Encuentran vestigios de la cultura saladoide en la isla caribeña de Santo Tomás

ceramica cultura saladoide

En la isla de Santo Tomás, en el territorio estadounidense del Caribe conocido como las Islas Vírgenes, se han revelado multitud de vestigios fechados entre el 200 a.C. y 400 d.C., pertenecientes a la cultura saladoide, un desconocido pueblo que habitó las Antillas Menores hace unos 2.400 años. Los fortuitos descubrimientos se han desvelado durante las obras de reforma de una autopista en el centro de la ciudad de Charlotte Amelie.

El arqueólogo de la Universidad de Michigan David Hayes se ha encargado, junto con un amplio equipo, de extraer y analizar los pedazos de cerámica, huesos de animales, abalorios hechos con conchas, caras talladas en barro y demás elementos que han ido apareciendo después de que se interrumpieran las obras para prospectar y recuperar el sitio.

Se trata de un hallazgo excepcional, muy rico” como ha afirmado el arqueólogo. Además de existir pocos vestigios de esta cultura, normalmente en esta clase de yacimientos aparecen evidencias materiales de diversas culturas, muestra de la reutilización del mismo asentamiento por parte de distintos pueblos, mientras que este de Santo Tomás se clausuró hacia el 50 d.C. para no volver a utilizarse más, por razones aún desconocidas.

La labor de extracción de los restos no está siendo sencilla, dado que las temperaturas en la isla alcanzan los 31ºC, con puntuales tormentas, cortas pero intensas, que pueden fastidiar el proceso. El objetivo es extraer e identificar todos los objetos posibles antes de la fecha límite, el 7 de febrero, cuando se prevé que el agua destruya el sitio, y digitalizar aquellos que no puedan ser extraídos para su posterior análisis. Lo dicho, una obra faraónica dado que, únicamente los pedazos de cerámica se cuentan por miles hasta la fecha.

Los análisis de carbono 14 servirán para confirmar las fechas de los objetos y huesos, y finalizado el proceso de estudio, se pretende su exposición en un museo local.

Encuentran vestigios de la cultura saladoide en la isla caribeña de Santo Tomás
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Romántico, en el sentido artístico de la palabra. En mi adolescencia tanto familiares como amigos me recordaban una y otra vez que era un humanista empedernido, pues pasaba el rato haciendo lo que quizás otros no tanto, creyéndome Bécquer, inmerso en mis propias fantasías artísticas, en libros y películas, deseando constantemente viajar y explorar mundo, admirado por mi pasado histórico y por las maravillosas producciones del ser humano. Por ello decidí estudiar Historia y simultanear con Historia del Arte, porque me parecía la manera más adecuada de llevar a cabo las habilidades y pasiones que me caracterizan: leer, escribir, viajar, investigar, conocer, dar a conocer, educar. La divulgación es otra de mis motivaciones, pues entiendo que no hay palabra que tenga valor real si no es porque haya sido transmitida con eficacia. Y con ello, tengo la determinación de que todo lo que haga en mi vida tenga un fin didáctico.

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