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El INAH publica los hallazgos del estudio de las matanzas de Zultépec-Tecoaque: la brutal masacre de Cortés en venganza al canibalismo local

En 1520, los habitantes de Zultépec capturaron una caravana española —parte de la expedición del conquistador Pánfilo de Narváez para aprehender a Hernán Cortés— compuesta por unos 15 hombres, 50 mujeres y 10 niños; 45 soldados de infantería entre los que había cubanos de ascendencia africana e indígena, y unos 350 aliados de grupos indígenas.

A lo largo de seis u ocho meses, los presos fueron ofrendados a las divinidades prehispánicas y entre enero y febrero de 1521 el pueblo acolhua con toda probabilidad sacrificó a los últimos cautivos en honor al dios viejo, Xiuhtecuhtli.

Después de aquella ofrenda, Zultépec, que significa el ‘cerro de las codornices‘ en la lengua náhuatl, adquirió el nombre de Tecoaque, que se traduce del náhuatl como ‘donde se los comieron‘.

El pasado lunes el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH) publicó los hallazgos relativos a las excavaciones en Tecoaque, que revelan que la revancha de los españoles, ordenada ya por Cortés, también destacó por su brutal crueldad.

Cuando Cortés se enteró de lo ocurrido con el destacamento de españoles a principios de 1521, le ordenó al alguacil mayor Gonzalo de Sandoval que destruyera el poblado en venganza. Nuevas investigaciones dejan entrever que durante la revancha por el canibalismo indígena los conquistadores españoles masacraron por lo menos a una decena de mujeres y sus hijos.

A partir de las excavaciones se puede deducir que los habitantes de Tecoaque sabían que iban a ser atacados en represalia, ya que hicieron unas fortificaciones y escondieron toda evidencia posible, como los huesos de los españoles —algunos de los cuales fueron convertidos en trofeos—, en los aljibes del pueblo donde conservaban el agua. Sin embargo, de poco les sirvió cuando entraron las fuerzas de Gonzalo de Sandoval.

«Alcanzaron a huir algunos guerreros que se mantenían en el pueblo, pero quedaron mujeres y niños, que fueron las principales víctimas, como hemos podido constatar en un tramo de 120 metros de la calzada, con el hallazgo de una decena de osamentas de individuos del sexo femenino, que aparecieron ‘protegiendo’ los restos de diez infantes de entre cinco y seis años de edad, cuyo sexo no se ha podido determinar», indicó el instituto.

En las fotografías de las excavaciones pueden verse huesos de niños junto a los de mujeres adultas, y algunos de los cráneos o huesos de los brazos de las mujeres están inclinados hacia los infantes. «La disposición de los entierros, sugiere que las personas estaban en plena huida, fueron masacradas y sepultadas de manera improvisada», añade el comunicado.

«Las mujeres y niños que se mantuvieron resguardados en sus aposentos, fueron a su vez mutilados, como lo evidenció la recuperación de huesos cercenados en el piso de las habitaciones. Los templos también fueron incendiados y las esculturas de dioses, decapitadas; así se destruyó este sitio que representó una resistencia para Cortés», señaló el arqueólogo Enrique Martínez Vargas.

Asimismo, la crueldad en Tecoaque caracterizó a ambos bandos. Las cabezas de las mujeres españolas cautivas fueron colgadas junto a los cráneos de los hombres. Un análisis de los huesos reveló que estaban embarazadas, y según las costumbres prehispánicas, ello podría haberles dado calidad de «guerreras».

Otro sacrificio correspondía a una mujer cuyo cuerpo fue partido por la mitad, y sus restos fueron hallados cerca de los de un niño desmembrado de tres o cuatro años. Un varón español fue desmembrado y quemado para reproducir los destinos de los dioses de la era azteca, según un mito conocido como ‘El Quinto Sol’.

Sitio Zultépec-Tecoaque. Crédito: inah.gob.mx

El convoy capturado por los habitantes de Zultépec-Tecoaque se dirigía a la capital azteca con suministros y pertenencias de los conquistadores. Cortés se vio obligado a abandonar la caravana a su suerte mientras intentaba rescatar a sus tropas de un alzamiento en lo que ahora es la Ciudad de México.

Los integrantes del convoy capturado fueron mantenidos como prisioneros en celdas sin puerta, donde se les alimentó a lo largo de varios meses. Poco a poco, el poblado sacrificó y aparentemente se comió a los caballos, a los hombres y a las mujeres.

No obstante, los cerdos que los españoles traían para alimentarse aparentemente generaron tantas sospechas entre los indígenas que estos no se los comieron. En contraste, los esqueletos de los europeos capturados fueron despedazados y presentan marcas de cortes que indican que la carne fue arrancada de los huesos.

Cortés conquistó la capital azteca en 1521. Este año se cumplen 500 años de la caída de México-Tenochtitlán y México lo conmemora con una ronda especial de investigaciones y conferencias.

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