El Ars Paulina es probablemente la sección más teológicamente sofisticada de toda la Clavis Salomonis, porque no es simplemente un catálogo de entidades sobrenaturales como lo es el Ars Goetia ni tampoco un sistema temporal de gobernadores cósmicos como el Ars Theurgia Goetia. El Ars Paulina hace algo mucho más radical: presenta al universo balanceado entre fuerzas celestiales y fuerzas infernales, donde cada hora del día está gobernada simultáneamente por un ángel y un demonio y donde un mago que entienda el sistema puede elegir trabajar con uno u otro según sus necesidades.
Esto es, en esencia, teología herética. La Iglesia medieval enseñaba que los demonios eran simplemente malignos, que invocarlos era intrínsecamente pecaminoso y que un cristiano verdadero nunca tendría razón legítima para comunicarse con ellos bajo ninguna circunstancia. Pero el Ars Paulina rechaza implícitamente esa enseñanza. No dice que los demonios sean buenos, lo que dice es algo mucho más elaborado, que los demonios son funcionales, tienen roles específicos en el orden cósmico y un mago que entiende ese orden puede trabajar con ellos sin traicionar la fe cristiana porque, en última instancia, está trabajando dentro de un sistema que sigue bajo la autoridad de Dios.
Es un argumento que la Iglesia nunca aceptó, pero representa un pensamiento mágico realmente profundo que se desarrolló durante la compilación del Ars Paulina, probablemente en el siglo XV, cuando los eruditos estaban escribiendo estos grimorios.
Una visión diferente del universo
Para comprender lo que el Ars Paulina propone, debemos que dejar atrás la idea de que el universo funciona de una manera binaria y simple, donde todo es blanco o negro, bien o mal. El Ars Paulina propone algo distinto. Imagina el universo no como una batalla entre dos fuerzas opuestas sino como un espacio lleno de múltiples energías en constante interacción. Cada hora del día tiene una cualidad particular, una textura propia. Durante esa hora, existen tanto fuerzas celestiales como fuerzas infernales. Ambas están presentes y ambas tienen poder.
Un mago que entiende esto puede hacer algo que la mayoría de las personas nunca se atrevería a hacer: elegir. Si quiere bendición, protección y guía espiritual durante la tercera hora de la mañana, se dirige al ángel que gobierna esa hora y lo invoca, pero si quiere manipular una situación, influenciar a una persona que se opone o conseguir poder material y ventaja durante esa misma hora, se dirige al demonio que gobierna esa hora y lo invoca. La misma hora tiene ambos, pero lo que distingue a un mago de una persona ordinaria es precisamente esa capacidad de elegir entre ellos.
Esta visión refleja una lectura realmente sofisticada de la teología medieval. Los teólogos medievales sabían, desde San Agustín hasta Santo Tomás de Aquino, que Dios permite que el mal exista en el universo. No podían negar que los demonios tienen poder; la experiencia humana lo demuestra todos los días. Lo que sí negaban era que fuera legítimo trabajar conscientemente con ese poder. Aquí es donde el compilador del Ars Paulina da un paso más allá. Acepta que el mal existe, que tiene poder y luego hace la pregunta incómoda: ¿por qué no usarlo si está ahí disponible y si tienes las herramientas para controlarlo?
La estructura temporal: cada hora tiene dos rostros
El Ars Paulina organiza la realidad sobrenatural según un principio que es simple pero profundamente significativo: cada una de las veinticuatro horas del día tiene dos gobernadores, uno celestial y uno infernal.
Esto crea una matriz temporal fundamental de 24 pares angélicos-demoníacos, pero aquí es donde la cosa se complica de verdad. Muchas versiones del Ars Paulina expanden enormemente esta estructura básica. No es simplemente que cada hora tenga un ángel y un demonio principal, sino que cada hora tiene múltiples sub-gobernadores. La primera hora de la mañana, por ejemplo, podría tener tres o cuatro ángeles diferentes y tres o cuatro demonios, cada uno con una función ligeramente distinta dentro de esa misma hora.
Algunos grimorios, además, añaden otra dimensión de complejidad: los gobernadores no solo cambian de una hora a otra sino también de un día a otro. La primera hora del lunes es fundamentalmente distinta de la primera hora del martes, no porque los ángeles y los demonios sean diferentes como entidades, sino porque la influencia astrológica es completamente diferente. El lunes está bajo la Luna; el martes está bajo Marte. La misma hora bajo influencias planetarias distintas produce cualidades radicalmente diferentes.
