Publicado el: Dom, sep 30th, 2012

Píramo y Tisbe, los Romeo y Julieta mitológicos

Si hay una obra de teatro romántica conocida es sin lugar a dudas Romeo y Julieta, de William Shakespeare. Sin embargo, más de un milenio antes ya se había escrito una obra que guarda numerosas similitudes y que se podría haber tomado como base. Se trata de la historia o el mito de Píramo y Tisbe que, al igual que en la obra del autor inglés, su amor termina de forma funesta.

Píramo y Tisbe

Píramo era el joven más bello de los jóvenes de su pueblo, y Tisbe era una de las jóvenes más destacadas, con mayores habilidades. Ambos eran vecinos y vivían en casas contiguas. Gracias a esto, se conocían desde pequeños. Según iban creciendo, esa amistad que surgió de los juegos infantiles se fue trasformando en algo más hasta que se acabaron enamorando. Sin embargo, sus padres les prohibieron casarse por discrepancias entre familias. De hecho, decidieron encerrarles en casa.

Esto sólo hizo acrecentar aún más el amor que sentían los jóvenes. A pesar de que no podían verse, lograban comunicarse a través de una grieta que se había abierto en la pared que compartían las dos casas. Apenas unas palabras o unos susurros bastaban para mantener comunicados a los amantes y a que se acrecentara poco a poco su amor mutuo.

Un día, hartos de la situación, decidieron enfrentarse a la decisión de sus padres y huir juntos. Para ello, durante la noche, burlarían la vigilancia impuesta a cada uno en su propia casa y se juntarían en la tumba de Nino, en el bosque cercano. Esperarían en el árbol de frutos blancos que allí había, un moral.

Tisbe consiguió escapar primero con ropas que ocultaban su identidad y burlando a su familia. Así en la oscuridad llegó al lugar acordado y se sentó en la roca que allí había para esperar a su amado. Mientras esperaba, apareció una leona que había acudido a saciar su sed al manantial que había al lado tras haber matado a unos bueyes.

Tisbe se asustó al ver a la leona y salió corriendo hacia una cueva cercana. Al huir, dejó caer un pañuelo que llevaba consigo. Una vez la leona hubo satisfecho su sed, encontró por casualidad el pañuelo que había dejado caer Tisbe y lo destrozó con el ensangrentado hocico.

Píramo llegó poco después de que se hubiese marchado la fiera leona y vio señas de que por allí había pasado una fiera. Buscando a su amada encontró el pañuelo teñido de sangre, por lo que creyó que el fiero animal había devorado a Tisbe. No pudo soportar el dolor y junto al árbol en el que habían acordado encontrarse se clavó el puñal que llevaba. La sangre salió manchando los frutos, volviéndolos rojos.

Al poco tiempo, Tisbe salió de su escondite aún con el miedo en su cuerpo pero dispuesta a no fallar a su amante, por lo que vuelve al lugar donde habían acordado verse para reunirse con él. Sin embargo, no lograba identificar el árbol por el cambio del color de los frutos y al acercarse más para comprobar si era ése el lugar, pudo ver el cuerpo de su amado en el suelo sangrando. Sin saber qué hacer, se abrazó a él y acariciándole le llamaba a gritos.

Ante las súplicas de su amada, Píramo consiguió abrir los ojos y, tras verla, los volvió a cerrar. Tisbe vio que tenía entre los dedos su pañuelo destrozado por la leona y al lado el puñal con que se había dado muerte Píramo. Al ver que había muerto por ella, decidió suicidarse junto a él, no sin antes pedir que les dejaran reposar juntos en el mismo túmulo, ya que sus padres les habían mantenido separados y no podían amarse. Asimismo, pidió al árbol que les cubriese a los dos y que sus frutos recordasen el terrible suceso que había tenido lugar. Tras esto, colocó el puñal bajo el pecho y se tiró sobre él, quitándose la vida.

Imagen: Dominio Público

Subscribirme

Suscríbete a nuestra newsletter y te mantendremos informado:

* Campo obligatorio
Red Historia ©2011-2013 - Todos los derechos reservados