El Año de los Cinco Emperadores es uno de los períodos más caóticos de la historia romana. En apenas 13 meses, de finales de 192 a mediados de 193 dC, cinco hombres distintos se consideraron a sí mismos emperadores legítimos de Roma, pero ninguno de ellos controló el imperio en su totalidad. Tres guerras civiles simultáneas dividieron las legiones.
El Senado, que creía haber recuperado autoridad tras la muerte de Cómodo, fue ignorado completamente y la Guardia Pretoriana, la unidad élite que debería haber mantenido el orden, fue responsable de dos asesinatos imperiales y una subasta que vendió el imperio al mejor postor.
Lo que este período revela es que el imperio romano no era una institución cuya legitimidad proviniera de la ley o la tradición: era un premio que pertenecía a quien pudiera controlarlo militarmente. Este acto fundamental de descomposición institucional establecería el patrón que dominaría los próximos 50 años.
La muerte de Cómodo: 31 de diciembre de 192
La noche del 31 de diciembre de 192, Cómodo fue estrangulado en la privacidad de los baños imperiales por Quinto Emilio Leto, prefecto de la Guardia Pretoriana, asistido por la amante del emperador, Marcia. El acto no fue una conspiración política elaborada, sino el resultado de una decisión práctica: Cómodo, en su paranoia creciente, había redactado una lista de personas a ejecutar al día siguiente, lista que incluía a Leto, su colega Laeto y el paladín Electus.
Cuando Marcia leyó la lista, alertó a los tres hombres y ellos decidieron que el emperador debía morir antes de poder llevar a cabo sus amenazas. Un gladiador llamado Narciso fue enviado para completar el trabajo. Cómodo murió sin gloria, sin una última batalla, sin siquiera una muerte pública. Murió porque se había vuelto demasiado inconveniente para mantenerlo vivo.


La muerte de Cómodo abrió un vacío de poder que la estructura institucional romana no estaba equipada para llenar. A diferencia de las dinastías anteriores, donde la sucesión había sido planificada o al menos clara, Cómodo había muerto sin heredero designado. Más importante aún, había muerto de una manera que exponía la verdad fundamental sobre el poder imperial: no provenía de la legitimidad institucional, sino del control sobre la fuerza militar. Y ese control estaba ahora disponible para quien lo quisiera.
Pertinax: el senador reformador (1 enero – 28 marzo 193)
La primera reacción de la elite romana tras la muerte de Cómodo fue la esperanza. El Senado, después de años de irrelevancia bajo un emperador que prácticamente los ignoraba, creía que podría recuperar su poder. La Guardia Pretoriana, en un acto que parecía estar ofreciendo legitimidad al nuevo orden, proclamó a Publio Elvio Pertinax como nuevo emperador el 1 de enero de 193.
Pertinax era una opción que el Senado podía respetar. Tenía 66 años, era un general respetado que había gobernado múltiples provincias con competencia y lo más importante, había expresado respeto por las instituciones senatoriales. Su primer acto como emperador fue declarar que restauraría el poder del Senado y acabaría con el gobierno por capricho imperial. Los senadores celebraron y se hablaba de un nuevo orden donde el emperador sería un magistrado entre iguales, no un dios absoluto.
Sin embargo, Pertinax cometió un error fundamental: intentó reformar la Guardia Pretoriana. La Guardia, bajo Cómodo, se había acostumbrado a recibir obsequios generosos, concesiones y poder político. Pertinax, convencido de que la disciplina militar era la base de un buen gobierno, implementó nuevas reglas, redujo los beneficios especiales y comenzó a disciplinar soldados que rompían filas. Para la Guardia, esto era una traición. En apenas 87 días, decidieron que Pertinax había dejado de ser útil.
El asesinato de Pertinax fue brutal y público. El 28 de marzo de 193, miembros de la Guardia lo persiguieron por los pasillos del palacio. Intentó huir, pero fue alcanzado, ejecutado de manera ignominiosa y su cuerpo arrastrado por la ciudad. Lo que es notable sobre el asesinato de Pertinax es que fue un crimen contra el estado cometido por los guardianes del estado. La Guardia Pretoriana no fue castigada ni disuelta por este acto. De hecho, fue recompensada.
La subasta imperial: Didio Juliano (28 marzo – 1 junio 193)
Tras la muerte de Pertinax, la Guardia Pretoriana decidió que el imperio podría venderse al mejor postor. Se reunió en su cuartel, el Castra Praetoria y anunció que cualquier ciudadano adinerado que deseara ser emperador podía hacer una oferta. El Senado estaba en shock. Esto no era una sucesión imperial, esto era mercadería.
Varios candidatos aparecieron. Sulpiciano, un senador acaudalado, hizo la primera oferta, pero Didio Juliano, un abogado y militar retirado de inmensa riqueza, ofreció una suma aún mayor: 25.000 sestercios por soldado de la Guardia, más otros beneficios. La Guardia aceptó la oferta más alta y Didio Juliano fue proclamado emperador por la Guardia Pretoriana y el Senado, sin poder para oponerse, ratificó la decisión bajo presión.
