Hay una pregunta que todas las grandes religiones monoteístas han tenido que responder y ninguna lo ha hecho de la misma manera: si Dios es omnipotente y bueno, ¿de dónde viene el mal? El zoroastrismo fue la primera tradición religiosa de la historia en formular una respuesta sistemática y filosóficamente coherente a esa pregunta, y la figura en el centro de esa respuesta es Angra Mainyu, el espíritu destructivo, el principio del mal, el adversario eterno de Ahura Mazda.
Su nombre en avéstico, la lengua sagrada del zoroastrismo, significa literalmente «espíritu maligno» o «espíritu destructivo»: angra es «destructivo», «maligno», y mainyu es «espíritu», «mente», «principio mental». En persa medio, la lengua de los textos zoroástricos del período sasánida, su nombre se contrajo en Ahriman, la forma con la que es más conocido en la tradición posterior y en los estudios modernos. Ambos nombres designan la misma figura: el polo negativo del dualismo zoroástrico, la fuerza que se opone a toda creación, toda vida y todo bien.
Angra Mainyu no es un demonio menor ni un ser subordinado dentro de una jerarquía divina. Es el principio del mal en sí mismo, coeterno con el principio del bien, dotado de poder real y de iniciativa propia. Su existencia planteó a los teólogos zoroástricos el mismo problema que el diablo plantearía después a los teólogos cristianos, pero en términos más crudos y más directos: ¿cómo puede coexistir un principio del mal con poder real junto a un dios omnisciente y bueno? Las distintas respuestas a esa pregunta dentro del zoroastrismo produjeron las distintas escuelas teológicas de la tradición, desde el dualismo radical del zurvanismo hasta el dualismo moderado de la ortodoxia mazdea.
Entender a Angra Mainyu es entender no solo el zoroastrismo sino también una de las raíces más profundas de la demonología occidental, porque la figura del diablo judeocristiano, como vimos en el artículo sobre el zoroastrismo y el origen del diablo, absorbió elementos esenciales de este ser que los textos más antiguos de la humanidad ya describían como el adversario del bien.
Los textos: dónde encontramos a Angra Mainyu
Antes de analizar la figura hay que entender las fuentes, porque Angra Mainyu no aparece de la misma forma en todos los textos zoroástricos y las diferencias entre fuentes son teológicamente significativas.
La fuente más antigua y más autorizada del zoroastrismo son los Gathas, los himnos compuestos por el propio Zaratustra y conservados dentro del Avesta, el corpus de textos sagrados zoroástricos. Los Gathas son textos de una densidad teológica y poética extraordinaria, escritos en un avéstico arcaico que los especialistas comparan en antigüedad con el sánscrito védico. En los Gathas, Angra Mainyu aparece como el «espíritu mentiroso» (druj), el que eligió el camino del mal cuando los dos espíritus primordiales tomaron sus decisiones originales. La figura es real y poderosa, pero los Gathas no la desarrollan con el detalle narrativo de los textos posteriores.
El Avesta más joven, especialmente el Vendidad, el «código contra los demonios», desarrolla a Angra Mainyu con mucho más detalle. El Vendidad describe sus acciones específicas en el mundo: cómo respondió a cada una de las buenas creaciones de Ahura Mazda con una contracreación maligna, cómo intentó corromper al propio Zaratustra, cómo gobierna un ejército de demonios especializados.
Los textos del período sasánida (siglos III-VII d.C.), especialmente el Bundahishn («La creación original») y el Denkard («Los hechos de la religión»), ofrecen la narración más completa y sistemática de la cosmología zoroástrica y del papel de Angra Mainyu en ella. Son textos tardíos respecto a los Gathas, pero preservan tradiciones muy antiguas y son la fuente principal para la narrativa detallada del dualismo zoroástrico.
El origen: la elección primordial
La cosmología zoroástrica comienza con una elección. En el origen del tiempo, antes de que existiera el mundo material, los dos espíritus primordiales se encontraron y eligieron sus naturalezas respectivas. Ahura Mazda, o el espíritu beneficioso asociado a él, eligió la verdad (asha), la vida, el bien. Angra Mainyu eligió la mentira (druj), la no-vida, el mal.
