Cuando la arqueóloga británica Kathleen Kenyon excavó bajo los muros de Jerusalén a mediados del siglo XX, encontró estratos de destrucción tan violentos que parecían casi inverosímiles. Cerámica quemada, vigas carbonizadas, piedras desprendidas de sus bases y esparcidas como si una fuerza descomunal las hubiera arrancado. Estos estratos correspondían a 586 a.C., el año en que Nabucodonosor II, rey de Babilonia, destruyó no solo la ciudad de Jerusalén, sino el Templo que había sido el corazón religioso, político y simbólico de Israel durante casi cuatro siglos. La destrucción fue tan completa que durante más de 50 años no hubo Templo en Jerusalén. Durante más de 50 años, el pueblo elegido de Dios no tuvo lugar donde realizar los sacrificios que creían eran vitales para su supervivencia espiritual.
Pero antes de esa ruina, antes de la humillación del exilio babilónico, hubo un momento de gloria que los textos bíblicos describen en términos que casi parecen fantásticos. Un templo cubierto de oro, cuyas puertas brillaban al atardecer, cuyo interior albergaba no solo la Arca de la Alianza sino todos los símbolos del poder divino sobre Israel. Un templo que fue construido por Salomón, el hijo de David, en un proyecto que según la Biblia tomó siete años y empleó a decenas de miles de trabajadores, artesanos y obreros. Fue el lugar donde Dios mismo, según la tradición religiosa, descendió en forma de nube y llenó el Templo con su gloria en el momento de su dedicación.
La historia del Primer Templo es la historia de cómo una nación construye un lugar sagrado para encontrar a su Dios, cómo ese lugar se convierte en símbolo de su identidad política y religiosa y cómo su destrucción marca el momento en el que todo lo que Israel creía saber sobre su relación con Dios debe ser reinterpretado.
Es también la historia de un edificio arquitectónicamente notable para su época, aunque sabemos de él principalmente a través de relatos bíblicos: ningún fragmento arquitectónico del Primer Templo ha sido identificado con certeza en la arqueología moderna, lo que hace que nuestra comprensión del Templo sea un delicado equilibrio entre lo que la Biblia nos dice, lo que la arqueología nos muestra del contexto, y lo que la comparación con otros templos antiguos nos permite inferir.
El Primer Templo en tres minutos
El Primer Templo de Jerusalén fue el santuario central de la religión israelita, construido por el rey Salomón alrededor de 960 a.C. en la ciudad de Jerusalén y destruido por Nabucodonosor II en 586 a.C. Durante sus casi 400 años de existencia, fue el centro religioso, político y económico de la monarquía judía. Los aspectos más críticos de su historia son:
- La construcción bajo Salomón (ca. 960 a.C.): David, padre de Salomón, quiso construir el Templo pero fue rechazado por Dios (según los textos). Salomón, su sucesor, realizó la construcción con ayuda de obreros fenicios, especialmente del arquitecto/artesano Hiram de Tiro. El Templo se ubicó en el Monte Moriah (la actual Explanada de las Mezquitas) y fue la edificación más importante de su época en el Levante.
- La función religiosa y política: el Templo no era simplemente un lugar de culto, era el lugar donde residía Yahvé (según la creencia israelita), donde se realizaban los sacrificios diarios que mantenían la relación entre Dios e Israel, donde los reyes eran coronados, donde se guardaba la Arca de la Alianza (que contenía las Tablas de la Ley), y donde se concentraba una riqueza considerable.
- La evolución y conflictos: el Templo fue reformado varias veces durante la monarquía. El rey Acaz introdujo prácticas religiosas conflictivas; el rey Ezequías realizó reformas; el rey Manasés fue visto como un profanador. Estos conflictos religiosos reflejaban tensiones políticas más profundas en la sociedad israelita.
- La destrucción (586 a.C.): tras una revuelta contra Babilonia, Nabucodonosor II sitió Jerusalén durante 18 meses. Cuando la ciudad cayó, el Templo fue saqueado, su tesoro llevado a Babilonia y el edificio fue destruido completamente. Los habitantes fueron deportados, iniciando el Exilio Babilónico.
