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Documentan antiguos petroglifos en Argentina

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En una colina situada en la parte noroeste de Argentina se encuentran varias pinturas rupestres. El lugar fue considerado sagrado antes de la conquista de los Incas en el siglo XV y ha sido identificado por el investigador mexicano Luis Alberto Martos López, perteneciente al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

pinturas rupestres argentina

El estudio sobre este espacio se encuentra dentro de un proyecto más amplio y que está destinado a la excavación y restauración del sitio inca conocido como Potrero de Payogasta, en el Valle Calchaquí. La iniciativa ha recibido el apoyo del Patrimonio Cultural de la provincia de Salta a parte de la financiación de National Geographic Society.

Durante un viaje, Luis Alberto se dirigió a una pequeña colina de 160 y 200 metros de diámetro y 100 metros de altura que contenía una gran cantidad de petroglifos. En total se encontraron 88 afloramientos, 70 se descubrieron en la colina y el resto en las laderas, de los cuales más de 60 se encuentran agrupados.

El Cerro Kawsay (Cerro de la vida, en lengua quechua) ha sido un lugar sagrado entre los años 900 y 1000 d.C. aunque existe la posibilidad de que hubiese sido antes , a partir de 500 d.C., y que fuese utilizado por cazadores y recolectores. En él se han llevado a cabo rituales relacionados con la fertilidad, la riqueza, la prosperidad y la vida.

Lo más sorprendente de estas representaciones, es que 267 son zoomorfas y casi todos corresponden a llamas, un animal que se encuentra vinculado con los mitos de origen de los incas y de otras civilizaciones anteriores. La importancia de su carne como alimento, su lana y su uso como animal de carga no pasaron desapercibidos cuando los españoles llegaron en el siglo XVI.

La llama a su vez resulta de gran importancia para los pueblos andinos puesto que representan a los hijos de Manco Capac y Mama Ocllo (los fundadores míticos del imperio). La leyenda cuenta que sus hijos se enamoraron y para poder huir de la ira de su padre el dios Viracocha les convirtió en animales. Sin embargo, Manco Capac finalmente los capturó y sacrificó, desde entonces sus almas vagan por la Vía Láctea con la esperanza de poder volver a encontrarse y comenzar una nueva vida de esperanza y armonía.

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