Desentierran seis tumbas de la XXVI Dinastía en Egipto

Un equipo de arqueólogos egipcios ha logrado desenterrar seis momias de la XXVI Dinastía en Egipto, las que probablemente pertenecieron a la élite de la sociedad de la época.

Tumba de la XXVI Dinastía hallada en Egipto. Crédito: Ministerio de Antigüedades.
Tumba de la XXVI Dinastía hallada en Egipto. Crédito: Ministerio de Antigüedades.

Un equipo de arqueólogos egipcios ha desenterrado las tumbas de miembros de la élite de la XXVI Dinastía. El Ministro de Antigüedades egipcio ha informado de que las tumbas fueron saqueadas en 2011, pero algunos de los objetos más impresionantes aún se pueden encontrar. Los arqueólogos han desenterrado algunos sarcófagos con momias intactas, estatuas con la cabeza de halcón del dios Horus y sus cuatro hijos y amuletos de diferentes colores, tacto y tamaños.

La XXVI Dinastía (664-525 a.C) que también es conocida como Dinastía Saíta  porque la capital fue traslada a Sais (Período Tardío), fue la última dinastía que gobernó Egipto antes de la conquista Persa.

Los investigadores no saben aún de quiénes son los cuerpos de las personas que han desenterrado, pero creen que eran importantes figuras de la sociedad egipcia. El lugar donde se han encontrado las tumbas es una necrópolis cerca del río Nilo, al este de Aswan, cerca del mausoleo de Aghakhan.

Previamente sólo tumbas de principio y mitad de la dinastía habían sido excavadas en la zona, así que estas son las primeras tumbas recuperadas en la región pertenecientes a esta Dinastía.

La XXVI Dinastía es descrita como una especie de “renacimiento” que llegó después de que los conquistadores asirios se marcharan de Egipto y los gobernadores egipcios de aquel tiempo se declarasen así mismos reyes. El primero de los reyes saítas fue Psamético I, que unificó Egipto, inauguró una época de prosperidad y fue lo suficientemente inteligente como para mostrar a los Asirios que él aún servía a sus intereses. Los historiadores afirman que la prosperidad de este tiempo se evidencia en los numerosos templos que construyeron y en la calidad de la cultura y literatura que presenta este período. Además, los arqueólogos han encontrado que el número de contratos que se escribieron en papiro en esta época se incrementó.

Los reyes saítas utilizaron a mercenarios griegos contra sus enemigos. Conquistaron Kush (Sudán) y algunas partes de Palestina y Judea y construyeron una potente flota. El rey saíta Amasis conquistó Chipre y entró en una alianza naval con Polícrates, tirano de Samos. En el 525 los persas conquistaron Egipto siendo de los factores que ayudaron a la caída del Imperio el que no disponía de hierro y sus mejores armas estaban compuestas de bronce.

Estudiante de 5º curso de Historia-Ciencia Política y Gestión Pública en la Universidad Rey Juan Carlos

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