- El legado: la destrucción del Primer Templo marcó una ruptura teológica decisiva. Sin Templo, sin sacrificios, sin el lugar donde Dios residía visiblemente, el judaísmo se transformó. Durante el exilio, surgieron nuevas formas de religiosidad: la sinagoga (lugar de estudio), la oración (sustituto del sacrificio), la Torá (la ley escrita) como centro de la práctica religiosa. El Primer Templo, aunque destruido, proporcionó el modelo arquitectónico y teológico para el Segundo Templo, reconstruido después del exilio.
Históricamente, el Primer Templo representa el apogeo de la monarquía davídica unida, antes de la división del reino en norte (Israel) y sur (Judá). Teológicamente, su destrucción marca el momento en que la fe en Dios debe reinterpretarse sin la mediación del Templo, sin sacrificios, sin la presencia visible de Dios. Este cambio transformaría el judaísmo para siempre.
David y la idea del Templo: un sueño rechazado
Para entender el Primer Templo, debemos comenzar con el hombre que no lo construyó: David. Según la narrativa bíblica (especialmente en 1 Crónicas 17 y 2 Samuel 7), David, después de consolidar su reino y traer el Arca de la Alianza a Jerusalén, concibe el proyecto de construir una casa permanente para Dios. En esa época, el Arca estaba en una tienda, una estructura temporal. David, que ha construido un palacio para sí mismo, ve como inapropiado que Dios no tenga un lugar más digno.
Sin embargo, recibe una respuesta profética de parte del profeta Natán: Dios rechaza el proyecto. No es porque sea malo, sino porque David es un hombre de guerra, cuyas manos están manchadas de sangre. El Templo será construido por su hijo, uno que traerá paz. Será Salomón, cuyo nombre significa «paz» en hebreo.
Esta narrativa es teológicamente significativa. No es un rechazo al Templo en sí, sino una insistencia en que el Templo debe ser construido en un tiempo de paz, por alguien cuya legitimidad está asociada no con la conquista militar sino con la prosperidad. David sí prepara los materiales, reúne el oro y la plata, contrata a los artesanos. Pero la construcción física será obra de Salomón.
La arqueología moderna no ha encontrado evidencia clara de David como figura histórica y los registros babilónicos y asirios no lo mencionan. Sin embargo, encontramos una inscripción en el Tel Dan, fechada alrededor del siglo IX a.C., que menciona la «Casa de David» (byt dwd), lo que sugiere que la dinastía davídica fue históricamente significativa, aunque los detalles bíblicos sobre David como individuo permanecen en el ámbito de la tradición más que de la arqueología confirmada.
Salomón y la construcción: el proyecto de una vida
Salomón hereda un reino unido, extenso y rico. Según los textos bíblicos, su reinado (ca. 970-930 a.C.) fue un período de paz y prosperidad. A diferencia de David, Salomón hereda un reino ya consolidado y puede dedicarse a proyectos de construcción. El Templo es el más importante, pero no el único: Salomón también construye su propio palacio (que según 1 Reyes 7 toma 13 años, comparado con los siete del Templo), fortalezas, ciudades, puertos.


La construcción del Templo comienza alrededor de 960 a.C. y se completa en 953 a.C., según las dataciones tradicionales (aunque algunos eruditos lo sitúan décadas después). El proyecto es masivo: según 1 Reyes 5, Salomón tiene 70.000 obreros y 80.000 canteros en las montañas. Hiram, el rey de Tiro (en la actual Líbano), proporciona no solo el cedro del Líbano, famoso en toda la antigüedad, sino también un maestro artesano del mismo nombre (o un grupo de artesanos bajo ese nombre).
