Las asambleas populares romanas eran reuniones periódicas de ciudadanos romanos donde votaban sobre leyes y elegían magistrados. No eran democracia directa en el sentido moderno—el sistema estaba estructurado para favorecer a los ricos y a la aristocracia—pero representaban la idea fundamental de que el poder último residía en el pueblo, no en un solo gobernante.
Existían tres tipos principales de asambleas: el Comicio por Centurias (comitia centuriata), donde se elegían cónsules y se votaban asuntos militares importantes; el Comicio por Tribus (comitia tributa), donde se elegían magistrados menores y se votaban leyes ordinarias; y el Concilio de la Plebe (concilium plebis), una asamblea solo de plebeyos que elegía tribunos y votaba leyes plebeyas. Cada asamblea tenía su propia estructura de votación, sus propias reglas, y su propio poder.
El Comicio por Centurias era considerado la asamblea más importante, aunque su sistema de votación era notoriamente injusto: los ciudadanos ricos votaban primero y en bloques más pequeños, lo que significaba que sus votos tenían más peso. A menudo, los votos de los ricos decidían el resultado antes de que los pobres siquiera votaran.
Las asambleas funcionaban principalmente cuando un magistrado las convocaba, no se reunían automáticamente, con lo cual los magistrados controlaban cuándo se reunían y qué asuntos se debatían. Sin embargo, las asambleas proporcionaban un mecanismo por el cual el pueblo podía elegir líderes y ocasionalmente, refrendar o rechazar propuestas de magistrados. Su existencia demostró que los romanos creían que la legitimidad del gobierno venía del pueblo, aunque ese pueblo tenía menos poder real de lo que parecía en la teoría.
Las asambleas populares: concepto fundamental
El pueblo como fuente de poder
En la República Romana, existe un principio fundamental: el poder último viene del pueblo. Los magistrados son elegidos por el pueblo, las leyes son aprobadas por el pueblo (formalmente) y los tratados requieren aprobación popular (en teoría). Esta idea de que el pueblo es soberano es revolucionaria para su época. En la mayoría de las antiguas civilizaciones, el poder residía en un rey, una aristocracia o una clase guerrera, pero en Roma, al menos en teoría, el pueblo es supremo.
Sin embargo, esto debe ser clarificado porque el «pueblo» no significaba todas las personas. Las mujeres, los esclavos y los menores de edad no podían votar, e incuso entre los hombres adultos que sí podían, el sistema de votación favorecía a los ricos. Aun así, la idea de que el pueblo tenía derecho a votar era importante, proporcionando legitimidad al gobierno. Un magistrado elegido por el pueblo tenía autoridad que un hombre designado no tenía.
Cuándo se reunían las asambleas
Las asambleas no se reunían automáticamente en horarios regulares, sino cuando un magistrado las convocaba (llamaba a reunirse). Un cónsul o pretor podía convocar una asamblea, al igual que un tribuno (específicamente, el Concilio de la Plebe), de modo que los magistrados controlaban cuándo se reunían las asambleas. Si un magistrado no quería que una asamblea se reuniera, simplemente no la convocaba, siendo una limitación importante al poder asambleario.
Sin embargo, había presión social. Si los ciudadanos se sentían ignorados, podían protestar y si los magistrados ignoraban consistentemente los deseos del pueblo, se enfrentaban a la impopularidad política.
Estructura general de una asamblea
Cuando una asamblea se reunía, generalmente en el Campus Martius (Campo de Marte), un espacio abierto fuera de la ciudad donde podían reunirse masas de gente, ocurría lo siguiente:
- Convocatoria: el magistrado anunciaba la asamblea y su propósito (elegir magistrados, votar una ley, etc.)
- Discursos: los candidatos o defensores de una propuesta daban discursos. Los opositores también podían hablar. Había debate público.
- División: los ciudadanos se dividían según el sistema de votación de esa asamblea específica (centurias, tribus, etc.)
