Dinosaurios: toda la información sobre dinosaurios

Los dinosaurios aparecieron sobre la faz de la tierra en el periodo Triásico. Los científicos sitúan su origen entre 231 y 243 millones de años atrás.

Su tamaño descomunal y su fuerza desmesurada, les permitió reinar por 135 millones de años, desde el inicio del periodo Jurásico, hasta el final del Cretácico, cuando desaparecieron de forma repentina, junto con la masiva extinción del Cretácico-Paleógeno.

Su nombre deriva del griego deinosterrible” y sauros que significa “lagarto”. La definición de ‘lagartos terribles’, le cuadra perfectamente, y se trata de saurópsidos que constituyen un diverso grupo de animales vistos desde el ámbito taxonómico, morfológico y ecológico.

Características de los dinosaurios

Estos reptiles prehistóricos poblaron prácticamente toda la tierra, sus restos fósiles se encuentran en los cinco continentes, evidenciando la existencia de diversas subespecies dentro del género. Hasta ahora los restos fósiles han permitido a los paleontólogos identificar 500 géneros distintos y más de 1000 especies.

Clasificación de los dinosaurios

Debido a la variedad de especies y géneros, se ha simplificado su caracterización lo mejor posible a través de grupos y subgrupos:

Grupos: saurischia, los de pelvis tipo reptiles; ornithischia, los de pelvis tipo aves.

Postura: bípedos, cuadrúpedos; algunos alternaban las dos posturas.

Reproducción: ovíparos, al parecer todos construían nidos donde poner sus huevos.

Alimentación: carnívoros, herbívoros.

Apariencia: era diversa, sin embargo, compartían rasgos comunes como la piel fuerte y áspera, crestas y hasta cuernos incipientes. Algunos tenían plumas, otros, escamas.

Tamaño: variado, la mayoría era muy grande, aunque se han encontrado fósiles de dinosaurios tipo ave bastante pequeños.

Temperatura: no se sabe con certeza si eran de sangre fría o caliente, algunos estudiosos aseguran que por su gran actividad requerían un gran bombeo cardíaco, característica propia de los animales de sangre caliente.

Dinosaurios y paleontología

Existe una subdivisión de la Paleontología que se dedica exclusivamente al estudio de los dinosaurios; se conoce con el nombre de Dinosaurología. Esta permite establecer una relación entre la genética de los dinosaurios y la taxonomía que actualmente se le asigna.

En 1878, unos mineros descubrieron un fósil dentro de una mina de carbón en Bélgica; resultó ser de un dinosaurio del que ya se habían clasificado anteriormente algunas partes: el Iguanodón.

Luego se encontraron varios fósiles más, esqueletos completos de iguanodón de dos tamaños diferentes, posiblemente los más grandes eran machos y los más pequeños eran hembras. La longitud de los esqueletos era de 9-10 metros los grandes; y de 5-6 metros los pequeños.

Bajo la supervisión de un paleontólogo enviado por El Real Museo de Historia Natural de Bruselas, se realizaron los trabajos de extracción y transporte de los esqueletos. Este descubrimiento permitió reformar el aspecto de los antiguos modelos de iguanadón, más parecidos a un rinoceronte que a un reptil. El paleontólogo se llamaba Louis Dollo y dedicó 40 años de su vida como investigador al estudio del iguanadón.

En Wyoming, se encontraron restos del Diplodocus, Allosaurus, Apatosaurus, Camarasaurus y Stegosaurus. De aquí en adelante, comenzaron las expediciones tras los fósiles de dinosaurios en varias partes del planeta.

En Estados Unidos se encontraron, entre otros, el Triceratops, con sus tres, cuernos bien definidos y el Tyrannosaurus rex, el descubrimiento de este temible carnívoro, animó a los investigadores y al mundo científico a seguir adelante tras la búsqueda de los dinosaurios.

Extinción de los dinosaurios

Al igual que, a pesar de todos los estudios paleontológicos no se tiene con certeza la verdadera apariencia de los dinosaurios, tampoco se sabe con exactitud el proceso desencadenó su extinción. Son muchas las teorías forjadas al respecto, pero son solo eso, teorías.