La arquitectura del Templo, según la descripción bíblica en 1 Reyes 6, es la de un templo levantino típico del segundo milenio a.C.: una estructura alargada con tres secciones. La primera es el vestíbulo (ulam en hebreo), donde se realizaban los actos iniciales. La segunda es la sala principal (hekal), donde estaban los muebles de culto: la mesa de los panes de proposición, el candelabro de siete brazos (menorá), el altar de incienso. La tercera es el Sanctasanctórum o Santo de los Santos (dvir), una cámara cúbica donde se guardaba el Arca de la Alianza y donde, según la tradición, Dios residía.
Las dimensiones son modestas comparadas con templos de otras culturas. Según 1 Reyes 6:2, mide sesenta codos de largo, veinte de ancho y treinta de alto (aproximadamente 30 metros × 10 metros × 15 metros, si el codo es de 50 centímetros). Esto lo hace relativamente pequeño en términos arquitectónicos, aunque para Jerusalén del siglo X a.C., habría sido la estructura más importante.
Lo que hace al Templo notable no es su tamaño sino su decoración. Está cubierto de cedro en el interior, de oro en algunos espacios, con esculturas de querubines (criaturas celestiales aladas) sobre el Arca. El exterior es de piedra y hay un patio exterior donde se realizan los sacrificios, con un altar de bronce de grandes dimensiones y una «fuente de bronce» (yam en hebreo) para las abluciones rituales.






El Templo en funcionamiento: el corazón de una nación
Una vez completado, el Templo se convierte en el centro de la vida religiosa, política y económica de Israel. Según 1 Reyes 8, cuando Salomón dedica el Templo, tiene lugar una ceremonia extraordinaria: trae el Arca de la Alianza al Santo de los Santos y según el relato, la presencia de Dios (llamada Kavod o gloria) llena el Templo tan poderosamente que los sacerdotes no pueden mantenerse de pie para ministrar.
La función del Templo es múltiple. Primero, religioso: es el lugar donde se realizan los sacrificios diarios por el pecado del pueblo, donde los peregrinos vienen a presentar sus ofrendas en las grandes festividades (Pascua, Pentecostés, Tabernáculos), donde se busca el perdón divino y se mantiene la relación ritual entre Dios e Israel. Los sacerdotes, descendientes de Aarón, son los únicos autorizados a entrar al santuario interior.
Segundo, político: el Templo refuerza la autoridad del rey. El rey participa en actos rituales, realiza sacrificios, es el intermediario entre Dios y el pueblo. La coronación de los reyes ocurre en o cerca del Templo. La legitimidad política está ligada a la legitimidad religiosa.
Tercero, económico: el Templo es una institución de riqueza considerable. Recibe ofrendas de oro, plata, especias y animales y emplea sacerdotes, levitas y múltiples funcionarios. Es un centro administrativo y de almacenamiento.
Cuarto, simbólico: el Templo representa la presencia de Dios en Israel. Es el único lugar considerado sagrado en ese sentido absoluto. Su existencia significa que Dios ha elegido a Israel y a Jerusalén como su morada terrestre.
Reformas y conflictos: tensiones religiosas en la monarquía
Después de Salomón, el reino se divide. El norte se convierte en el reino de Israel (capital Samaria) y el sur se convierte en el reino de Judá (capital Jerusalén) y el Templo permanece en Jerusalén, en territorio de Judá, lo cual tiene implicaciones religiosas y políticas: Judá mantiene una continuidad con la dinastía davídica y con la institución del Templo, en tanto que Israel desarrolla su propio culto en Samaria y otros lugares.
Durante los siglos siguientes, el Templo experimenta varias reformas con diferentes reyes de Judá. El rey Acaz (ca. 735-715 a.C.) introduce cambios controvertidos: construye un altar nuevo basado en un diseño sirio (según 2 Reyes 16), lo que sugiere influencias religiosas extranjeras que los profetas denuncian. El rey Ezequías (ca. 715-686 a.C.) realiza reformas en sentido opuesto, eliminando lo que considera prácticas paganas. El rey Manasés (ca. 686-642 a.C.) es descrito en los textos bíblicos como un profanador, introduciendo prácticas que la tradición ortodoxia considera abominables.
