Publicado el: Vie, abr 20th, 2012

Biografía de Alfred Wegener, el padre de la tectónica de placas

Hoy queremos homenajear a uno de los científicos más importantes del siglo XX, cuya hipótesis de la deriva continental, hizo tambalear los cimientos de la geología, la geofísica, e incluso la paleontología. Su nombre, Alfred Wegener (Berlín, 1/11/1880 – Groenlandia, 1/11/1930).

Alfred Wegener, el padre de la tectónica de placas

Durante el encuentro anual de la sociedad geológica alemana, que se celebró en Frankfurt el 6 de enero de 1912, un joven profesor de astronomía y meteorología, Alfred Wegener, subió tímidamente al estrado para compartir con sus colegas científicos una idea revolucionaria sobre la corteza terrestre, la formación de los continentes y su devenir.

Wegener defendió con gran ahínco su, por aquel entonces, extravagante idea: los continentes no eran una formación terrestre fija e inmutable, ni mucho menos. Los continentes se movían, de hecho, se estaban moviendo en ese preciso momento, aunque a un ritmo tan lento que era imperceptible.

La reacción de aquellos académicos no se hizo esperar, y la burla y la sarna se hicieron dueñas de la sala. Ni siquiera dejaron que Alfred Wegener acabase de exponer sus ideas acerca de la deriva continental, que fueron rechazadas por geólogos, geógrafos y geofísicos sin contemplaciones.

Por fortuna, Alfred correspondía a esa casta de luchadores que jamás se dan por vencidos, consiguiendo años más tarde publicar sus ideas para su difusión internacional. El éxito de Wegener llegó concluida la Primera Guerra Mundial aunque, no se aceptaron universalmente hasta 30 años después de su muerte en 1930.

Gracias a las tesis de Wegener y a las Investigaciones en el plano del paleomagnetismo, se desarrolló en los años 60 el modelo de la tectónica de placas, basado en las teorías de Wegener acerca del desplazamiento de los continentes sobre el manto.

Wegener siempre afirmó que comprendió dicho modelo al observar en un planisferio la congruencia que se daba entre las costas de ambos lados del atlántico. Aquello le resultó de lo más interesante, pero no fue sino a raíz de la lectura de un artículo cuando comenzó a ahondar en aquella idea. Aquel recorte de periódico, venía a señalar que el análisis comparativo de ciertos fósiles, planteaba la posibilidad de que vez pudo existir un puente terrestre entre Brasil y África.

En aquel momento, el alemán comprendió que no hubo ningún puente, la explicación era más sencilla, todos los continentes habían estado unidos en el pasado, formando una “gran tierra“, una Pangea. La comprobación de aquello, era la mar de sencilla, bastaba con unir los continentes entre sí, encajaban casi a la perfección.

En efecto, la Pangea existió y su fragmentación se produjo hace 200 millones de años, lo que supuso la formación de dos grandes bloques terrestres, el norte y el sur, de los cuales se originaron los continentes que hoy conocemos.

La teoría de la deriva continental también ayudo a explicar distintos fenómenos geológicos como los terremotos, la formación de islas y cadenas montañosas, la aparición y actividad repentina de los volcanes e, incluso, los cambios climáticos.

Triste es sin embargo, que el reconocimiento internacional de sus estudios acaeciese años después de su muerte, como viene siendo costumbre. Parece que ese es el sino de todo gran hombre, que sus actos e ideas tan solo trascienden cuando abandona este mundo, Quizás sea ese el precio por tener una mente preclara, que se adelante a su tiempo.

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