Origen de los naipes

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A pesar de la popularidad que tienen las cartas, no hay seguridad en cuanto al cuándo, al dónde o al quién las inventó.

Sin embargo, sí que hay cierta convicción, a tenor de los estudios realizados, de que fuese en China donde poder establecer un posible origen, ya que existen datos históricos de que el emperador S´eun-Ho los utilizaba para distraer a sus muchas concubinas, puesto que no podía hacerlo de otro modo, por lo avanzado de su edad.

Por otra parte, el emperador chino Mu Tsung también los menciona achacando al juego de las cartas, en el año 969, las desgracias de sus contemporáneos.

Hasta llegar a ser el rey de los casinos junto a los slots, como los que se encuentran en plataformas como mansioncasino.es, ha tenido que pasar mucho tiempo y sufrir drásticas variaciones.

Transformación de los naipes a lo largo de la historia

Ya sea de origen chino o indio, como otras fuentes lo adjudican, e incluso egipcio, las primeras barajas de cartas no se utilizaban para el juego, sino para la magia.

Los naipes se utilizaron en un principio para adivinar el futuro en un juego que variaba de las cualidades y habilidades del mago o vidente.

Se trataba de una serie de representaciones simbólicas con un carácter litúrgico que ofrecía pistas sobre las opciones que llegarían con el tiempo.

Sin embargo, no tardaría demasiado tiempo en convertirse en un juego con todas las de la ley. En el siglo XII, los musulmanes en España ya lo utilizaban de forma habitual popularizando sus juegos.

De estas primeras versiones se conserva el nombre de baraja sarracena, muy utilizada en el sur de Italia, donde se transformaría en la popular Naib, posiblemente origen de la denominación española de Naipe.

Carlos V, Rey de Francia y conocido como el Sabio, lo usaba a todas horas para jugar a solitarios, durante toda su vida, entre 1338 y 1388.

La baraja, los pasos definitivos

Aunque el sistema se extendió a todo lo largo de la edad media usando como materiales el pergamino y la vitela, no fue hasta la llegada de la imprenta cuando definitivamente los naipes levantan el vuelo para conquistar todos los rincones del mundo conocido.

En un principio, cuando se les otorgaba un cariz premonitorio contaba con 22 cartas, después, al combinarse con la oriental de 56, se llegó a obtener un mazo de setenta y ocho numeraciones.

Fueron los franceses, bajo la tutela del propio Carlos VI, cuando se redujo el número hasta cincuenta y dos, quedando definitivamente configurados los nombres de los palos, así como los símbolos utilizados posteriormente en Europa.

La baraja española

Popularmente, a la baraja con los palos de oros, copas, espadas y bastos se la conoce como la baraja española.

Los primeros indicios de esta formulación se remontan al siglo XIII, en la Corona de Aragón, donde existen pruebas escritas de jugadores de la Gresca, la actualmente conocida como brisca.

El número de dictados y disposiciones para complicar y acabar con su uso son numerosas, no en vano se consideraba un juego propio de maleantes.

A pesar de que Juan I de Castilla las prohibiera completamente en el año 1387, las cartas, sus juegos y la suma de adeptos no dejó de crecer, convirtiéndose con el tiempo en el juego por excelencia del pueblo llano, y extendiéndose rápidamente al resto de reinos y países del entorno.

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