Estos conflictos no son simplemente religiosos, sino que reflejan tensiones políticas profundas: cambios de alianzas internacionales, influencias culturales de potencias extranjeras, luchas entre diferentes grupos dentro de la élite judía sobre qué significa ser judío, cómo relacionarse con las culturas vecinas, cómo mantener la identidad nacional en un contexto de presión política.
Los profetas que actúan durante este período (Isaías, Jeremías, Miqueas) critican duramente el Templo, pero no su existencia, sino su compromiso con la injusticia. Denuncian que mientras el Templo es magnificado, los pobres son oprimidos y sugieren que Dios preferiría justicia social a sacrificios espléndidos. Esta crítica es importante porque no representa una oposición al Templo como institución, sino a su abuso.
El Primer Templo y el Segundo Templo
| Aspecto | Primer Templo (Salomón) | Segundo Templo (Post-exilio) |
|---|---|---|
| Constructor | Salomón (ca. 960 a.C.) | Esdras, Nehemías (516 a.C.) |
| Duración total | ~374 años (960-586 a.C.) | ~586 años (516 a.C.-70 d.C.) |
| Ubicación | Monte Moriah, Jerusalén | Mismo sitio, Jerusalén |
| Tamaño/arquitectura | 30m × 10m × 15m aproximadamente | Similar, posteriormente ampliado |
| Arca de la Alianza | ✅ Presente en Santo de los Santos | ❌ Desaparecida (perdida en 586 a.C.) |
| Riqueza inicial | Oro, plata, cedro del Líbano | Reconstruido modestamente |
| Función religiosa | Centro de sacrificios, peregrinaciones | Centro de sacrificios, estudios de Torá |
| Contexto político | Apogeo de monarquía unida | Post-exilio, bajo permisos de potencias extranjeras |
| Reformas principales | Acaz, Ezequías, Manasés | Herodes: remodelación masiva (20-19 a.C.) |
| Destrucción | Nabucodonosor II, 586 a.C. | Tito, 70 d.C. |
| Causa de destrucción | Revuelta contra Babilonia | Revuelta contra Roma |
| Exilio posterior | Exilio babilónico (70 años) | Dispersión romana (hasta hoy) |
| Restauración | Sí (Segundo Templo reconstruido) | No (destruido permanentemente) |
Análisis: El Primer Templo representa el apogeo de la independencia política judía bajo la dinastía davídica. Su destrucción marca una ruptura teológica y política decisiva. El Segundo Templo es reconstruido pero nunca recupera la gloria descrita del Primero. La comparación muestra dos momentos de gloria (Salomón y Herodes) separados por siglos de turbulencia.
La destrucción: Nabucodonosor y el fin de una era
A finales del siglo VII a.C., el Imperio Neobabilónico bajo Nabucodonosor II (ca. 605-562 a.C.) es la potencia dominante en Mesopotamia y el Levante. Los reyes de Judá oscilan entre la sumisión y la revuelta. El rey Sedequías (ca. 597-586 a.C.) es un vasallo babilonio, pero cae bajo la influencia de consejeros que lo presionan a rebelarse. Confiando en apoyo egipcio que nunca llega, Sedequías se rebela contra Nabucodonosor.


La represalia es brutal. Nabucodonosor marcha sobre Jerusalén en 588 a.C. y sitia la ciudad durante 18 meses. El sitio es devastador: hambre, enfermedad, desesperación y finalmente, en 586 a.C., los muros caen. La ciudad es saqueada. Sedequías intenta escapar pero es capturado, sus hijos son ejecutados ante sus ojos y él es cegado.
El Templo, símbolo de la presencia divina y del poder político de Judá, es saqueado. Todo el oro y la plata es llevado a Babilonia y el edificio es incendiado deliberadamente. Las murallas de Jerusalén son demolidas y la élite de la ciudad (sacerdotes, escribas, aristocracia) es deportada a Babilonia en el célebre exilio babilónico. Solo los más pobres quedan atrás.
