El Museo Thyssen presenta “Hércules en la corte de Onfalia”, de Hans Cranach

El hall del Museo Thyssen-Bornemisza albergará hasta el 2 de marzo la pintura de Hans Cranach, Hércules en la corte de Onfalia, que se ha sometido a un proceso de restauración y estudio técnico. Junto con la obra, se presentarán imágenes del proceso llevado a cabo por los restauradores, que ha consistido en la limpieza, corrección y retoque de la pintura.

hercules en la corte de onfalia

Para quien le interese y quiera acudir a la presentación, he aquí un poco de información sobre el autor y la obra. Hans Cranach fue un pintor alemán renacentista, perteneciente a una familia de pintores que incluye a su padre Lucas Carnach el Viejo y su hijo homónimo el Joven, lo cual dificulta la atribución de obras a uno y otro, dadas la similitudes de su técnica y la inexistencia de firma en alguna de ellas.

La obra Hércules en la corte de Onfalia narra un episodio mítico en el que el héroe, tras asesinar a su amigo Icito, acude a la corte de la reina de Lidia, Onfalia, para redimir su culpa. Allí, se convierte en esclavo de la reina, que le obliga a vestirse como una mujer y a realizar labores femeninas. En el cuadro no aparece la reina, sino Hércules sentado en el centro enmarcado por dos cortesanas a la derecha y otra junto a un bodegón de aves a la izquierda. Las miradas de los personajes reflejan su psicología: el regocijo de las criadas, que actúan como mofándose del héroe, y su mirada caída, la pose cabizbaja y expresión de indignación por la burla a la que está siendo sometido.

El principal protagonista de la obra es el color: un fondo turquesa hace destacar los brillantes ropajes bermellón, carmín y esmeralda de las mujeres, que a su vez contrastan con el negro y blanco de las ropas de Hércules y las pálidas carnaciones de las mujeres. Y en una composición enmarcada, los personajes hacen partícipes al espectador de la escena cuando una de las cortesanas del extremo derecho nos lanza una mirada desdeñosa.

El análisis previo a la restauración de la pintura reveló ciertos problemas de conservación relacionados con el amarilleado del barniz que cubría la obra, oxidado con el paso del tiempo, el craquelado o resquebrajamiento de la pintura y la desestabilidad del soporte. Rayos-x, luces infrarrojas, fotografía ultravioleta y demás métodos han sido utilizados para preparar un proyecto de restauración adaptado a la metodología y la técnica del artista, el uso y preparación de los pigmentos y aglutinantes, el proceso de dibujado, los retoques posteriores, etc.

El proceso de limpieza y restauración nos permite contemplar ahora una obra muy fiel a la que realizó Cranach en su momento, sin trastornos en la composición, y con el fascinante brillo original que caracteriza la pintura.

Romántico, en el sentido artístico de la palabra. En mi adolescencia tanto familiares como amigos me recordaban una y otra vez que era un humanista empedernido, pues pasaba el rato haciendo lo que quizás otros no tanto, creyéndome Bécquer, inmerso en mis propias fantasías artísticas, en libros y películas, deseando constantemente viajar y explorar mundo, admirado por mi pasado histórico y por las maravillosas producciones del ser humano. Por ello decidí estudiar Historia y simultanear con Historia del Arte, porque me parecía la manera más adecuada de llevar a cabo las habilidades y pasiones que me caracterizan: leer, escribir, viajar, investigar, conocer, dar a conocer, educar. La divulgación es otra de mis motivaciones, pues entiendo que no hay palabra que tenga valor real si no es porque haya sido transmitida con eficacia. Y con ello, tengo la determinación de que todo lo que haga en mi vida tenga un fin didáctico.