Encuentran un torpedo de cien años de antigüedad en el Pacífico

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En el mes de abril, un grupo de buzos estadounidenses descubrieron en el océano Pacífico, a la altura de la costa de San Diego, un torpedo modelo Howell partido en dos. Quien lo avistó primero fue uno de los delfines que pertenecen al equipo de la Marina, que estaba siendo entrenado junto a su grupo para aprender a detectar minas y otros objetos submarinos que puedan resultar de interés.

El delfín, llamado Ted, avisó a sus entrenadores, que se mantuvieron alerta y enviaron a otro delfín para corroborar que allí había un objeto extraño.

El segundo compañero regresó al lugar con un marcador que indicara a los buzos la localización exacta del cuerpo que había llamado la atención de estos inteligentes animales. Posteriormente se procedió a la extracción del objeto del fondo del mar. Era un torpedo enemigo que se había partido en dos, y el paso de los años bajo el mar había desactivado sus propiedades explosivas.

La práctica del entrenamiento con delfines resulta muy eficaz. Para sus actividades, utilizan objetos con formas variadas y los sumergen en zonas de arena y roca submarina con poca visibilidad. Los especialistas de la Marina estadounidense están muy contentos con los resultados obtenidos. Ya se han rescatado del fondo marino cantidad de utensilios valiosos para la reconstrucción de la historia pasada, sobre todo relativa a las batallas libradas en alta mar y a las tecnologías empleadas.

Este torpedo hallado recientemente es la joya de todos los descubrimientos. Han necesitado consultar a todo tipo de expertos en explosivos para averiguar su procedencia. Se creó en 1870 por la Marina de los Estados Unidos, directamente de la mano del capitán de corbeta John A. Howell, quien a demás era jefe del Departamento de Astronomía y Navegación en la Academia Naval de EEUU. Su perfeccionamiento llevó a los investigadores veinte años de estudios y pruebas.

Finalmente crearon un modelo que se impulsaba mediante un volante que giraba a gran velocidad antes de lanzarlo, y consumía combustible para su movimiento. La ventaja frente a los enemigos era que no dejaba rastro al atravesar el agua ni al pasar por aire, y podía ser lanzado desde tierra sin ser visto. Su longitud de alcance era de 400 metros y su velocidad máxima de 25 nudos. Pero no era perfecto, tenía algunos inconvenientes, como que no resultaba cómodo de manejar ni de cargar.

En 1892 le surgió un competidor, el modelo Whitehead, que por su novedosa tecnología con auto propulsión de motores de tres cilindros le convirtió en el predominante en las Armadas de varios países europeos y China. El torpedo Howell será trasladado al Naval History and Heritage Command en el Navy Yard de Washington.