Un monje medieval de Furness cambia lo que sabíamos del pasado de Inglaterra

La península de Furness parece reforzar las tradicionales ideas de lo que es ser inglés. Al norte se hallan algunas de las zonas naturales más destacadas del país por su belleza; en el extremo sur se encuentra un astillero donde se construyen submarinos nucleares de la Marina Real. El área está definida por los valores de la clase trabajadora, la disminución post industrial y la regeneración del siglo XXI. A través de la unión de estos elementos, Furness encarna muchas de las nociones complejas detrás de la idea de Inglaterra, que es a la vez muy moderno y muy antiguo.

furness

Pero esto está lejos de la imagen completa. En un reciente proyecto, los historiadores empezaron a rascar la superficie de un período mucho más temprano en el pasado de Furness. Uno que no sólo cambia lo que se sabe de su historia, sino que también plantea preguntas sobre las ideas de ser inglés.

Durante cientos de años este rincón fue influenciado por varias culturas como la irlandesa, la de la Isla de Man o la escandinava. Fue diversamente poblada por los hablantes de inglés, nórdico, gaélico, bretón y francés.

El foco político y cultural era a menudo una compleja red de comunidades agrupadas en torno  los bordes del mar de Irlanda.

Esta visión de Furness tiene el potencial de modificar la visión de cómo se forman las identidades sociales y lealtades no solo allí, si no en la Inglaterra medieval en su conjunto. ¿Y por qué centrarse en este promontorio de Cumbria? La respuesta está en un monje conocido como Jocelyn que pasó la mayor parte de su vida en la Abadía de Furness, que era uno de los monasterios más poderosos.

Jocelyn de Furness fue un escritor de las vidas de santos, y uno de los más importantes del noroeste de Inglaterra durante la Edad Media. Su, hasta ahora, poco estudiado legado plantea un enigma: las cuatro grandes vidas que escribió están vinculadas al mundo celta, pero fueron escritos cuando las divisiones entre la anglo-normanda de Inglaterra y los reinos celtas era, supuestamente, muy diferentes. Es más, las historias recientes de Lancashire y Cumbria medievales destaca que ese era un momento en el que el gobierno real inglés comenzó a dominar y definir la región.

Si esto fuera así, es curioso que Jocelyn estuviera tan interesado y versado en el mundo celta. Con esta idea en mente, los investigadores se embarcaron en un proyecto cuyo objetivo fundamental era entender más sobre Jocelin y el contexto en el que él trabajaba.

Como parte de la iniciativa, uno de los autores del proyecto, la Dra. Edmonds, llevó a cabo un estudio que analizaba las interacciones culturales en torno a la península de Furness. Lo ha hecho a través de los nombres de lugares, nombres personales, documentos administrativos de Furness y la historia de la Abadía.

Por lo general este es un momento en el que se supone que hubo una fuerte distinción entre el reino anglo-normando en el que Jocelyn y el mundo celta vivieron” dijo Edmonds. “De hecho, la historia también implica conexiones más profundas con las comunidades gaélicas escandinava en lugares como Irlanda y la Isla de Man. Estos seguían siendo pertinentes en el propio tiempo de Jocelyn”.

jocelyn de furness

Su trabajo muestra un panorama de fluidez cultural en curso en Furness, anterior a la invasión normanda por cientos de años. Por ejemplo, en el siglo séptimo, cuando Furness formaba parte del reino anglosajón de Northumbria, es posible que hubiera habido un enclave de gente que hablara bretón, la lengua de los celtas británicos; pudiendo ser una coincidencia que el propio Jocelyn destacara los vínculos bretones de algunos de los santos de cuyas vidas escribió.

Los hallazgos arqueológicos durante la era de los vikingos sugieren una cultura distinta. Esto encaja con el enlace intermitente que los gobernantes escandinavos de York y Dublín intentaron forjar entre ambas ciudades en el siglo X. Situada al noroeste de Inglaterra, habría sido de relevante importancia estratégica. Joyas, objetos funerarios y puntos de parada en el área de Furness; puede ser incluso que la nobleza local fuera a veces la reserva de poderosos gobernantes nórdicos que dominaban el mar de Irlanda.

Esta multiculturalidad no parece haber desaparecido con la llegada de los normandos. En el libro de Domesday de 1086, el acceso al territorio entre el Ribble y el Esk es notable porque, a diferencia de otras área del país, no fueron divididos en cientos las subdivisiones regionales estándar empleados por la administración real.

Muy fuertes vínculos con la Isla de Man permanecieron muy probablemente en el lugar durante 200 años. En el siglo XII, la Abadía de Furness era en sí misma la hija de la casa de la fundación  Norman en Savigny.

Durante la guerra civil entre Stephen y Matilda la península estuvo dominada por el poderosos rey escocés David I. Mientras tanto, Wimund, Obispo de las islas Man, lanzó ataques contra el reino de Escocia, pero fue apaciguado por una subvención de la península de Furness.

De esta forma, al mismo tiempo de Jocelyn, Furness era parte del condado de Lancashire y el reino de Inglaterra, y con una composición cultural para nada sencilla. Si su élite era anglo-normanda en esta etapa, la identidad de las otras personas que vivían allí resulta menos clara. Documentos de la época revelan nombres insulares entre los hombres libres locales.

En los sitios eclesiásticos de la Península, como Conishead y Pennington, los arqueólogos han encontrado antiguas inscripciones rúnicas nórdicas.  Pudiera ser que tanto nórdico como gaélico aún se hablasen, de hecho, el mismo Jocelin era capaz de manejar con soltura algunos topónimos gaélicos y los nombres propios en su trabajo.

Al final, Edmonds es cuidadosa sobre las implicaciones de este estudio de seis siglos. “El vínculo del  Mar de Irlanda no debería ser sobre enfatizada a expensas de los vínculos con el resto de Inglaterra y el continente“, escribe. Pero tampoco son mutuamente excluyentes. Furness era un lugar con contactos internacionales y, por ello, multiculturales, que llegaban desde Escandinavia a Normandía.

Madrileña o cántabra. Calculadora o impulsiva. Soñadora o realista. 23 años ó 12. Fútbol o tiendas. Periodismo veraz.Hay que conocer la historia en profundidad, es la única forma de no cometer los mismos errores del pasado

more recommended stories