Este momento de elección es el corazón de la teología zoroástrica porque resuelve el problema del mal de una forma específica: Angra Mainyu no fue creado malo por Ahura Mazda ni es un principio independiente del cosmos sin conexión con lo divino. Es un ser que tuvo la capacidad de elegir y eligió el mal. La maldad no es una necesidad metafísica sino una elección libre que tuvo consecuencias cósmicas irreversibles.
Los Gathas describen este momento con una formulación que ha generado siglos de debate teológico:
En el principio los dos espíritus, que son gemelos, se revelaron en sueño como el Mejor y el Malo, en pensamiento, palabra y acción. Entre estos dos, los sabios eligen correctamente, no los necios
Yasna 30.3
El término «gemelos» es significativo: sugiere que los dos espíritus tienen el mismo origen, que son de la misma naturaleza en su punto de partida y que su diferencia es el resultado de una elección, no de una creación diferente. Esta idea de los espíritus gemelos que se separan por su elección fue la base de la teología zoroástrica ortodoxa, aunque la escuela zurvanista la desarrolló en una dirección diferente, como veremos.
Las contracreaciones: el mal como inversión sistemática del bien
El Vendidad desarrolla una de las ideas más originales y más sistemáticas de toda la teología zoroástrica: la doctrina de las contracreaciones. Para cada criatura buena que Ahura Mazda creó, Angra Mainyu respondió con una criatura maligna que la corrompía o la destruía.
Ahura Mazda creó la tierra fértil y productiva: Angra Mainyu creó los desiertos, las montañas yermas y los terrenos infértiles. Ahura Mazda creó las aguas limpias y vivificantes: Angra Mainyu las contaminó con venenos. Ahura Mazda creó las plantas medicinales y nutritivas: Angra Mainyu creó las plantas venenosas y las hierbas que producen enfermedad. Ahura Mazda creó los animales útiles y beneficiosos: Angra Mainyu creó los animales peligrosos, los reptiles, los insectos dañinos.
Esta doctrina de las contracreaciones tiene consecuencias teológicas importantes. El mundo no es una creación uniforme de Dios sino un campo de batalla donde cada elemento bueno tiene su contraparte maligna. El zoroastrismo no es simplemente adoración de lo divino sino participación activa en la lucha cósmica: cultivar la tierra, cuidar el fuego sagrado, criar animales útiles, destruir animales dañinos son actos religiosos porque refuerzan las creaciones de Ahura Mazda contra las contracreaciones de Angra Mainyu.
El Vendidad dedica un capítulo entero a los países y ciudades que Ahura Mazda creó perfectos y que Angra Mainyu corrompió introduciendo en cada uno su plaga específica: en el primero introdujo el invierno excesivo, en el segundo la herejía, en el tercero los mosquitos y las serpientes venenosas. Es una geografía del mal sistemáticamente opuesta a la geografía del bien.
El ejército de Angra Mainyu: los daevas y los drujs
Angra Mainyu no actúa solo en el mundo. Preside un ejército de seres malignos estructurado y especializado, los daevas y los drujs, que son las antiguas divinidades del panteón indo-iranio pre-zoroástrico degradadas a demonios por la reforma de Zaratustra.
Los daevas, cognados con el sánscrito deva, los dioses del hinduismo, son en el zoroastrismo los demonios que sirven a Angra Mainyu y que representan los vicios y los males específicos que corroen a la humanidad. Los más importantes tienen nombres que son en sí mismos descripciones de su función:
Aeshma, el demonio de la furia y la violencia, es uno de los más prominentes. Su nombre aparece transliterado en el libro bíblico de Tobías como Asmodeo, el demonio que mata a los siete maridos de Sara, lo que es uno de los ejemplos más claros de influencia zoroástrica directa sobre la demonología judía. Aeshma representa la ira descontrolada y la violencia gratuita como fuerzas demoníacas que corrompen el orden social.
Aka Manah, «el pensamiento malo», es el antagonista directo de Vohu Manah, «el buen pensamiento», uno de los seis Amesha Spentas o arcángeles de Ahura Mazda. Aka Manah corrompe el pensamiento humano, introduce la confusión moral, desvía la mente de la verdad hacia la mentira. Es el demonio de la mala intención y del pensamiento corrupto.