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La extinción masiva del Cretácico-Paleógeno acabó con la mayoría de los dinosaurios en la Tierra.

Algunas de las que sobresalen se plantean a continuación:

Impacto de Meteorito: una de las teorías más aceptadas, el cual no habría provocado la extinción por sí sólo, sino que propició una serie de consecuencias como vulcanización, calentamiento global, etc., que en conjunto terminó con la vida de los dinosaurios.

Explosión de volcanes: la contaminación de la actividad volcánica, formó densas nubes que impidieron el paso de la luz solar a la tierra.

Cambio climático: el efecto invernadero provocado por el impacto de un meteorito (u otras causas), podría haber provocado su extinción.

Alteración hormonal: el calor excesivo pudo ocasionar cambios hormonales con el resultado de nacimientos solo de machos, causando un claro impedimento reproductivo.

Anomalías en la reproducción: se han encontrado fósiles de cáscaras de huevo que sugieren defectos, como excesiva dureza o muy blandas. Ambas condiciones impedirían el desarrollo de las crías.

Epidemia: el surgimiento de una epidemia que acabó con la vida de los dinosaurios, es otra de las teorías.

Explosión de supernova: la explosión de una estrella de tal magnitud, pudo causar cambios climáticos fatales para la vida en la tierra.

El siglo XIX marca el inicio de la aparición de fósiles de dinosaurios, y desde entonces este maravilloso animal ha causado fascinación en la humanidad. El entusiasmo por todo lo que se relaciona con él, ha generado un programa de donativos para la investigación sobre su paso por nuestra tierra, y las implicaciones que pueda tener en su conformación actual.

Razas de dinosaurios

La clasificación oficial establece varias razas, algunas de ellas son:

Ankylosaurios: estaban en el último grupo que se extinguió antes del Cretácico, herbívoros de gran tamaño, con inmensas placas a modo de armadura.

Ceratopsianos: tenían cráneos enormes con cuernos, se puede establecer comparaciones entre su tamaño y el de los elefantes actuales.

Hadrosaurios: también conocidos como dinosaurios de pico de pato, tenían crestas en la cabeza, de gran tamaño, herbívoros y al parecer vivían en manadas.

Ornitomimidos: poseían un fino plumaje, que se asemejaba a una capa de pelo, era bípedo, omnívoro, es decir; comía vegetación y carne. Su rapidez les permitía alcanzar velocidades altas, más de 25 kilómetros por hora.

Ornitópodos: herbívoros, de mediano tamaño y sociables, pues se cree que vagaban por las llanuras y bosques en grandes manadas. En su género había bípedos y cuadrúpedos. Tienen el honor de estar entre los primeros ejemplares descubiertos, a esta raza pertenece el iguanodón.

Pachycephalosaurios: herbívoro, bípedo de tamaño mediano-pequeño, este dinosaurio de cráneo grueso era propenso a formar manadas.

Raptores: tenían un gran parecido con las aves actuales, depredador muy temido de postura bípeda. Poseían cerebros más grandes que el promedio, manos de tres dedos con garras firmes y curvadas. A esta raza pertenece el Velociraptor.

Saurópodos: constituyó el grupo de grandes vegetarianos, sus enormes cuellos junto con sus cuerpos y colas exageradamente anchos, son el rasgo distintivo de esta raza. Podían superar los 30 metros de altura y pesar 100 toneladas.

Tyrannosaurus: considerados máquinas de matar, estos carnívoros poseían grandes patas, tronco largo y dientes filosos de gran tamaño. No daban tregua en la batalla y se enfrentaban a cualquier tipo de contrincante. El más famoso es el Tyrannosaurus Rex.

Cuando abordamos el fascinante mundo de los dinosaurios, sentimos la sensación de estar viajando en el tiempo. Imaginarse a esos colosos vagando por todo el planeta, pone de manifiesto lo pequeño que somos en comparación con otros elementos de la naturaleza.

Es cierto que la mayoría de lo que se dice sobre los dinosaurios se basa en la fantasía y tiene muy poco de base sólida, pero la sola idea de que un día se descubrirán nuevos fósiles, que aclaren muchas dudas, mantiene a la comunidad científica a la expectativa.