Recuperan un bombardero de la Segunda Guerra Mundial en el Mar Báltico

Se está intentando reflotar los restos de un bombardero nazi, el Junkers JU87, más conocido como Stuka, de los que sólo hay dos aviones en el mundo.

Buzos militares alemanes están trabajando para reflotar los restos de un bombardero Stuka del fondo del Mar Báltico. Se trata de un raro ejemplar del aeroplano que causó estragos en Europa como parte de la maquinaria de guerra nazi, ya que sólo existen dos Stukas hoy en día.

Los restos del naufragio del avión se descubrieron por primera vez en la década de 1990, cuando las redes de un pescador se engancharon en el aparato. El lugar concreto se encuentra a unos 10 km de la costa de la isla alemana de Ruegen y a unos 18 metros de profundidad.

Bombardero Stuka

Los buzos han estado trabajando durante toda la semana para preparar el reflote del bombardero hacia la superficie. Mediante el uso de mangueras quieren liberarlo cuidadosamente de la arena. Hasta el momento, han conseguido sacar varios pedazos más pequeños, así como el motor de la aeronave. Ahora están intentando liberar la principal pieza del fuselaje, que mide cerca de 9 metros. Según el portavoz del Museo Alemán de Historia Militar de Dresde, el capitán Sebastian Bangert, esperan que puedan rescatarla el martes.

Bangert también comenta que los informes iniciales indican que el fuselaje está en buenas condiciones, a pesar de haber pasado las últimas siete décadas en el fondo del mar, y espera que los expertos del museo puedan restaurarlo: “Desde mi perspectiva hay una gran cantidad de daños, ya que ha estado bajo el agua durante 70 años. Pero nuestro equipo de restauración dice que está en muy buenas condiciones para ser restaurado, así que esa es nuestra meta: una restauración completa”.

Hasta ahora, poco se sabe acerca de este avión en particular pero, una vez que el avión sea llevado a la superficie, los investigadores utilizarán el número de serie para rastrear toda la información posible.

El Junkers JU87 es conocido por la mayoría como “Stuka”, que es la abreviatura de la palabra alemana para “Sturzkampfflugzeug”, es decir, bombardero de lucha en picado. La primera vez que sirvió en una batalla fue en la Guerra Civil Española entre 1936 y 1939, cuando Hitler lo envió para ayudar a las tropas franquistas.

Los únicos dos Stukas completos que se conservan están en exhibición en la Royal Air Force Museum en Londres y en el Museo de Ciencia e Industria de Chicago. Pero se cree que ambos son modelos posteriores, llamados “JU87D”, y Bangert prevé que el que acaban de encontrar también lo es.

Después de su servicio en España, los Stukas dispararon los primeros tiros de la Segunda Guerra Mundial, lanzando bombas nazis en la ciudad polaca de Wielun el 1 de septiembre de 1939 y matando a unos 1.200 civiles en lo que se considera uno de los primeros bombardeos de terror de la historia.

El As de la aviación alemán Hans-Ulrich Rudel afirmó haber destruido más de 500 tanques, en su mayoría en el Frente Oriental, y varios navíos, incluyendo un buque de guerra soviético, gracias al Stuka. No obstante, el éxito de las primeras campañas de este modelo de aeronave acabó siendo superado con creces por los aviones más rápidos y maniobrables de los aliados en el transcurso de la guerra.

La directora de colecciones del Museo de Ciencia e Industria de Chicago, Kathleen McCarthy, comenta que son una gran atracción para los visitantes y para los investigadores: “El descubrimiento y la recuperación de un tercer Stuka será un gran avance, tanto para los estudiosos como para el público en general. Todos aquellos interesados en aprender más sobre la historia de la tecnología militar y sobre un período crítico de nuestra historia mundial podrán disfrutar de esta nueva aeronave”.

Por su parte, el Museo Alemán de Historia Militar planea mostrar el Stuka en su “Air Force Museum”, ubicado en el antiguo aeropuerto de Gatow en Berlín.

Recuperan un bombardero de la Segunda Guerra Mundial en el Mar Báltico
Puntúa este artículo

Apasionado por la Historia, es licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Desde pequeño le encantaba la Historia y acabó por explorar sobre todo los siglos XVIII, XIX y XX.