Indra, no el dios védico sino un demonio zoroástrico del mismo nombre, es el demonio de la apostasía y el abandono de la fe. Saurva es el demonio del mal gobierno y la tiranía. Taurvi es la demonia de la hambruna. Zairi es la demonia de los venenos. Cada uno de estos seres tiene una especialización precisa dentro del ejército del mal.
Los drujs son una categoría diferente: representan la falsedad, la mentira y el engaño como fuerzas demoníacas. El término druj —la mentira— es el polo negativo de asha —la verdad— en el dualismo zoroástrico. La demonia más importante de esta categoría es Nasu, la demonia de la contaminación de los cadáveres, que invade el cuerpo de los muertos e introduce la impureza ritual. Su existencia explica los elaborados rituales zoroástricos de purificación ante los cadáveres y el rechazo de la inhumación en tierra o en agua, que contaminaría esos elementos sagrados.
Jahi es la demonia de la lujuria femenina, representada frecuentemente como la que despertó a Angra Mainyu de su derrota temporal al besarlo. Su figura es significativa porque conecta con la demonización de la sexualidad femenina que encontramos también en la figura de Lilith en la tradición judía, posiblemente por influencia zoroástrica.
El ataque al mundo bueno: la invasión de Angra Mainyu
La narrativa zoroástrica del origen del mundo es fundamentalmente diferente de la del Génesis bíblico. No hay una creación única y perfecta seguida de una caída: hay una creación buena de Ahura Mazda seguida inmediatamente de una invasión de Angra Mainyu que introduce el mal en el mundo desde el principio.
Según el Bundahishn, Ahura Mazda creó primero el mundo en forma espiritual —el menog, el mundo invisible— y luego lo materializó en el getig, el mundo físico. La primera criatura material fue el toro primordial, y la segunda fue el primer hombre, Gayomard. Ahura Mazda creó también las plantas, los animales útiles y los elementos: el fuego, el agua, la tierra y el aire.
Angra Mainyu, al ver la creación perfecta de Ahura Mazda, la atacó. Mató al toro primordial, de cuyo cuerpo surgieron todas las plantas medicinales y todos los animales útiles. Mató a Gayomard, de cuyo cuerpo nacieron los metales y de cuya semilla nacieron los primeros seres humanos reales, Mashya y Mashyane. Introdujo en el fuego el humo, en el agua la suciedad, en la tierra las serpientes y los escorpiones.
Esta narrativa de la invasión tiene una implicación teológica fundamental: el sufrimiento, la muerte y el mal en el mundo no son el resultado de una caída humana sino de la acción de Angra Mainyu. Los humanos no son culpables del mal que existe en el mundo, aunque sí son responsables de elegir entre el bien y el mal en sus propias vidas. Esta distribución de responsabilidades es muy diferente a la del Génesis bíblico y tiene consecuencias éticas distintas.
El zurvanismo: la herejía que hizo gemelos a Dios y al diablo
Una de las tradiciones teológicas más fascinantes y más controvertidas del zoroastrismo es el zurvanismo, una corriente que alcanzó gran influencia durante el período aqueménida y sasánida y que propuso una solución radical al problema del dualismo. El problema teológico del dualismo zoroástrico ortodoxo era claro: si Ahura Mazda y Angra Mainyu son los dos espíritus primordiales que coexisten desde el origen del tiempo, ¿qué los precede? ¿Tienen un origen común? ¿Son realmente coeternos?
El zurvanismo respondió a esas preguntas postulando una divinidad suprema anterior a ambos: Zurvan, el tiempo infinito, del que nacieron tanto Ahura Mazda como Angra Mainyu como gemelos. Según el mito zurvanita, Zurvan ofreció sacrificios durante mil años para tener un hijo. Cuando comenzó a dudar de la eficacia de sus sacrificios, en ese momento de duda fue concebido Angra Mainyu y en el momento de renovar su fe fue concebido Ahura Mazda. Los dos nacieron gemelos de Zurvan: uno de la fe, uno de la duda.
Esta solución era teológicamente elegante porque resolvía el problema del origen del mal dentro de un marco monoteísta: el mal nació de la duda del dios supremo, no de un principio independiente. Pero la ortodoxia mazdea rechazó el zurvanismo precisamente porque comprometía la bondad absoluta de Ahura Mazda al hacerlo hermano del mal.
