La aparición y el desarrollo del internet y de las tecnologías digitales han transformado de manera definitiva la forma en que las personas creamos, aprendemos y sobre todo, nos entretenemos. Por eso es que hoy resulta tan complicado imaginarnos ámbitos como la educación, la cultura o el ocio sin la presencia de herramientas digitales.
Para aquella generación que creció en los años noventa y la primera década del siglo XXI, este cambio ha sido muy visible en los videojuegos, que aunque comenzaron siendo experiencias individuales, como cuando jugabas Pac-Man encerrado en casa un fin de semana sin ver a tus amigos, se convirtieron en experiencias colectivas, como CS:GO, en las que compites con jugadores de todo el mundo.
Los primeros pasos del juego en red
Lo cierto es que antes de que el internet fuera lo que es hoy día, ya existían juegos multijugador en los que se exploraban modalidades de conexión local. En los años noventa se popularizaron en ciudades como Buenos Aires, Santiago y Ciudad de México los bares LAN, espacios donde varios ordenadores se conectaban a una red local y jugaban títulos como Doom, Quake o StarCraft.
Claro está que, antes de siquiera pensar en juegos con motores gráficos avanzados, los juegos en red funcionaban por turnos, en los que títulos como Master Chess o incluso Civilization eran predominantes. En aquella época, hay que decir que el acceso a internet todavía era limitado, pero estas experiencias demostraban el enorme potencial del juego multijugador.
El nacimiento de los juegos online masivos
Algo cambió de forma radical con el cambio de milenio: la conexión a internet dejó de hacerse a través de la línea telefónica y con la expansión del internet doméstico sobrevino el surgimiento de los primeros juegos online domésticos, entre ellos los MMORPG o Massively Multiplayer Online Role-Playing Games.
Y allí hicieron su aparición títulos que hoy son clásicos como EverQuest o World of Warcraft, alrededor de los cuales se construyeron comunidades de usuarios muy complejas y que llegaron a convertirse en verdaderos espacios sociales donde los jugadores no solo competían entre sí, sino que también colaboraban.
A partir de ese momento, el juego en línea dejó de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en uno de los pilares de la industria del entretenimiento digital, aquí entre otras cosas estamos hablando de los albores de los eSports.
El crecimiento de los servicios digitales
Está claro que el paso del tiempo marcó no sólo el surgimiento de un ecosistema complejo, sino que configuró el hecho de una conectividad permanente en la que no sólo desde la computadora, sino desde el teléfono móvil estamos constantemente involucrados en plataformas desde las que descargamos contenidos e interactuamos con otros usuarios.
En este contexto, los medios tradicionales también cedieron muchísimos espacios a plataformas especializadas en donde el público se informaba sobre los mejores videojuegos de PlayStation, como es el caso de la revista Vandal, o sobre las mejores tragamonedas y casinos móviles, como es el caso de AskGamblers ES, en donde el público hispanohablante puede informarse sobre juegos de azar, casino o métodos de pago.
La aparición de este tipo de medios es un síntoma de la diversificación a la que nos hemos ido acostumbrando los últimos años, en las que se han venido integrando diferentes tipos de formatos y experiencias en plataformas que logran conectar todo con todo.
La influencia de las herramientas digitales
Junto a los videojuegos empezaron a pasar cientos de cosas de manera paralela, la más interesante sin lugar a dudas es la aparición de herramientas digitales específicamente pensadas para la educación o la creación artística.
México, por ejemplo, ha sido uno de los epicentros regionales donde este tipo de iniciativas educativas han tenido un mayor desarrollo y en los que las plataformas digitales se han integrado al aprendizaje creativo de una manera más interesante, permitiendo a los estudiantes experimentar con formatos y colaborar a larga distancia.
Como se explica en varios análisis recientes sobre la evolución de la educación artística, la incorporación de recursos tecnológicos está redefiniendo la forma en que se enseñan disciplinas creativas y abre nuevas posibilidades para el aprendizaje.
Del entretenimiento local a comunidades globales
En este momento los videojuegos online conforman una industria global que mueve miles de millones de dólares y que conecta a millones de jugadores en todos los continentes. Este mercado está dominado por plataformas como Steam, Xbox Live o PlayStation Network, que básicamente han conformado las ligas de los que hoy conocemos como eSports.
Junto con este fenómeno tenemos el streaming, que ha convertido a los videojuegos no sólo en una experiencia lúdica, sino en contenidos que se comercializan y que monetizan de la misma forma que lo hacen los eventos deportivos tradicionales como la Champions League.
Lo que se viene para los próximos años es el reforzamiento de comunidades cada vez más específicas en sus gustos, pero cada vez menos localizadas en un ámbito geográfico, el futuro de los videojuegos marcará en buena medida el futuro de nuestras sociedades.
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Crédito imagen: Foto de Lorenzo Herrera en Unsplash.











