Publicado el: Mar, oct 23rd, 2012

Mitología griega: las sirenas y Ulises

La imagen que se tiene normalmente de las sirenas es la del ser mitad humano mitad pez. Pero las sirenas griegas no tenían precisamente esta forma ni actuaban de la misma manera.

Ulises y las sirenas

¿Quiénes eran las sirenas?

Se trataba de genios híbridos, seres similares a las ninfas y dependiendo de la versión del mito eran tres, cinco o incluso ocho. Vivían en el mar, cerca de lo que es Sicilia. Su forma era la de cuerpo de ave con rostro de mujer, por lo que no tenían aletas, sino alas para poder volar, aunque posteriormente se tomaron como seres con cola de pez.

Una de sus principales características era su voz, ya que poseía una inmensa dulzura y musicalidad. Gracias a su don, atraían a los barcos de marineros; éstos quedaban tan embelesados con tan bella música que saltaban del barco para poder escuchar mejor, pereciendo ahogados en las aguas.

Sin embargo, hubo alguien capaz de soportar el canto de las sirenas. Se trata de Ulises, quien en su vuelta a casa tras la guerra de Troya tuvo la desventura de pasar por los dominios de estos seres. Las sirenas tenían una obligación, y era que si algún hombre era capaz de oírlas pero no se sentía atraído por ellas, debían morir.

Para evitar su influjo, Ulises siguió el consejo de Circe y ordenó que todos los hombres de la nave se tapasen los oídos con cera para no escuchar el canto de las sirenas. Mientras esta operación se llevaba a cabo, Ulises se ató al mástil del barco con los oídos descubiertos, sin cera alguna. Les ordenó que viesen lo que viesen no le desataran del mástil, por mucho que él suplicara.

Cuando pasaron por la zona en que las sirenas comenzaban con su canto, ninguno de los marineros sufrió daño alguno, ya que no escucharon nada. Sin embargo, Ulises, hechizado por la bella música, suplicó e imploró que le soltaran, pero los marineros le hicieron caso omiso. Ulises pudo escuchar la música sin sufrir daño alguno.

Ante el rechazo sufrido, las sirenas no tuvieron otro remedio que cumplir con su obligación y una de ellas debía morir. La escogida fue Parténope, que se lanzó al mar. Su cuerpo fue arrastrado hasta la costa, donde fue enterrada con grandes honores, construyéndose también un pequeño templo en su honor alrededor el cual se fundó un pueblo, Parténope, que tiempo después sería Nápoles.

Imagen: Domino Público

Comentarios

  1. […] Aquí empezaron realmente sus aventuras. Algunas de las más conocidas son: la lucha contra el cíclope Polifemo, el tiempo que estuvo en la isla de Circe, el que pasó también en la isla de la ninfa Calisto, y sobre todo su encuentro con las sirenas. […]

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