Arqueólogos descubren un cementerio de esclavos en la isla de Santa Elena

Arqueólogos de la Universidad de Bristol han encontrado un cementerio de esclavos en la isla de Santa Elena.

Arqueólogos de la Universidad de Bristol han descubierto un cementerio de esclavos en la remota isla de Santa Elena en el sur del Atlántico. El descubrimiento ha tenido lugar en una excavación de las obras de construcción de un aeropuerto en la isla, mostrando los restos de las víctimas de la Travesía del Atlántico.

La isla de Santa Elena fue un lugar donde se llevaron muchos de los esclavos capturados por la Armada Real durante la represión de la esclavitud entre 1840 y 1872. Alrededor de 26.000 esclavos fueron llevados a la isla, principalmente a la Bahía de Rupert. Las pésimas condiciones de los barcos de los esclavos significaron que muchos no sobrevivieron al viaje, al igual que el hospital y el campamento situado en el Valle de Rupert estaba mal adaptado por ser un lugar árido, sin sombra y con mucho aire. Debe de haber unas 5.000 personas enterradas.

Arqueólogos excavando las tumbas

Entre 2006 y 2008 se investigó parte del cementerio debido a las obras de una carretera entre el Valle de Rupert y el aeropuerto. Se ha encontrado 325 cuerpos en distintos tipos de tumbas comunes, desde individuales hasta múltiples. Únicamente cinco cuerpos fueron encontrados en ataúdes, un adolescente y cuatro recién nacidos. En algunos casos había madres con sus hijos o cuerpos tan cercanos que se piensa que podrían ser familia.

Los arqueólogos, liderados por el doctor Andrew Pearson del Departamento de Arqueología y Antropología de la Universidad de Bristol, han publicado los resultados de los descubrimientos y la subsiguiente investigación científica de las tumbas y los restos humanos que se encontraban en ellas.

El análisis osteológico muestra que el 83% de los cuerpos pertenecen a niños, adolescentes y jóvenes adultos, ya que suponían el primer reclamo para los comerciantes de esclavos por tener más vida útil. Se desconocen las causas de la muerte, ya que las causas de fallecimiento en las embarcaciones, como la deshidratación. Otras como el escorbuto sí dejaron su huella, al igual que las señales de violencia o los disparos que recibieron dos niños.

A pesar de su terrible origen, la arqueología los muestra como simples víctimas, personas pertenecientes a una rica cultura con una fuerte ética e identidad personal, conocido gracias a los análisis dentales. Algunos de ellos conservaban joyas a pesar del ‘proceso de desnudo’ que se aplicaba tras la captura y su posterior embarco.

Las condiciones del enterramiento eran tales que se han conservado las telas y gran cantidad de perlas. También se han encontrado chapas con las que se identificaba a los esclavos pos su nombre o un número.

El Doctor Andrew Pearson, director del proyecto, comenta: “los estudios sobre la esclavitud normalmente trabajan con números inimaginables, trabajando a un nivel impersonal, y al hacerlo dejan de lado a las víctimas individuales. Sin embargo, en el Valle de Rupert la arqueología nos enfrenta cara a cara con las consecuencias humanas del comercio de esclavos”.

El profesor Mark Horton dice: “Aquí tenemos víctimas de la Travesía del Atlántico, uno de los mayores crímenes contra la humanidad, no sólo como número sino contra los seres humanos. Estos restos son lo más emotivo que he visto a lo largo de mi carrera arqueológica”.

Los objetos del hallazgo se encuentran en la Universidad de Bristol y serán trasladados posteriormente a Liverpool para exhibirlos en el Museo Internacional de Esclavitud en 2013 antes de regresar a Santa Elena, donde serán enterrados. El Departamento para el Desarrollo Internacional (DFID) y la Fundación Leverhulme apoyaron el proyecto.

Fuente: Science Daily

Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual, desde pequeña me he sentido atraída por el mundo de la información y la producción audiovisual. Pasión por informar y ser informada de cuanto acontece en cada rincón del planeta. Asimismo, gusto por formar parte en la creación de un producto audiovisual que posteriormente entretendrá o informará a la gente. Entre mis intereses se encuentran el cine, la fotografía, el medio ambiente y, ante todo, la historia. Considero fundamental conocer el origen de la cosas para saber de dónde venimos y hacia dónde vamos. Interés especial en curiosidades, misterios y sucesos anecdóticos de nuestra historia.