Residentes locales alertaron al INAH la presencia de un lugar arqueológico en Quintana Roo, que ahora conocemos como El Jefeciño, donde se han excavado hasta 80 estructuras arquitectónicas, dejando vestigios de diferentes fases de construcción, adaptación y reutilización.
Las 80 estructuras se extienden por aproximadamente 100 hectáreas, las cuales han tenido una datación que corresponde al periodo clásico maya que va del 250 al 900 d.C.
En el lugar se reconocen al menos tres fases distintas de construcción. La primera consta de molduras de antepecho primitivas y se ubica a 8 metros de profundidad.
La segunda capa posee restos pintados de estuco que todavía se ven en las paredes; mientras que en la tercera parte se puede apreciar un derrumbe de piedras y partes de una escalera. Los investigadores están seguros de que tienen que haber más fases por excavar.
Un elemento que llamó la atención es que al centro del sitio, hay una especie de plaza rodeada por cinco edificios dispuestos en forma de C que alcanzan entre 10 a 11 metros de altura, lo que pareciera ser un lugar ceremonial.
Los próximos pasos en El Jefeciño se dirigen a trabajar con tecnología no invasiva como el Lidar, para mapear la superficie del yacimiento y descubrir tanto su verdadero alcance como otras estructuras poco visibles bajo la vegetación.









