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Citas en dos tiempos: modernidad y antigüedad

Una vez que las redes sociales han tomado el mando de parte importante de nuestras vidas no es ocioso cuestionarnos la calidad de nuestras relaciones sociales. ¿Eran más románticas las citas antes que ahora?

¿Dónde encontrar el amor en estos días? Las páginas para buscar pareja son un nuevo hito en la historia de la búsqueda del amor y las relaciones románticas. Estas y otras respuestas a continuación.

Las citas en los tiempos de internet

Desde 1995 hasta la fecha, el uso de internet se ha multiplicado exponencialmente, y al mismo tiempo ha disminuido dramáticamente el tiempo de que disponemos para nuestra vida personal. Una solución inteligente es buscar espacio para el amor online, ya que en esa dimensión pasamos parte importante del día. 

A pesar de la gran variedad de sitios de citas y oportunidades románticas muchos millennials se quejan de que las citas pueden ser frustrantes y difíciles.

La razón no la podemos decir con total certeza, pero será la expectativa de que todo funcione sin esfuerzo mínimo la raíz del problema. ¿Alguien supuso que en los tiempos de internet no se conquista?

Pues a mayor libertad, mejores posibilidades de vivir el amor a plenitud. La actitud sedentaria, poco creativa y conformista, puede ser un síntoma de que lo puedes hacer mejor, si de amor se trata.

En resumen, este y otros temas como la ciberseguridad, son algunos tópicos importantes en que se han centrado las citas online modernas.

Amor libre

A mitad del siglo XX, en los 60s, toma fuerza el movimiento hippie, donde el eslogan era “si se siente bien, hazlo”. Aplicado al mundo de las citas se traduce como ten sexo con el que te guste, nadie es dueño de nadie.

Existe la hipótesis no poco probable, que, bajo esta influencia, comenzó la mujer a dar el primer paso en cuestiones amorosas durante las citas.

Aunque en este tiempo la etiqueta de las citas se relajó, costumbres como que los hombres paguen toda la cuenta se mantuvo. La duración del cortejo se acortó, y el sexo antes del matrimonio se generalizó.

Con el aumento vertiginoso de los clientes telefónicos a finales de 1960 surgieron los primeros mediadores de citas. Con el empleo de extensos formularios se evaluaba, por agencias dedicadas a esto, la posible compatibilidad de las personas y se hacía el mayor esfuerzo por emparejarlas.

Concepto de citas a principios del siglo XX

Con la Revolución Francesa en 1789, se dieron muchas transformaciones en el orden social. Entre ellas un cambio en el paradigma del amor, con más libertades, fue posible hacer confluir en un solo acto, amor, placer, y matrimonio. 

Con la influencia de La Ilustración y en su lucha dialéctica con el Romanticismo, se exacerbó el papel de los sentimientos en las relaciones humanas. Y así se dio a luz al ideal de príncipe azul que hoy aún no se renuncia del todo.

En un nuevo lenguaje, el del cortejo, se desarrollaban las citas, entre bailes, tertulia y veladas. Aquí, tirar un pañuelo, los regalos de moda esplendorosos, y la forma de abanicarse, simplificaban mil palabras de amor. 

Pero el príncipe azul que aún buscamos, en caso de venir de este siglo, no era el rol de esposo, más bien sería la figura de petimetre. Vocablo que referido al amante socialmente permitido en la nobleza en ausencia del esposo por razones de trabajo.

Éste debía encargarse de complacer en sus caprichos materiales y sexuales a su dama, a la que profesaba un cariño devoto. Este prototipo de hombre de tus sueños, viene de este siglo. Imagínate que sabía bailar, con estudios, conocía el mundo, y lucía siempre muy bien arreglado.                 

Por siglos se perpetuó para la mujer el rol de doncella que se debe proteger, indefensa y pura. Para el hombre, el papel de caballero capaz de doblar su rodilla y jurar amor eterno.

A principios del siglo XX una carta escrita a mano, las miradas, un baile y una flor, eran el ideal para formalizar un noviazgo. Una vez declarado el amor ante la familia, bajo la vista de la chaperona, las reglas eran estrictas para pactar salidas y visitas.

El arte del amor en la antigua cultura occidental

Un viaje al pasado nos acerca a la Antigua Roma donde muchas películas nos transmiten una visión romántica de los enlaces entre personas.

Pero, lo cierto es que allí no existía el concepto de matrimonio como la cúspide en la expresión del amor de pareja. La mujer, como en toda cultura antigua, ocupaba un rol de procreación y cuidadora del hogar.

Los enlaces ocurrían acordados entre familias. En no pocas ocasiones el matrimonio no era más que una herramienta política.

¿Para qué conquistar a una mujer que te pertenece, la heredaste o intercambiaste? La respuesta es obvia, nada de grandes esfuerzos, si se trata de un hombre atrayendo a una mujer.

Pero en una cultura donde la bisexualidad era una práctica común, el arte de las citas cobraba mayor galantería en la conquista de un hombre hacia otro de su misma clase. 

El placer femenino era un concepto que no tenía sentido para la moral aceptada en la antigüedad, aunque siempre existirían muchas que se la pasarían muy bien.

Por lo general, el romanticismo tomaba el protagonismo en relaciones concupiscentes.

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