Didio Juliano es una figura patética en la historia romana. No tenía apoyo en ningún lugar del imperio: los gobernadores provinciales lo ignoraron y el ejército lo despreciaba por ser un civil. En solo 66 días, hizo lo que cualquier emperador sin legitimidad hace: intentó comprar más apoyo, lo que fue imposible. Mientras tanto, tres generales de importancia en provincias lejanas se preguntaban: ¿por qué nosotros no somos nosotros emperadores?
Los rivales: Pescenio Níger y Clodio Albino
Mientras Didio Juliano se preocupaba en Roma, dos generales fronterizos decidieron que tenían tanto derecho al trono como cualquiera. Pescenio Níger gobernaba la provincia de Siria, una de las más ricas del imperio y Clodio Albino gobernaba Britania, que era estratégicamente importante y militarmente fuerte. Ambos tenían acceso a legiones y tenían el apoyo de sus tropas. Ambos se proclamaron emperador con la misma legitimidad que cualquiera de los otros.
De repente, el imperio tenía tres emperadores simultáneamente: uno en Roma (Didio Juliano), uno en Oriente (Pescenio Níger) y uno en Occidente (Clodio Albino). Ninguno de ellos controló más que una fracción del territorio. Las provincias comenzaron a declararse por uno u otro, o en algunos casos, por ninguno. El comercio se detuvo, las finanzas imperiales colapsaron y la máquina administrativa romana, que había funcionado durante siglos, dejó de funcionar en cuestión de semanas.
El emergente: Septimio Severo
Mientras Didio Juliano, Pescenio Níger y Clodio Albino se enfrentaban entre sí, un cuarto general observaba cuidadosamente. Septimio Severo gobernaba Panonia, una provincia del Danubio. Severo era un hombre que comprendía que el poder político en el 193 dC no se obtenía en el Senado, se obtenía con legiones y él las tenía. Comenzó a hacer promesas a sus tropas: aumentos de salario, tierras, gloria. Sus soldados lo amaban y decidió que él también sería emperador.
Septimio Severo marchó sobre Roma. Didio Juliano, asustado, intentó negociar pero Severo ignoró los intentos de paz. Cuando llegó a Roma, simplemente ejecutó a Didio Juliano. El Senado, que había intentado establecer un nuevo orden basado en la ley y la tradición, se rindió sin lucha. Un general de Panonia, apoyado por sus soldados, había capturado el imperio. Los senadores que le agradaban recibieron títulos y los que no, fueron eliminados. El Senado seguiría existiendo formalmente durante siglos, pero su autoridad política, aquello por lo que había luchado durante la República, estaba muerto.


La guerra civil: Severo contra Níger y Albino (193-197)
Lo que siguió fue una serie de guerras civiles que duraron cuatro años. Septimio Severo no podía tolerar rivales, así que marchó primero hacia Oriente para enfrentar a Pescenio Níger. Los dos ejércitos se enfrentaron en la batalla de Issos en 194 dC., donde Níger fue derrotado y luego capturado y ejecutado. Su cabeza fue enviada a Ctesifonte, la capital parta, como un insulto a Roma. Luego, Severo marchó al Occidente para enfrentar a Clodio Albino. Los dos ejércitos se encontraron en la batalla de Lugdunum (Lyon) en 197 dC., donde Albino fue derrotado y ejecutado. Su cuerpo fue arrastrado por las calles de Lyon y luego lanzado al río Ródano.
Cuando Septimio Severo finalmente consolidó su poder, el imperio estaba unificado nuevamente, pero era un imperio transformado. El Senado había sido humillado, las provincias habían visto el caos de la anarquía y el ejército, ahora consciente de su poder real, exigía más. El modelo de poder imperial que Augusto había establecido dos siglos antes (un sistema donde el emperador gobernaba con el consentimiento formal del Senado, donde la ley imperial era teóricamente subordinada a la ley romana), el principado romano, estaba muerto.
La lección del Año de los Cinco Emperadores
Lo que el Año de los Cinco Emperadores reveló fue que el imperio romano, a pesar de su apariencia de solidez institucional, descansaba completamente sobre la lealtad del ejército. Sin el ejército, ni el Senado ni la ley ni la tradición significaban nada. El emperador que no podía satisfacer a sus soldados no era emperador en absoluto. Podría llevar la púrpura, podría ostentar los títulos, pero sin la obediencia del ejército, estaba condenado.
Este conocimiento tendría consecuencias profundas. A lo largo de los siguientes 50 años, el ejército, ahora consciente de su poder, comenzó a cambiar emperadores como si fuera algo trivial. Los generales que podían prometer los aumentos salariales más altos, la plata más generosa o los beneficios más atractivos, ganaban. Los que no podían, eran asesinados. El sistema que Septimio Severo consolida durante su reinado, comprar la lealtad del ejército, eventualmente haría que el imperio fuera tan inestable que, dos generaciones después, sería prácticamente ingobernable.
