde estudié mi último año de carrera, encontré una especialidad realmente interesante. Entre mis otras aficiones además de la Historia y la arqueología se encuentra la de viajar, conocer otras culturas, otras gentes, otros idiomas, y, además, poder mostrar la propia a los demás. También leer todo aquello que encuentro en cualquier sitio, sea del tema que sea, y pasar los días libres en un sitio donde se pueda desconectar, como la playa

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