- Votación: cada unidad votaba internamente, y luego sus resultados se combinaban para dar un resultado general.
- Resultado: el magistrado anunciaba el resultado. Si era una elección, los nuevos magistrados eran declarados. Si era una ley, la ley era aprobada (o rechazada si no pasaba).
El Comicio por Centurias (Comitia Centuriata)
Estructura y composición
El Comicio por Centurias era la asamblea más importante y poderosa. Se reunía específicamente para:
- Elegir cónsules y pretores (los magistrados supremos)
- Declarar guerra (aunque el Senado controlaba diplomacia)
- Enjuiciar delitos capitales (casos de apelación)
- Votar sobre leyes propuestas por cónsules o pretores
Los ciudadanos eran divididos en centurias, unidades de votación basadas originalmente en unidades militares, pero que habían evolucionado para reflejar riqueza. Había aproximadamente 193 centurias en total, pero no todas eran del mismo tamaño. De hecho, el sistema estaba deliberadamente estructurado para favorecer a los ricos.
El sistema de votación injusto
Las centurias estaban ordenadas así:
- Clase I (la más rica): 80 centurias
- Clase II: 20 centurias
- Clase III: 20 centurias
- Clase IV: 20 centurias
- Clase V (la más pobre): 30 centurias
- Centurias especiales (caballería): Un número adicional
La clase más rica, aunque numéricamente una minoría, tenía 80 de las 193 centurias y para ganar una votación, necesitabas mayoría de centurias (97 de 193). Esto significa que la clase I (los ricos) podía decidir solos. Podían controlar 80 centurias, así que necesitaban solo 17 centurias más de otras clases para lograr la mayoría. Con frecuencia, los votos de los ricos decidían el resultado antes de que la Clase V (los pobres) siquiera votara.
Además, cada centuria votaba como bloque. Un ciudadano rico tenía un voto, al igual que un ciudadano pobre, pero ese voto pobre se sumaba al voto de toda su centuria. Si su centuria ya había perdido, su voto individual no contaba.
El candidato típico
Los candidatos a cónsul típicamente eran hombres ricos que habían ascendido por el cursus honorum (carrera de los honores), realizando campañas entre los ricos, cuyos votos decidían el resultado. Un hombre pobre, sin importar cuán talentoso fuese, tenía pocas posibilidades de ser elegido cónsul. No tenía suficiente riqueza para financiar una campaña ni para tener el estatus social requerido.
El único hombre de origen plebeyo sin connections patricias que logró ser cónsul fue Cicerón, y su logro fue considerado extraordinario exactamente porque era raro.
Elección de cónsules paso a paso
Cuando se elegían cónsules, el Comicio por Centurias se reunía:
- El magistrado actual (típicamente un cónsul) convocaba el Comicio
- Los candidatos presentaban sus candidaturas
- El magistrado convocador presencia los discursos de candidatos
- Los ciudadanos se dividían en centurias
- Cada centuria votaba internamente, decidiendo cuál candidato apoyaba
- Los votos de las centurias se contaban
- Los dos hombres con más apoyo centurial se declaraban cónsules electos
El Comicio por Tribus (Comitia Tributa)
Estructura y composición
El Comicio por Tribus era una asamblea más democrática que el Comicio por Centurias. Los ciudadanos eran divididos en tribus—no las antiguas unidades tribales (eso ya había desaparecido), sino divisiones territoriales geográficas. Había 35 tribus (4 urbanas en la ciudad misma, 31 rurales en el campo).
El Comicio por Tribus se reunía para:
- Elegir magistrados menores (ediles, cuestores, tribunos)
- Votar sobre leyes ordinarias (la mayoría de las leyes)
- Juzgar delitos menores
Sistema de votación más justo
El sistema de votación del Comicio por Tribus era más democrático que el Comicio por Centurias. Cada tribu tenía un voto (no múltiples votos como las centurias) y para pasar una ley, necesitabas mayoría de tribus (18 de 35). Dentro de cada tribu, cada ciudadano tenía un voto. Los votos eran contados y el resultado de la tribu era determinado por la mayoría. Aunque todavía favorecía a los ricos (los ricos tenían más influencia), era más equitativo que el Comicio por Centurias.
