Fragmentos de los Rollos del Mar Muerto a la venta

AP. Después de 70 años del descubrimiento de los manuscritos bíblicos más antiguos del mundo, la familia palestina que en principio los vendió a las instituciones para su estudio, ahora las está comercializando en silencio.

La mayoría de los restos tienen apenas las dimensiones de un sello de correo y algunos de ellos se encuentran en blanco. A pesar de eso, en los últimos años los coleccionistas e instituciones cristianas han estado ofreciendo enormes cantidades de dinero por poseer un trozo de este tesoro arqueológico. La Autoridad de Antigüedades del Gobierno de Israel ha mostrado su enojo ante estos acontecimientos, ya que considera que cada uno de los fragmentos debe ser considerado como bien cultural y no como un mero objeto puesto a la venta, y amenaza con confiscar cualquiera de ellos que llegue al mercado.

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La familia ofreció los fragmentos a la Autoridad de Antigüedades de Israel pero según ellos no podían pagarlos, por lo que ahora se dice que si aparece algún interesado se venderán.

El mundo de la Tierra Santa está lleno de robos y engaños, de los que los Rollos del Mar Muerto tienen que ser una excepción. Su descubrimiento se realizó en el año 1947 en las cuevas del Mar Muerto al este de Jerusalén convirtiéndose en uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX. Mientras que los gobiernos de Jordania y Palestina se debaten entre los reclamos de su propiedad, en el debate académico siguen siendo objeto de controversia el significado de estos documentos.

Escritos en pergaminos realizados con piel de animal hace unos 2000 años, estos manuscritos son los más antiguos de la Biblia hebrea que se han encontrado y constituyen la prueba más antigua de nacimiento del judaísmo y el cristianismo.

Los rollos se encontraban bien protegidos en las cuevas, pero con el paso del tiempo la mayor parte se desintegró en fragmentos muy pequeños.

Israel se refiere a los rollos como un tesoro nacional y realiza una investigación en sus laboratorios con el clima controlado en el Museo de Israel. Los restos hallados son tan numerosos que el equipo de investigación aun no ha conseguido terminar de contar todos. Israel ha sido criticada por controlar el acceso de expertos pero se ha asociado con Google para subir imágenes en línea del pergamino.

La historia del descubrimiento de estos rollos comienza cuando un pastor beduino arrojó una piedra dentro de una cueva oscura, al oír que se rompía algo, él se adentró encontrando vasijas de barro y los pergaminos enrollados.

En total se encontraron siete, tres de los cuales se vendieron a un comerciante de antigüedades perteneciente a la Universidad Hebrea y cuatro a al padre de Willian Kando, un zapatero cristiano en Belén que a su vez los vendió a un arzobispo de la iglesia ortodoxa asiria.

Después de la guerra árabe-israelí de 1948, cayeron en manos de Yigael Yadin héroe de guerra y posteriormente uno de los arqueólogos más eminentes en Israel.

Durante la siguiente década los arqueólogos se trasladaron a las cuevas encontrando miles de fragmentos más y comenzaron a reunirlos como un rompecabezas en el Museo Arqueológico Rockefeller en Jerusalén.

En 1993 comenzaron a investigar los manuscritos que se encontraban en poder de Israel y se convirtió en el momento perfecto para comerciar con ellos. Un empresario noruego, Martin Schoyen, compró su primer fragmento un año después consiguiendo reunir al cabo del tiempo unos 115 fragmentos.

En 2009 la Universidad Asuza Pacífico cerca de los Ángeles, compró cinco fragmentos. Entre 2009 y 2011 el Seminario Teológico en Texas negoció con Kandoo para la adquisición de ocho fragmentos.

Los restos han ido pasando de unas manos a otras sin exhaustivo control lo que dificultará tanto a Israel como Jordania su adquisición, quienes ya han estado realizando investigaciones en los últimos años para poder encontrarlos y mantenerlos bajo su control.

Muchas entradas de las cuevas están cubiertas por vegetación y desprendimientos de rocas por lo que probablemente muchos de los restos se encuentran en su interior a la espera de ser descubiertos.

Nací en Madrid el 27 de agosto de 1988 y desde entonces comencé una obra de la que no hay ejemplo. Fascinada tanto por los números como por las letras y amante de lo desconocido, por ello soy una futura licenciada en Economía y Periodismo. Interesada en entender la vida y las fuerzas que la han forjado. Todo es más fácil, más útil y más apasionante si con una mirada hacia nuestro pasado logramos mejorar nuestro futuro y para ello…la Historia.