Se conocen más datos sobre los sacrificios humanos en Mesoamérica

Por todos es conocido que durante el apogeo de ciudades de gran importancia en Mesoamérica como puede ser el caso de Teotihuacán, la cual vuelve a ser noticia dado que han sido publicados los resultados de un estudio acerca de los sacrificios humanos en aquella etapa.

Se ha revelado que hace unos 2.000 años en la ciudad contaban con animales salvajes en cautiverio como jaguares, linces, pumas, águilas, zorros e incluso serpientes de cascabel. Según las investigaciones se cree que estos animales pudieron ser alimentados con personas que eran lanzadas a su recinto para que fuesen devoradas.

Uno de los equipos de arqueólogos que trabajan en Teotihuacán hizo un hallazgo de casi 200 huesos de animales que fueron sacrificados y que eran colocados en el interior de las pirámides, algo que se remontaría entre los años 1 y 500. Pero entre los huesos de animales encontrados también se hallaron diferentes restos humanos.

Tal como afirmaron los responsables de la investigación en recientes excavaciones realizadas en los túneles dentro de las pirámides de la Luna y del Sol, se han llegado a encontrar diferentes ofrendas dedicadas a la edificación de estas construcciones y no solamente los objetos considerados como de importancia material o ritualística sino también restos humanos, confirmando una vez más la presencia de sacrificios humanos en aquellos tiempos.

Teotihuacán. Crédito: Wikimedia
Teotihuacán. Crédito: Wikimedia

Asimismo han confirmado que la utilización de seres humanos como alimento para los depredadores cuenta con una larga historia y que no es algo único de este tiempo y esta latitud sino que es algo que también se hacía en el Antiguo Egipto, con lo que ya tienen muchas más cosas en común además de las pirámides.

Los romanos también hacían sacrificios humanos, aunque en este caso era para el entretenimiento del público en los circos, quienes disfrutaban viendo cómo un león o cualquier otra clase de fiera se enfrentaban a una persona, devorándola ante la mirada y regocijo de todos los presentes.

Se cree, aunque es muy probable que nunca llegue a saberse con total seguridad, que los animales salvajes comían seres humanos en Teotihuacán con una gran frecuencia, dado que los análisis tanto de los huesos como de los dientes de algunos de los animales, cuentan con grandes cantidades de C₄, que normalmente se encuentra en grandes concentraciones en el maíz, elemento básico en la dieta mesoamericana, por lo que esta alimentación a base de humanos podría tener que ver más que con un ritual u ofrendas que con otra cosa.

Marcelo Ferrando Castro

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