Tipos de votación
El Comicio por Tribus permitía varios tipos de votación:
- Votación directa: los ciudadanos votaban directamente sobre una ley propuesta. ¿Sí o no?
- Votación comparativa: si múltiples candidatos competían por un cargo, los ciudadanos votaban por su preferencia.
- Votación de destitución: los ciudadanos podían votar para remover a un magistrado del cargo (aunque esto era raro).
El Concilio de la Plebe (Concilium Plebis)
Exclusivamente para plebeyos
El Concilio de la Plebe era una asamblea única en que era solo para plebeyos. Los patricios no participaban y fue creado como resultado de luchas políticas pues los plebeyos querían su propia asamblea donde sus intereses pudieran ser representados.
El Concilio de la Plebe se reunía para:
- Elegir tribunos de la plebe (los magistrados que protegían derechos plebeyos)
- Votar sobre leyes plebeyas (leyes que afectaban específicamente a plebeyos)
- Ocasionalmente, cuestiones de importancia general
Poder creciente
Originalmente, las leyes votadas por el Concilio de la Plebe se pensaba que solo vinculaban a plebeyos y los patricios no estaban obligados a obedecer, pero con el tiempo, el Concilio ganó poder. Eventualmente, mediante la Ley de Hortensia (287 a.C.), las leyes votadas por el Concilio de la Plebe eran vinculantes para todos los ciudadanos, patricios y plebeyos.
Esto fue una victoria importante para los plebeyos y su asamblea, originalmente vista como un órgano menor, se convirtió en un poder legislativo principal.
El poder real de las asambleas: limitaciones y realidades
Poder teórico vs poder real
Formalmente, las asambleas tenían poder supremo: elegían magistrados, aprobaban leyes y declaraban guerra. En teoría, eran soberanas, pero en la práctica, el poder era más limitado:
Control magistratural: los magistrados controlaban cuándo se reunían las asambleas y qué asuntos se debatían. Podían no convocar una asamblea si no querían o hacerlo solo para asuntos que favorecían.
Sistema de votación sesgado: el Comicio por Centurias favoreció a los ricos y el Comicio por Tribus era más justo, pero seguía siendo sesgado.
Dificultades logísticas: una asamblea requería que miles de ciudadanos se reunieran, pero los ciudadanos rurales tenían grandes dificultades para viajar a Roma. Esto significaba que las asambleas estaban sesgadas hacia ciudadanos urbanos, que tendían a ser más pobres y menos influyentes.
Influencia senatorial: aunque el Senado no legislaba formalmente, su influencia era enorme. Los senadores aconsejaban magistrados. Los senadores influyeron en votaciones. Una asamblea que votaba contra los deseos del Senado enfrentaba presión política.
Casos donde el pueblo ganó
Ocasionalmente, las asambleas demostraban poder real:
- Rechazaban leyes que el Senado quería (aunque era raro)
- Elegían candidatos que el Senado no favoreció (ocasionalmente)
- Forzaban magistrados a tomar medidas impopulares (mediante amenaza de voto)
Pero estos casos eran excepciones. La regla era que las asambleas ratificaban decisiones tomadas esencialmente por magistrados y Senado.
Cambios bajo el Imperio
Las asambleas bajo Augusto
Cuando Augusto estableció el Imperio, las asambleas continuaron existiendo formalmente. Los ciudadanos todavía se reunían y aún votaban, pero el poder real de las asambleas desapareció. Augusto controlaba qué magistrados eran «elegidos». Aunque formalmente el Comicio votaba, los candidatos del emperador siempre ganaban.
Las leyes todavía eran «votadas» por asambleas, pero eran las leyes que el emperador quería, convirtiendo las asambleas en un teatro político con la apariencia de poder popular, pero sin poder real.