Este evento es catastrófico no solo políticamente sino teológicamente. ¿Cómo podía haber sucedido esto? ¿Dónde estaba Dios? ¿Cómo podía destruirse el Templo que se creía era la morada de Dios? El Libro de Lamentaciones, tradicionalmente datado después de 586 a.C., expresa el horror y la desolación:
¿Cómo está sola la ciudad populosa? / La grande entre las naciones se ha vuelto viuda; / Aquella que era príncesa entre las provincias / Ha quedado tributaria.
Lamentaciones 1:1
Durante más de 50 años no hay Templo y sin Templo, sin sacrificios, sin el lugar donde se creía que Dios residía, el judaísmo debe transformarse. Esta transformación es fundamental pues da nacimiento a nuevas prácticas (la sinagoga, la oración como substituto del sacrificio, el énfasis en la Torá como centro de religiosidad) que definirían el judaísmo para siempre.
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Fuentes y bibliografía
Fuentes (textos bíblicos)
- Biblia Hebrea / Tanakh. 1 Reyes capítulos 5-8 (Construcción y dedicación del Templo); 2 Crónicas capítulos 2-7 (Relato alternativo de la construcción); 2 Reyes capítulo 25 (Destrucción del Templo por Nabucodonosor); Jeremías capítulos 52-53 (Relato profético de la caída); Lamentaciones (Poesía elegíaca sobre la destrucción)
- Biblia de Jerusalén.
Fuentes arqueológicas e históricas secundarias
- Aharoni, Yohanan (1979). The Archaeology of the Land of Israel. Westminster Press, Filadelfia.
- Albright, William Foxwell (1949). The Archaeology of Palestine. Pelican Books, Londres.
- Glueck, Nelson (1965). Deities and Dolphins: The Story of the Nabateans. Farrar, Straus and Giroux, Nueva York.
Recursos digitales
- Early Jewish Writings (earlyjewishwritings.com) — Textos y fuentes primarias
- Bible Online (biblegateway.com) — Múltiples traducciones bíblicas
- The Louvre Museum Database — Artefactos relacionados con Babilonia
- Oriental Institute — Universidad de Chicago, materiales sobre Mesopotamia antigua
- Tel Aviv University Archaeology — Base de datos arqueológicos levantinos
En español
- Asurmendi, Jesús (1995). El Templo de Salomón. Verbo Divino, Estella.
- Cervelló Autuori, Josep (2005). El Antiguo Oriente Próximo. Akal, Madrid.
- González Echegaray, Joaquín (1997). Historia política de Judá durante el período persa. Institución Fernando el Católico, Zaragoza.
- Mendels, Doron (1992). The Rise and Fall of Jewish Nationalism (trad. esp.). Trotta, Madrid.
- Serrano Delgado, José María (2010). Arqueología de Palestina. Real Academia de la Historia, Madrid.
En inglés
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- Dever, William G. (2003). Who Were the Early Israelites and Where Did They Come From? Eerdmans, Grand Rapids.
- Finkelstein, Israel & Silberman, Neil Asher (2001). The Bible Unearthed: Archaeology’s New Vision of Ancient Israel and the Origin of Its Sacred Texts. Free Press, Nueva York.
- Kuan, Jeffrey Kah-Jin (1995). Third Kingdoms: A Religious Reading of 1 & 2 Kings. T&T Clark, Edimburgo.
- Lamon, Robert G. & Shipton, Geoffrey M. (1939). Megiddo I: Seasons of 1925-34. University of Chicago Press.
- Kenyon, Kathleen M. (1957). Archaeology in the Holy Land. Frederick A. Praeger, Nueva York.
- Kitchen, Kenneth A. (1966). Ancient Orient and Old Testament. Tyndale Press, Londres.
- Meyers, Carol (ed.) (1997). Oxford Encyclopedia of Archaeology in the Near East, Vol. 5. Oxford University Press, Nueva York.
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Preguntas frecuentes sobre el Primer Templo
¿Se ha encontrado evidencia arqueológica del Primer Templo?