El zurvanismo es relevante para la historia del diablo judeocristiano porque fue la forma del zoroastrismo que los judíos del período persa conocieron más directamente, dado que era la corriente predominante en la corte aqueménida. La idea de que el bien y el mal son de alguna forma gemelos, emanaciones de un principio común, influyó en ciertas corrientes del judaísmo apocalíptico y posteriormente en el gnosticismo.
La derrota final: el Frashokereti
El zoroastrismo no es una religión de dualismo eterno. La guerra entre Ahura Mazda y Angra Mainyu tiene un final y ese final es la victoria definitiva del bien. La doctrina del Frashokereti —la «renovación maravillosa» o «renovación del mundo»— es la escatología zoroástrica, la visión del fin de los tiempos.
Según esta doctrina, la historia cósmica se divide en tres períodos de tres mil años cada uno. En el primero, Ahura Mazda creó el mundo en su perfección espiritual. En el segundo, Angra Mainyu lo invadió e introdujo el mal. En el tercero, que es el período actual, los humanos luchan entre el bien y el mal con la ayuda de los sucesivos Saoshyants, los salvadores que vendrán a renovar el mundo. Al final de este tercer período llegará el Frashokereti.
En el Frashokereti ocurrirá la resurrección de todos los muertos, el juicio final de cada alma, la purificación del mundo a través de un río de metal fundido por el que todos deberán pasar —los justos lo sentirán como leche tibia, los malvados como fuego ardiente— y la destrucción definitiva de Angra Mainyu. El mal será aniquilado, los demonios serán destruidos, el mundo será renovado a su estado de perfección original y la humanidad vivirá eternamente en un cosmos sin muerte, sin enfermedad y sin sufrimiento.
Esta escatología zoroástrica, resurrección de los muertos, juicio final, destrucción del mal, renovación cósmica, es uno de los elementos más claramente transmitidos al judaísmo post-exílico y desde allí al cristianismo. La resurrección de los muertos, prácticamente ausente en el judaísmo preexílico, aparece en el libro de Daniel y se desarrolla plenamente en la literatura apocalíptica exactamente después del período de máximo contacto con el zoroastrismo.
Angra Mainyu y el diablo judeocristiano: similitudes y diferencias
La relación entre Angra Mainyu y el diablo judeocristiano es de influencia parcial y reinterpretación profunda, no de copia directa. Las similitudes son reales y significativas; las diferencias son igualmente reales y teológicamente importantes.
Las similitudes son las que hemos visto a lo largo del artículo: la autonomía del mal, la naturaleza intrínsecamente maligna, la jerarquía demoníaca estructurada, la derrota escatológica. El diablo cristiano comparte con Angra Mainyu estos rasgos que el ha-satan hebreo primitivo no tenía.
Las diferencias son igualmente fundamentales. Angra Mainyu es coeterno con Ahura Mazda en la mayoría de las formulaciones zoroástricas: no fue creado por el dios bueno sino que coexiste con él desde el principio del tiempo. El diablo judeocristiano es una criatura de Dios que cayó: fue creado bueno y eligió el mal, pero su existencia depende de Dios. Esta diferencia es teológicamente crucial porque preserva el monoteísmo: Dios no tiene un adversario coeterno e independiente sino una criatura rebelde cuyo poder es siempre subordinado y derivado.
Angra Mainyu será destruido en el Frashokereti: su derrota es su aniquilación total, el fin de su existencia. El destino del diablo cristiano es más complejo: el Apocalipsis de Juan lo describe siendo arrojado al lago de fuego, pero la tradición cristiana no es unánime sobre si eso significa su destrucción o su tormento eterno. Orígenes especuló con su redención final; la mayoría de la teología cristiana lo rechazó.
Angra Mainyu en la cultura contemporánea
La figura de Angra Mainyu ha tenido una vida cultural más modesta que la del diablo cristiano, por la simple razón de que el zoroastrismo es una religión minoritaria que no dominó la civilización occidental como el cristianismo. Pero su presencia en la cultura contemporánea es más amplia de lo que parece a primera vista.
En la filosofía occidental, el nombre de Ahriman aparece en Hegel, que usó la figura zoroástrica para ilustrar su dialéctica del bien y el mal. Friedrich Nietzsche, en Así habló Zaratustra, eligió deliberadamente al profeta del zoroastrismo como su portavoz filosófico precisamente porque Zaratustra había sido el primero en formular el problema del bien y el mal como tensión cósmica fundamental.
