Al sur de España en la localidad de Carmona un equipo arqueológicos encontró una tumba romana del siglo I, que posee la muestra de vino líquido más antigua de la humanidad.
Antes de este descubrimiento el vino más antiguo lo ostentaba el hallado a finales del siglo XIX en Alemania, conocido como vino de Pfalz.
La tumba circular fue un importante mausoleo familiar de gente elitista, por ello, el cuerpo de un hombre en dicha tumba estaba sumergido bajo el líquido rojizo del vino.
Los especialistas realizaron trabajos para determinado que efectivamente se trata de vino, por lo que se dieron a la búsqueda de unos marcadores biológicos conocidos como polifenoles, los cuales están presentes en todos los vinos.
De igual manera, gracias a las sales halladas en las botellas los especialistas lograron identificar la zona betica como el posible origen del vino encontrado.