Desaparición gradual
Con el tiempo, durante el Imperio, las asambleas fueron desapareciendo y hacia el siglo II d.C. ya casi no se reunían. El emperador había consolidado todo el poder así que no había necesidad de la ficción de asambleas populares. Cuando el Imperio colapsó en Occidente en el siglo V d.C., las asambleas populares romanas habían desaparecido completamente, no dejando rastro de continuidad en las instituciones medievales posteriores.
Explora más sobre instituciones políticas en Roma
- Senado romano – La institución que aconsejaba sobre asuntos votados en asambleas
- Magistrados romanos – Los cargos elegidos por las asambleas
- Patricios y plebeyos – Las clases que competían en asambleas
- Tribunos de la Plebe – Magistrados elegidos por el Concilio de la Plebe
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- República romana – El período donde las asambleas tenían poder
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- Cicerón – Orador que hablaba en asambleas
- Julio César – Político que manipulaba asambleas
- Sufragio y democracia antigua – Comparación con otros sistemas antiguos
Fuentes y bibliografía
Fuentes
- Cicerón. Discursos sobre magistraturas y elecciones. Editorial Gredos.
- Tito Livio. Historia de Roma: Libros sobre sistemas electorales. Editorial Gredos.
Español
- Bravo, Gonzalo. Historia de la Roma Antigua. Alianza Editorial, 1998.
- Roldán Hervás, José Manuel. Instituciones Políticas de la República Romana. Akal, 1990.
Inglés
- Nicolet, Claude. The World of the Citizen in Republican Rome. University of California Press, 1980.
- Abbott, Frank Frost. A History and Description of Roman Political Institutions. Elibron Classics, 1981.
- Baker, Samantha. Roma: Auge y Caída de un Imperio. Planeta, 2017.
- Grant, Michael. The History of Rome. Faber & Faber, 1993.
- Mommsen, Theodor. Derecho Público Romano.
Preguntas frecuentes sobre las asambleas populares romanas
¿Podía una mujer votar en una asamblea?
No. Las mujeres romanas no tenían derechos políticos. No podían votar. No se les permitía hablar en asambleas. Su rol era doméstico, no político.
¿Qué sucedía si alguien faltaba a una asamblea cuando era convocada?
Técnicamente, no había castigo por no asistir. Las asambleas no eran obligatorias. Sin embargo, un ciudadano que no participaba en la vida política era visto con cierto desdén.
¿Cómo sabían los ciudadanos cuándo una asamblea se reunía?
El magistrado que convocaba la asamblea lo anunciaba públicamente, generalmente con varios días de anticipación. Los ciudadanos se enteraban por pregones públicos o circulación de palabra.
¿Podía vetarse una decisión asamblearia?
Los tribunos de la plebe podían vetar una decisión de una asamblea (si violaba derechos plebeyos). Pero generalmente las decisiones asamblearias no podían ser vetadas.
¿Cuántas personas asistían típicamente?
No se sabe exactamente, pero probablemente decenas de miles. Roma tenía aproximadamente 300,000-400,000 habitantes durante el pico de la República. El Campus Martius podía acomodar masas grandes, pero la asistencia varió según la importancia del asunto.
¿Había fraude en las votaciones?
Sin duda. Aunque no hay registros detallados, está claro que hombres poderosos intentaban influir en votaciones mediante soborno, intimidación, o manipulación del proceso. Las asambleas eran ocasionalmente disruptivas, con peleas entre facciones.
¿Por qué los plebeyos aceptaban el sistema sesgado?
Aceptaban porque era mejor que nada. Tenían algún poder—podían elegir magistrados (aunque limitadamente), podían votar sobre leyes. Bajo una monarquía, no tenían poder en absoluto. Aunque el sistema era injusto, había una ilusión de poder popular que proporcionaba legitimidad.












