La herramienta para tatuar más antigua de Norteamérica está hecha de agujas de cactus de pera

aguja tatuar antigua cactus
La herramienta para tatuar más antigua de Norteamérica estaba hecha de aguja de cactus de pera. Crédito: Pixabay

Los tatuajes siempre han sido una manera de expresar algo. Ya sea estatus, esclavitud, enfermedad o valentía, desde siglos anteriores la práctica del tatuaje ha llevado un mensaje consigo.

No se sabe con exactitud el origen de esta actividad, sin embargo, se conoce que tuvo origen en la frontera entre Europa y Asia, hace más de cinco mil años. Una de las primeras herramientas que el hombre inventó para empezar a hacer gráficos en la piel fueron las agujas de cactus de pera.

Hace poco, el investigador Andrew Gillreath‑Brown del Departamento de Antropología de la Universidad Estatal de Washington, descubrió esta herramienta para tatuaje, la cual se convertiría en la más antigua del Oeste de América del Norte hallada hasta el momento.

Fechada entre el 79 y el 130 d.C., este utensilio está conformado por dos espinas de cactus de pera, atadas con hojas de tapioca o también conocida como yuca. Tiene el mango de zumaque, de la especie Rhus trilobata, el cual es una planta proveniente del oeste de Norteamérica.

Esta herramienta rudimentaria de tatuar fue hallada mientras se realizaba un inventario de objetos arqueológicos, que provenían del sureste del estado de Utah. Como se conoce, esta es una de las localidades indígenas de mayor importancia dentro de Estados Unidos.

Acorde a Christopher Castrejón, portavoz de superherramientas.es, a lo largo de la historia el ser humano siempre ha tenido la necesidad de expresarse a través de diferentes medios, para los cuales ha requerido de herramientas. ‘Es increíble como diferentes utensilios han sido de vital importancia para el proceso evolutivo del hombre. Cada descubrimiento nos demuestra que nuestro ingenio no solo era motivado por necesidades fisiológicas, sino también culturales y eso es asombroso’, declara.

En gran medida, los tatuajes han tenido un significado importante en la vida evolutiva del ser humano, ya que gracias a ello ahora arqueólogos, antropólogos e historiadores pueden estudiar los mensajes que dejaron nuestros antepasados.

La Universidad Estatal de Washington publicó un comunicado en el que Gillreath-Brown opinó que el descubrimiento de esta herramienta para tatuar es de gran importancia, pues su estudio permitirá comprender cómo se sostenían las relaciones en años más antiguos. Asimismo, el investigador afirmó que se podrá conocer cómo definían el estatus en el pasado.

El hallazgo de este utensilio ha sido de gran importancia para las comunidades de arqueología ya que permitirá iniciar nuevas investigaciones sobre las costumbres del antiguo hombre.

Como todas las actividades del ser humano, los tatuajes también han pasado por varias etapas de cambios. Esto se debe a que el uso de estas marcas de tinta en la piel fueron adaptadas a distintas épocas y situaciones.

Tal es así que en sus inicios, durante la XI dinastía egipcia, la sacerdotisa Amunet fue la primera en llevar marcas en la piel de color negro. En dicha momia estudiada años más tarde, se pueden divisar varias líneas y puntos tatuados.

De igual modo fue con la momia Asecond, solo que ella llevaba la región púbica tatuada. Estos dos hallazgos indican que las primeras prácticas de esta actividad eran exclusividad de las sacerdotisas de la época.

Sin embargo, con el pasar de los años los tatuajes ya significaban otra cosa. Por ejemplo, para los japoneses el interés que tenían por esta práctica era meramente artística, ya que incluso tenían maestros del tatuaje.

Ellos eran conocidos como los Hori, quienes eran considerados expertos en el uso de los colores, la perspectiva y la imaginación, lo cual hacían de los tatuajes una actividad para decorar el cuerpo.

Pero no siempre fue así en Japón, ya que mucho antes estas marcas de color en la piel significaban algo negativo. Los antiguos japoneses utilizaban las agujas y la tinta para marcar a los criminales de su localidad.

Más adelante, durante la Segunda Guerra Mundial, los judíos tuvieron que sufrir los abusos de los nazis, quienes los tatuaban con números para contarlos como objetos t así, poder identificarlos y humillarlos, ya que la creencia judía no permitía marcas de ningún tipo sobre el cuerpo.