Expertos analizan una fosa común para desvelar secretos de la Guerra de los Treinta Años

La Batalla de Lützen (Alemania) tuvo lugar el 16 de noviembre de 1632. Era un día nublado, por lo que no fue hasta el mediodía cuando el ejército protestante del rey sueco Gustavo Adolfo II atacó al ejército católico romano imperial de Albrecht von Wallenstein. La matanza duró varias horas, en las cuales la única regla que valía era la de la supervivencia. Cerca de 20.000 hombres lucharon en cada bando y cerca de 9.000 perecieron. El historiador y director del Museo de Lützen, Maik Reichel explica que era mejor apuñalar a tu oponente “una vez más para asegurarse de que no se levantaría de nuevo”.

Esqueletos encontrados en la fosa común de la Guerra de los Treinta Años

La zona en la que se produjo el combate sólo ha podido ser analizada parcialmente. Se estima que tan solo un tercio ha sido explorado y que sólo podrán investigar otro tercio más, ya que el resto está actualmente cubierto por un hospital, un supermercado y un pequeño parque. Aun así, los arqueólogos han conseguido recuperar miles de objetos de la batalla. El mayor hallazgo ha sido la recién encontrada fosa común donde fueron enterradas las víctimas de la brutal batalla. Los expertos estiman que se trata de una de decenas, probablemente centenares, de tumbas similares.

La sangrienta batalla en Lützen no es conocida por su significado militar, ya que no hubo en realidad ningún ganador claro. En cambio, es famosa por la muerte del rey sueco. Pero los arqueólogos están especialmente interesados en los 175 soldados que están enterrados en esta fosa común.

Para poder analizar los restos con mayor detenimiento, se ha excavado un fragmento de 55 toneladas de tierra para analizarlo en un laboratorio de la ciudad de Halle. Por razones logísticas, el bloque ha sido dividido en dos partes y cubierto por una capa de madera para garantizar su integridad estructural. Cada una de ellas está llena de huesos que ahora son examinados en el laboratorio de la Oficina Estatal de Administración del Patrimonio y Arqueología de Sajonia-Anhalt.

Por ahora, la extracción de los restos está siendo bastante fructuosa. Han recuperado 20 cuerpos en el primer bloque. Los forenses intentan catalogarlos para poder determinar con exactitud a quién pertenece cada uno de los brazos, piernas, hombros, pelvis y cráneos que encuentran.

Las investigaciones han empezado a revelar algunos datos. Por ejemplo, los cadáveres eran enterrados desnudos, presumiblemente después de haber sido saqueados y fueron reunidos en una tumba, juntados en dos filas con sus piernas haciendo frente unas a otras. Además, los muertos fueron apilados en distintas capas y los enterramientos no fueron llevados a cabo por los soldados supervivientes, sino por los buenos ciudadanos de Lützen, quienes pidieron ayuda a los 200 soldados que estaban destacados en la cercana guarnición de Weissenfels.

Aunque se sabe que los participantes en la contienda procedían de Austria, Alemania, Suecia, Inglaterra, Croacia y Escocia, muy poco se conoce sobre quiénes eran. Los expertos se preguntan si eran de clase alta, si eran pobres, si luchaban por dinero y cómo fueron sus vidas. Lo único que han determinado hasta ahora es que sus muertes fueron causadas por mosquetones, pistolas, espadas, cuchillos y alabardas.

Esqueletos de la fosa

Los científicos que están trabajando en el laboratorio de la ciudad de Halle intentan dar respuesta a este tipo de preguntas. El análisis revelará gran cantidad de resultados. La mayor parte de ellos serán bastante exhaustivos y muy precisos. De hecho, están empezando a dar sus frutos. Por ejemplo, el examen de los huesos revela cómo perecieron algunos soldados. Pero todo esto sólo se trata de las primeras aproximaciones, es decir, están todavía en una fase muy temprana.

El análisis clave será el de un isótopo de estroncio, que revelará la procedencia de los soldados. Lo más probable es que sea conducido por investigadores de la Universidad de Bristol. Estos especialistas británicos ya han ayudado antes a sus compañeros alemanes en la apertura de la tumba de la reina Edith en Magdeburg en 2009. El procedimiento de la siguiente manera: gente en distintas zonas del mundo es expuesta a determinadas características químicas del metal estroncio.

Debido a los diferentes isótopos del elemento que se integran en el cuerpo humano, se pueden examinar las marcas características que dejan en función de la zona. Con un poco de suerte, los científicos pueden examinar los huesos para reconstruir dónde viajaron los soldados antes de su muerte. Además, un examen de los dientes revelará información sobre la infancia que pudieron tener los fallecidos.

Batalla de Lutzen

Para poder dar una visión completa y fiable, el estudio será realizado en conjunto por antropólogos, químicos, historiadores y expertos de tierra y armas en los próximos meses. El portavoz de la Oficina Estatal de Administración del Patrimonio y Arqueología de Sajonia-Anhalt, Alfred Reichenberger afirma que siempre trabajan “con otras disciplinas, puesto que la arqueología de la vieja escuela está fuera de moda”.

En general, los científicos estiman que será un trabajo que dure bastante tiempo pero que, llegado el momento, podrán realizar una exposición que el público pueda visitar. Al menos, esta es la opinión de Reichel, quien pretende dar un uso más importante a los restos: “El centro contará los horrores de la guerra y servirá como aviso para la generación de hoy en día. La historia no se repite, sino que tiene los mismos hábitos”.

El descubrimiento en Lützen no es la primera fosa común que aparece en Alemania. Los investigadores conocen más lugares de enterramiento a lo ancho y largo del país germano que datan de la Guerra de los Treinta Años. Algunas fueron encontradas en 1985 durante la construcción de una casa en Höchstadt, en Franconia central. Otras en 2007, al realizar una obra en Wittstock, en Brandenburgo en 2007. Las más recientes son las descubiertas en 2008 por ingenieros de canales en Alerheim en el sudoeste de Alemania. La tumba en Wittstock ha sido recientemente expuesta de cara al público en el Museo Arqueológico de Brandenburgo.

Spiegel

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Apasionado por la Historia, es licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Desde pequeño le encantaba la Historia y acabó por explorar sobre todo los siglos XVIII, XIX y XX.

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