Lo que esto significa, en la práctica, es que aunque el Ars Paulina contiene aproximadamente 360 entidades (comparado con los 519 del Ars Theurgia Goetia), es en realidad mucho más complejo porque exige que el mago entienda simultáneamente el tiempo, la astrología, las correspondencias planetarias y los matices de cómo todas esas fuerzas interactúan en un momento específico.
El balance cósmico
Es importante entender que cuando el Ars Paulina habla de balance, no está diciendo que los ángeles y los demonios sean moralmente equivalentes. Un ángel sigue siendo un ángel: una criatura de luz, fundamentalmente orientada hacia el bien divino y un demonio sigue siendo un demonio: una criatura de oscuridad, orientada hacia el caos y la manipulación. Lo que el Ars Paulina reconoce es que tienen funciones equivalentes dentro del orden cósmico. Son herramientas diferentes para trabajos diferentes.
Un ángel es especialista en bendición, protección, conocimiento divino y armonía, al cual se le piden cosas que un ángel naturalmente hace, no que mate a un enemigo o que ayude a robar, pues se negaría. Su naturaleza es diferente.
Un demonio es especialista en manipulación, en conflicto, en poder material, en transformación forzada y esas son las cosas que un demonio sabe hacer. Si se quiere que algo suceda contra la voluntad de otra persona, que una situación se tuerza a favor o que la fortuna cambie de manera rotunda, ese es el trabajo de un demonio.
Un mago que entiende verdaderamente el Ars Paulina no es alguien que ha elegido estar «a favor de los demonios» o «en contra de Dios», sino alguien que entiende que el universo es un sistema complejo donde múltiples fuerzas están constantemente en juego. Es alguien que sabe que puede trabajar con cualquiera de esas fuerzas si entiende cómo el sistema funciona. Eso es poder y eso es lo que hace que un mago sea diferente de una persona ordinaria.
Por qué la Iglesia nunca pudo aceptar esto
La pregunta teológica más profunda que subyace en el Ars Paulina es incómoda: ¿cómo pueden los demonios estar bajo la autoridad de Dios si Dios permitió que existieran? Los teólogos medievales tenían respuestas elaboradas para esto.
Sí, Dios permite que los demonios existan y de hecho, hasta cierto punto, están bajo la autoridad de Dios. No pueden hacer lo que quieran sino que Dios pone límites a su poder. Un demonio no puede violar completamente la libre voluntad de una persona ni obligarle a cometer un pecado mortal contra su resistencia total. Existen límites.
Los compiladores del Ars Paulina parecen haber tomado esta teología académica y la han llevado a su conclusión lógica más incómoda: si los demonios realmente están bajo la autoridad de Dios, si tienen límites reales en lo que pueden hacer, entonces un mago que entiende esos límites y que sabe cómo comunicarse con ellos no está verdaderamente rechazando a Dios cuando los invoca. Está simplemente trabajando dentro del sistema que Dios creó.
Es un argumento interesante, elaborado y que casi convence, pero la Iglesia nunca lo aceptó y nunca podría aceptarlo, porque si lo hiciera, estaría abriendo la puerta a que cualquier mago dijera: «Estoy invocando demonios porque entienda que están bajo la autoridad de Dios» y de repente, la magia demoníaca se convierte en algo legítimo.
Así que la Iglesia condenó el Ars Paulina como herético, pero el grimoirio fue compilado de todas formas. Fue copiado, transmitido, estudiado, preservado en bibliotecas privadas durante siglos. El hecho de que fue intentado, de que fue escrito, de que fue recopilado tan cuidadosamente, muestra que había gente verdaderamente culta en la Edad Media y el Renacimiento que creía que este pensamiento tenía mérito. No eran supersticiosos. Eran intelectuales que estaban deliberadamente desafiando la autoridad eclesiástica.
Un grimorio para estudiosos
Lo que hace al Ars Paulina verdaderamente único es que no es magia para principiantes ni magia para desesperados, sino para académicos.
Si quieres usar el Ars Paulina, necesitas saber astrología pero no aproximadamente, sino saber exactamente qué hora es en términos astrológicos, qué planeta gobierna la hora actual, qué día de la semana es y cómo interactúan todas esas fuerzas. Es necesario retener toda esta información simultáneamente en la mente.
Necesitas memorizar los nombres exactos de los ángeles y los demonios que no son nombres genéricos sino específicos, generalmente en hebreo o en lenguajes mágicos creados especialmente para grimorios. Una pronunciación incorrecta y el ritual falla o algo peor: invocas la entidad equivocada, una que no esperabas, una que tal vez no quería invocar.