Comparativa de los cinco emperadores
| Emperador | Período | Duración | Proclamado por | Finalización |
|---|---|---|---|---|
| Cómodo (final) | 180 – 31 dic 192 | 12 años | Sucesión dinástica | Asesinado por Guardia Pretoriana |
| Pertinax | 1 enero – 28 mar 193 | 87 días | Guardia Pretoriana | Asesinado por Guardia Pretoriana |
| Didio Juliano | 28 mar – 1 jun 193 | 66 días | Guardia Pretoriana (subasta) | Ejecutado por Septimio Severo |
| Pescenio Níger | 193 – 194 | 1 año | Sus propias legiones | Derrotado y ejecutado en batalla |
| Clodio Albino | 193 – 197 | 4 años | Sus propias legiones | Derrotado y ejecutado en batalla |
| Septimio Severo | 193 – 211 | 18 años | Sus propias legiones | Muerte natural en York |
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Fuentes y bibliografía
Fuentes:
- Dion Casio. Historia romana. Libros 72-80 (especialmente sobre los años 192-235 dC y 235-284 dC).
- Historia Augusta. Vidas de los emperadores romanos. Secciones sobre Cómodo, Pertinax, Didio Juliano, Septimio Severo, Caracalla, Geta, Macrino, Elagábalo, Alejandro Severo, Maximino el Tracio, Galieno, Aureliano, Diocleciano.
- Herodiano. Historia del Imperio Romano después de Marco Aurelio. (Libro 2-8).
- Suetonio. Vidas de los doce Césares. (Referencia para contexto Cómodo y sistema antonino).
- Amiano Marcelino. Historiae. (Contexto de invasiones bárbaras y contexto del siglo III).
- Eutropio. Breviario de la historia romana. (Síntesis contemporánea del período).
Bibliografía:
- Gibbon, Edward. Decadencia y caída del Imperio Romano. Vol. 1-2. (Clásico imprescindible sobre el período de la Crisis).
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- Heather, Peter. The Fall of the Roman Empire: A New History of Rome and the Barbarians. Oxford University Press, 2006. (Perspectiva sobre invasiones bárbaras durante la Crisis).
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- Williams, Stephen & Friell, Gerard. Theodosius: Empire at Bay. Yale University Press, 1994. (Contexto posterior y consecuencias de la Crisis del Siglo III en el orden imperial).
Preguntas frecuentes sobre el Año de los cinco emperadores
¿Por qué la Guardia Pretoriana fue tan destructiva?
La Guardia Pretoriana había comenzado como una unidad de élite profesional dedicada a la protección del emperador y la estabilidad del estado. Sin embargo, bajo emperadores débiles como Cómodo, se habían convertido en una fuerza mercenaria que vendía su apoyo al mejor postor. Cuando la Guardia se dio cuenta de que podía asesinar emperadores sin consecuencias, se volvieron intoxicados por el poder. El Año de los Cinco Emperadores fue el momento en que la Guardia Pretoriana se convirtió de protectores del estado a actores políticos independientes.
¿Fue Didio Juliano el primer emperador comprado literalmente?
Técnicamente sí. Didio Juliano fue proclamado emperador después de que compitiera en una subasta de facto dirigida por la Guardia Pretoriana. Aunque otros emperadores habían comprado apoyo mediante promesas y generosidad, Didio Juliano fue el primero en ser literalmente vendido como si fuera una propiedad. Esto marcó un nuevo nadir en la dignidad imperial.
¿Por qué Septimio Severo logró consolidar el poder cuando otros fracasaron?
Septimio Severo tuvo éxito porque entendió una cosa que sus rivales no: que el poder político en 193 dC se ganaba únicamente con legiones. No tenía interés en obtener el consentimiento del Senado o en mantener las apariencias de legalidad constitucional. Simplemente tomó el imperio por la fuerza, ejecutó a sus rivales y consolidó el apoyo de su ejército mediante promesas de dinero y gloria. Su franqueza era refrescante comparada con otros candidatos que fingían respetar instituciones que todos sabían eran irrelevantes.
¿Qué hubiera pasado si Pertinax hubiera tenido éxito?
Si Pertinax hubiera logrado consolidar su poder, posiblemente habría intentado restaurar algún tipo de equilibrio entre el poder imperial y el Senado. Sin embargo, esto hubiera requerido que tuviera el apoyo del ejército, algo que nunca tuvo. El ejército, acostumbrado a beneficiarse de los gobiernos débiles, no hubiera tolerado a un reformista. Pertinax simplemente llegó demasiado temprano.
¿Por qué el Senado no intervino en la subasta de Didio Juliano?
El Senado carecía de medios militares para intervenir. Habría podido protestar, pero no tenía legiones propias. La Guardia Pretoriana lo ignoró completamente. El Senado ratificó la elección de Didio Juliano no porque lo quisiera, sino porque no tenía poder para oponersse. Fue un momento humillante que exponía completamente la falta de autoridad real del Senado.