En la literatura fantástica, Angra Mainyu o Ahriman aparece en numerosas obras como figura de mal primordial, especialmente en la fantasía épica donde los sistemas de magia o cosmología se inspiran en religiones del mundo antiguo.
En los movimientos esotéricos y ocultistas modernos, Ahriman ocupa un lugar específico en cosmologías sincréticas que combinan elementos de distintas tradiciones religiosas. Rudolf Steiner, el fundador de la antroposofía, desarrolló una cosmología en la que Ahriman y Lucifer son dos fuerzas demoníacas complementarias y opuestas que el ser humano debe equilibrar.
Entre los zoroastrianos contemporáneos, principalmente los parsis de la India y las comunidades iraníes de la diáspora, la figura de Angra Mainyu/Ahriman sigue siendo parte viva de la fe, aunque las interpretaciones modernas tienden a enfatizar el dualismo ético, la elección entre el bien y el mal en la vida cotidiana, más que el dualismo cosmológico de los textos antiguos.
Angra Mainyu en los textos zoroástricos
| Fuente | Período | Nombre usado | Caracterización | Elementos específicos |
|---|---|---|---|---|
| Gathas | ~1500-600 a.C. | Angra Mainyu / espíritu mentiroso | Espíritu que eligió el mal en el origen | Los dos espíritus gemelos; elección primordial |
| Avesta joven / Vendidad | ~600-400 a.C. | Angra Mainyu | Creador de contracreaciones malignas | Lista de contracreaciones; ejército de daevas |
| Mito zurvanita | ~600-300 a.C. | Ahriman | Gemelo de Ahura Mazda, hijo de Zurvan | Nacido de la duda; herejía zurvanista |
| Bundahishn | Período sasánida, s. IX d.C. | Ahriman | Invasor del mundo bueno creado por Ahura Mazda | Muerte del toro primordial; muerte de Gayomard |
| Denkard | Período sasánida, s. IX d.C. | Ahriman | Adversario sistemático en la historia cósmica | Tres períodos cósmicos; papel en el Frashokereti |
| Zoroastrismo moderno | Siglos XIX-XXI | Ahriman / principio del mal | Tendencia a la interpretación ética más que cosmológica | Énfasis en la elección moral individual |
Descubre más sobre el zoroastrismo y el origen del diablo
- El zoroastrismo: origen, filosofía y religión
- El zoroastrismo y el origen del diablo: el dualismo persa
- El origen del diablo: de fiscal celestial hebreo a príncipe del mal
- Satanás y Lucifer: ¿son el mismo ser?
- La demonización de los dioses en el exilio babilónico
- Ángeles caídos: la caída de los ángeles
- Asmodeo: el demonio del deseo y su origen persa
- Demonología: historia, clasificaciones y jerarquía del infierno
Fuentes y bibliografía
Fuentes:
- Gathas (himnos de Zaratustra), en Insler, S. (1975). The Gathas of Zarathustra. Brill, Leiden.
- Bundahishn, en Anklesaria, B.T. (1956). Zand-Akasih: Iranian or Greater Bundahishn. Bombay.
- Biblia de Jerusalén: Isaías 40-55; Job 1-2; Daniel 10-12.
- Vendidad, en Darmesteter, J. (1895). The Zend-Avesta, parte I. Oxford University Press.
Bibliografía:
- Boyce, Mary (2003). Zoroastrians : their religious beliefs and practices. Routledge, London.
- Duchesne-Guillemin, Jacques (1991). The religion of ancient Iran. Fondo de Cultura Económica, México.
- Boyce, Mary (1975). A History of Zoroastrianism, vol. I-III. Brill, Leiden.
- Zaehner, R.C. (1955). Zurvan: A Zoroastrian Dilemma. Clarendon Press, Oxford.
- Zaehner, R.C. (1961). The Dawn and Twilight of Zoroastrianism. Weidenfeld and Nicolson, Londres.
- Hinnells, John R. (1985). Persian Mythology. Hamlyn, Londres.
- de Jong, Albert (1997). Traditions of the Magi: Zoroastrianism in Greek and Latin Literature. Brill, Leiden.