Es necesario tener una intención cristalina, porque no se están pronunciando palabras mágicas simplemente, sino pidiendo algo muy específico a una inteligencia sobrenatural. Necesitas visualizar exactamente lo que quieres y mantener esa visión clara mientras realizas el ritual, mientras pronuncias la invocación. Necesitas tener el ritual correcto en todos los detalles: el círculo de protección, los símbolos inscritos, los elementos dispuestos, las palabras pronunciadas en el orden correcto. Un error y pierdes la protección. Un error y la entidad no aparece o aparece hostil.
Es magia para alguien que ha invertido años estudiando, para académicos que están dispuestos a leer grimorios, a estudiar teología y a pensar profundamente sobre cómo funciona el universo sobrenatural.
El legado de un pensamiento sofisticado
El Ars Paulina es probablemente menos conocido que el Ars Goetia en las tradiciones mágicas modernas, pero es igual de importante si quieres entender el pensamiento esotérico medieval. Representa un momento específico en la historia del pensamiento occidental donde eruditos realmente cultos estaban construyendo argumentos teológicos complejos para justificar la magia demoníaca dentro de un marco cristiano.
Esos argumentos nunca ganaron. La Iglesia ganó y la magia ceremonial fue condenada como herética, pero el hecho de que fue intentado y de que fue escrito tan cuidadosamente y preservado en grimorios que se copiaban mano a mano durante siglos, muestra que esto importaba, que era un pensamiento elaborado y no mera superstición.
El Ars Paulina es testimonio de que la Edad Media y el Renacimiento no eran épocas de oscuridad intelectual donde la gente creía cualquier cosa sin pensar. Había eruditos reales que estaban pensando profundamente sobre el universo, sobre teología, sobre cómo la magia y la religión se relacionaban. Algunos de esos eruditos llegaban a conclusiones que la Iglesia no aprobaba, pero estaban pensando, argumentando y escribiendo.
El Ars Paulina es el registro de ese pensamiento.
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Fuentes y bibliografía
Fuentes:
- Clavis Salomonis — Ars Paulina (múltiples ediciones manuscritas, siglos XV-XVIII).
- Biblia de Jerusalén: teología de ángeles y demonios.
- Agustín de Hipona, Confesiones (teología medieval sobre el mal).
Bibliografía:
- Messadié, Gerald (1994). A history of the devil. Kodansha Intenational.
- De Givry, Grillot (1991). El museo de los brujos. Ediciones Martínez Roca, Barcelona.
- Shah, Idries (1971). The Secret Lore of Magic: The Book of the Sacred Magic of Abramelin the Mage. Frederick Muller Ltd.
- Waite, Arthur Edward (1911). The Book of Black Magic and of Pacts: Including the Rites & Mysteries of Goetic Theurgy, Sorcery and Infernal Necromancy. Dover Publications.
- Peterson, Joseph H. (2007). The Lesser Key of Solomon: Lemegeton. Weiser Books.
- Rankine, David & Sorita d’Este (2007). The Practical Sigil Magic of John Dee: The Monas Hieroglyphica. Avalonia.
Preguntas frecuentes sobre Ars Paulina
¿Qué tan diferente es el Ars Paulina del Ars Goetia?
El Ars Goetia es un catálogo de 72 demonios específicos. El Ars Paulina es un sistema de ~360 entidades (ángeles + demonios) organizadas temporalmente. Pero más importante: el Ars Goetia simplemente lista demonios. El Ars Paulina presenta explícitamente la opción de trabajar con ángeles o demonios, dándole igual legitimidad a ambos.
¿Cómo decide un mago si invocar un ángel o un demonio?
Según el propósito. Si quieres bendición, protección, guía espiritual, curación — invoca el ángel. Si quieres manipulación, poder material, influencia sobre otros — invoca el demonio. Ambos están disponibles en la misma hora.
¿Es el Ars Paulina teológicamente cristiano?
Formalmente, no. La Iglesia lo habría considerado herético. Pero implícitamente, argumenta que los demonios están bajo la autoridad de Dios y que un mago puede trabajar con ellos sin rechazar la fe cristiana. Este argumento nunca fue aceptado por la ortodoxia.
¿Es más peligroso invocar un demonio según el Ars Paulina que según el Ars Goetia?
Teológicamente, sí. El Ars Paulina presenta la invocación demoníaca como una opción legítima, no simplemente como un acto de desesperación. Esto lo hace más teológicamente problemático para la Iglesia.
¿Qué diferencia hay entre el balance del Ars Paulina y el dualismo?
El Ars Paulina no es dualismo (ángeles vs demonios como principios cósmicos equivalentes). Es más funcional: ambos tienen roles, ambos tienen poder, pero un ángel sigue siendo fundamentalmente diferente de un demonio. Simplemente están emparejados en el sistema temporal.









