El antiguo “hobbit” indonesio parecía más humano que simio

Sorprendentemente, el rostro del “hobbit” parece humano, según los paleontólogos que ha recreado el rostro de la desaparecida y diminuta especie humana. En el 2003, los paleontólogos hallaron un cráneo pequeño en una cueva de la isla indonesia de Flores. Esta curiosa calavera perteneció a una criatura que ellos llamaron hobbit (apodado así por los personajes del la película  “El señor de los anillos”).

calavera hobbit indonesia Formalmente se denomina Homo floresiensis, la especia de un metro de altura de los antiguos humanos probablemente desaparecida en Flores, y con 12.000 años de edad.

Actualmente se debate la apariencia de este hobbit, por ello algunos investigadores opinan que se parece más a un simio, mientras que otros defienden que se asemeja más al Homo erectus, una especie humana antigua de hace más de millón y medio de años.

Sin embargo, en un reportaje publicado recientemente en el Journal of Archeological Science, algunos de los descubridores del hobbit afirman que poseían más bien rostros humanos.

La estimación facial se basa principalmente en investigaciones verificadas y revisadas teniendo en cuenta la relación entre el cráneo y sus suaves tejidos”, contiene el estudio dirigido por Susan Hayes, de la Universidad de Wollongong, en Australia, en colaboración con sus colegas Thomas Sutikna y Mike Morwood, directores del equipo de descubrimiento del hobbit.

Como el estudio argumenta, los chimpancés carecen de carrillos como los humanos, así que las anteriores reconstrucciones de la cara del hobbit se precipitaron con su probable apariencia. También es posible que los esfuerzos anteriores asumieran erróneamente que todas las especies del humano moderno se parecían al “hombre salvaje”, “hombres simios” o al “eslabón perdido”.

El antiguo “hobbit” indonesio parecía más humano que simio
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Actualmente estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos, lo que me ha despertado inclinación por la sección internacional, incluida el estudio de idiomas. Por eso, no descarto dedicarme a la docencia. Asimismo me gusta practicar ejercicio físico y pasar un rato agradable charlando con mis conocidos y con gente nueva. Por último, disfruto viajando para conocer la cultura auténtica de cada región del mundo, aunque reconozco que antes necesito informarme lo más posible sobre el lugar que voy a visitar, para disfrutar la experiencia a fondo.

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