- Skjærvø, Prods Oktor (2011). The Spirit of Zoroastrianism. Yale University Press.
Preguntas frecuentes sobre Angra Mainyu
¿Es Angra Mainyu igual que el diablo cristiano?
No exactamente. Comparten rasgos importantes —la naturaleza maligna intrínseca, la autonomía de acción, la jerarquía de subordinados demoníacos, la derrota escatológica final— pero difieren en aspectos teológicos fundamentales. Angra Mainyu es coeterno con Ahura Mazda en la mayoría de las formulaciones zoroástricas, mientras que el diablo cristiano es una criatura caída de Dios. Angra Mainyu es un principio cosmológico original; el diablo cristiano es el resultado de una elección libre dentro de un orden originalmente bueno. La influencia del zoroastrismo sobre la figura del diablo judeocristiano fue real y significativa, pero el judaísmo y el cristianismo reinterpretaron los elementos zoroástricos dentro de un marco monoteísta estricto.
¿Qué son los daevas en el zoroastrismo?
Los daevas son los demonios del zoroastrismo, los seres malignos que sirven a Angra Mainyu. El término es cognado con el sánscrito deva, los dioses del hinduismo: la reforma religiosa de Zaratustra convirtió en demonios a las antiguas divinidades del panteón indo-iranio pre-zoroástrico que su tradición rechazaba. Los daevas más importantes tienen nombres que describen su función: Aeshma es el demonio de la furia, Aka Manah es el demonio del mal pensamiento, Nasu es la demonia de la contaminación de los cadáveres. Cada daeva es la contrapartida maligna de uno de los seres benéficos creados por Ahura Mazda.
¿Qué es el Frashokereti?
El Frashokereti es la escatología zoroástrica, la renovación final del mundo al término de la historia cósmica. Implica la resurrección de todos los muertos, el juicio final de cada alma, la purificación del cosmos a través de un río de metal fundido y la destrucción definitiva de Angra Mainyu y todos sus demonios. Después del Frashokereti, el mundo es renovado a su estado de perfección original y la humanidad vive eternamente sin muerte, enfermedad ni sufrimiento. Esta escatología influyó directamente en el desarrollo de la escatología judía post-exílica y desde allí en la cristiana e islámica.
¿Qué es el zurvanismo y cómo afecta a la figura de Angra Mainyu?
El zurvanismo fue una corriente teológica dentro del zoroastrismo que propuso resolver el problema del dualismo postulando una divinidad suprema anterior a Ahura Mazda y Angra Mainyu: Zurvan, el tiempo infinito. Según el mito zurvanita, ambos espíritus nacieron como gemelos de Zurvan, uno de su fe y otro de su duda. Esta solución hacía a Angra Mainyu hermano de Ahura Mazda y los ponía a ambos en una relación de origen común, lo que comprometía la bondad absoluta del dios supremo. La ortodoxia mazdea rechazó el zurvanismo, aunque fue influyente durante el período aqueménida.
¿Influyó Angra Mainyu en la figura de Asmodeo bíblico?
Sí, a través del demonio zoroástrico Aeshma. El nombre Asmodeo, que aparece en el libro deuterocanónico de Tobías como el demonio que mata a los siete maridos de Sara, es casi con certeza una transliteración del avéstico Aeshma daeva, el demonio de la furia del zoroastrismo. Esta es una de las evidencias más directas de influencia zoroástrica sobre la demonología judía: un demonio zoroástrico específico con nombre propio fue adoptado en un texto judío del período helenístico y conservado en el canon deuterocanónico.
¿Cómo interpretan los zoroastrianos modernos a Angra Mainyu?
Los zoroastrianos contemporáneos, especialmente los parsis de la India y las comunidades de la diáspora, tienden a interpretar el dualismo zoroástrico de forma más ética que cosmológica. Angra Mainyu representa el principio del mal como fuerza que los seres humanos deben resistir activamente en sus pensamientos, palabras y acciones, más que como un ser literal con existencia independiente. Esta interpretación modernizada mantiene el núcleo ético del zoroastrismo —la responsabilidad humana de elegir entre el bien y el mal— sin comprometerse con un dualismo cosmológico que muchos zoroastrianos modernos encuentran difícil de conciliar con una visión científica del mundo.












