La colección de arte de Luis XIV vuelve a Versalles

El rey Luis XIV de Francia (1643-1715) fue el máximo exponente del absolutismo, un régimen político en el que el soberano goza de un poder de carácter absoluto, sin límites jurídicos o de cualquier otra índole. De su padre heredó el ansia de grandeza y la idea de que los reyes eran elegidos por la gracia de Dios y por tanto gobernaban con un incondicional derecho divino. El monarca se valió de la iconografía de la Antigüedad clásica para transmitir ese ideal de magnificencia y deidad que creía reunir en su persona.

Luis XIV y la Familia Real (1670)

Cuando era joven, todavía bajo la tutela de su madre Ana de Austria, quien había cedido el gobierno del país al cardenal Mazarino, Luis XIV asistió a un baile de disfraces vestido como el sol, con rayos alrededor de la cabeza y polvo de oro en su rostro. Posteriormente adoptaría el símbolo del Sol como sello personal.

Tras la muerte de Mazarino en el año 1661, Luis XIV asumió todas sus funciones regias y se preocupó de que grandes artistas de la época como Jean Nocret y Charles Le Brun, le pintaran igual que a los gloriosos gobernantes de la antigüedad e incluso como a los dioses mismos. Tenía predilección por Apolo, el dios griego del Sol, portador de calor y de la luz para los hombres, y de esa manera pasaría a la historia como Luis XIV “El Rey Sol”.

El monarca tuvo una mala experiencia a los 10 años, cuando un grupo de sublevados parisinos irrumpieron en sus aposentos en el Palacio Royal situado en la capital francesa, movimientos conocidos como La Fronda. Luis XIV no quería que un acto así se volviera a repetir y por eso buscó otro lugar de residencia a las afueras de París, en un pueblo tranquilo donde tuviera total libertad para gobernar sin ser perturbado por un pueblo colmado de ira y hambre.

‘Artemisa con un ciervo’

El Palacio de Versalles fue en sus inicios, un pabellón de caza para Luis XIII, y que Luis XIV utilizaba frecuentemente para retirarse con su favorita lejos de las habladurías de la corte. Sin embargo, los parajes y su imponente belleza acabaron por seducir al rey y decidió hacer de ese palacio el centro neurálgico de su gobierno. Obligó a su corte y a los nobles a trasladarse junto a él y en 1682 Versalles se convertiría finalmente en el epicentro del poder real.

Luis XIV era el sol y todos debían girar alrededor de él. Los señores feudales, que una vez tuvieron sus propios dominios e incluso disfrutaron de ejércitos particulares, ahora tenían que competir con cortesanos recientemente ennoblecidos para realizar tareas serviles que complaciera al monarca.

A lo largo de los siglos, sus antepasados, sobre todo Francisco I, habían comprado un gran número de esculturas antiguas procedentes de Italia. lamentablemente, estas colecciones se fueron dispersando durante los diversos reinados y acabaron desapareciendo o simplemente se destruyeron. Luis XIV únicamente heredó una estatua de mármol romano a tamaño real que representaba a Artemisa con un ciervo, que en la actualidad se encuentra en el Museo del Louvre. El resto de los ornamentos que decoraban su palacio eran pinturas y tapices, de los cuales muchos de ellos mostraban al rey con la apariencia de los héroes de la antigüedad clásica.

La visita del maestro barroco Gian Lorenzo Bernini cuando Luis XIV tenía tan solo 27 años, le hizo darse cuenta de que sus colecciones artísticas no eran lo suficientemente ostentosas para un rey de su categoría. Bernini fue invitado a París en 1665 para que presentara un nuevo diseño de la fachada del Louvre, sin embargo su trabajo no contó con la aprobación del monarca.

En su lugar, Bernini realizó un busto del rey, una idea que pareció encantar al gobernante, y que hoy en día se considera una obra maestra del retrato escultórico barroco. Luis posó para Bernini un total de 13 veces durante el desarrollo de la obra, y se tiene constancia de que el artista le seguía a todas partes con la intención de captar la grandeza del monarca en estado puro.

El escultor observó poco esplendor en las dependencias del rey y en unas declaraciones públicas Bernini afirmó que “los adornos de esta sala y las habitaciones contiguas son adornos para las señoras“. Estas palabras hirieron el orgullo de Luis, que pasó el resto de sus días acumulando antiguas esculturas de enormes dimensiones o bien remedos de las mismas. De este modo, Luis XIV hizo de Versalles un auténtico museo.

Tristemente, durante la Revolución Francesa el Palacio fue completamente saqueado. Gran parte de su colección de antigüedades así como sus esculturas, pinturas, tapices y otros elementos decorativos, fueron repartidos a los museos franceses y vendidos en el extranjero.

Afortunadamente, se está realizando en Versalles una nueva exposición llamada, Versalles y la Antigüedad, que pretende reunir la colección de El Rey Sol con otras antigüedades de la época y exhibirlos en diez salas del palacio que en su día, estuvieron adornadas con esas mismas obras.

La idea es que estas piezas cedidas por los museos de todo el país, principalmente del Louvre, sean devueltas puntualmente a los lugares exactos que ocuparon durante el reinado de los Luises XIV, XV y XVI. Algunas de las obras que ya están colocadas en sus antiguos puestos son: “Artemisa y su ciervo”, “la Venus de Arlés” y “Hermes el Sandalbinder”.

El castillo luce espléndido“, comentó Catalina Pegard, la presidente del museo. “Es de gran impacto emocional: antiguas obras maestras que ahora vuelven a su lugar gracias a la magia del director italiano de teatro Pier Luigi Pizzi, quien ha estado a cargo de la escenografía. No es sólo una exposición, esto es teatro: nos lleva directamente al hogar del rey, a la intimidad de su colección de arte“.

Traté de construir un diálogo entre un gran rey como Luis XIV y las obras maestras que se exhiben, para revivir el ambiente exacto que correspondía al espíritu de los siglos XVII y XVIII“, observó Pizzi. “Era mucho más que el problema de diseñar un escenario, toda esta escenografía es igual de importante que la que montamos en teatro. Era necesario adaptar las salas del palacio real al contexto de la colección“.

La exposición está abierta desde el 13 de noviembre hasta el 17 de marzo del próximo año y ya se están lanzando pequeños vídeos publicitarios en el canal de Versalles de YouTube, que explican el papel de las antigüedades en la historia del palacio.

La colección de arte de Luis XIV vuelve a Versalles
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