No. Ningún fragmento arquitectónico identificable del Primer Templo ha sido descubierto. Conocemos el Templo principalmente a través de textos bíblicos y comparación con otros templos levantinos del período. La Explanada de las Mezquitas (Monte Moriah), donde se ubicaba el Templo, es actualmente un sitio religioso musulmán sagrado, lo que hace que la excavación arqueológica sea arqueológica y políticamente imposible.
¿Qué pasó con el Arca de la Alianza?
El Arca desapareció cuando Nabucodonosor destruyó el Templo en 586 a.C. No sabemos exactamente qué sucedió: ¿fue capturada y llevada a Babilonia? ¿Fue destruida? ¿Fue ocultada por los sacerdotes? La tradición islámica, la tradición etíope copta, y varias leyendas medievales ofrecen diferentes respuestas, pero ninguna está confirmada históricamente. Su desaparición es un misterio arqueológico e histórico sin resolver.
¿Cuál era el tamaño exacto del Primer Templo?
Las dimensiones exactas son inciertas porque dependen de cómo se interprete el valor del «codo» hebreo (que varía entre 44 y 52 centímetros según diferentes estimaciones). Las medidas bíblicas sugieren un edificio de aproximadamente 30 metros de largo, 10 de ancho y 15 de alto, lo que lo hace relativamente pequeño arquitectónicamente pero monumental para Jerusalén en el siglo X a.C.
¿Fue el Primer Templo construido exactamente como la Biblia lo describe?
Probablemente no con exactitud de detalles. Los textos bíblicos contienen descripciones, pero algunas son idealizadas o problemáticas arquitectónicamente (por ejemplo, el Santo de los Santos es descrito como cúbico, lo que es inusual arquitectónicamente). Los arqueólogos asumen que hay exageración literaria, aunque el plan general —vestíbulo, sala principal, santo de los santos— es consistente con templos levantinos de la época.
¿Salomón fue un personaje histórico real?
Esto es débatido entre eruditos. No hay inscripciones o registros externos que mencionen específicamente a Salomón. Sin embargo, la dinastía davídica es confirmada por la inscripción del Tel Dan. Algunos eruditos ven a Salomón como una figura histórica cuyas hazañas fueron posteriormente idealizadas. Otros lo ven como más legendario que histórico. La verdad probablemente está entre ambos extremos.
¿Por qué David no pudo construir el Templo según la Biblia?
Según 1 Crónicas 17 y 2 Samuel 7, Dios rechaza que David construya el Templo porque es un hombre de guerra. La respuesta profética enfatiza que el Templo debe ser construido en un tiempo de paz, por alguien sin sangre en sus manos. Teológicamente, esto refleja una valoración de la paz sobre la guerra y asocia el Templo con la prosperidad, no con la conquista.
¿Cuál era la función práctica del Templo para la gente común?
Para la mayoría, el Templo era un lugar de peregrinaje en festividades especiales (Pascua, Pentecostés, Tabernáculos) y un sitio donde presentar ofrendas personales para buscar el perdón divino o gratitud. No todos podían entrar a todas las áreas: los sacerdotes tenían acceso al santuario interior; el pueblo podía estar en los patios externos. El Templo era tanto un lugar de experiencia religiosa personal como de ritual cívico.
¿Cómo se relaciona el Primer Templo con la religión judía moderna?
El Primer Templo es central en la tradición judía como símbolo del apogeo de la independencia política y religiosa. Su destrucción marca el momento en que el judaísmo debe redefinirse sin el Templo, lo que resulta en el judaísmo rabínico que sigue existiendo hoy. Para Israel moderno, el sitio del Templo es de profunda importancia simbólica, aunque religiosamente, la tradición judía ha funcionado sin Templo durante dos mil años.
¿Se ha debatido si la descripción bíblica del Templo es históricamente fiable?
Extensamente. Los eruditos notan que: (a) el tamaño parece pequeño para un «templo nacional» tan importante; (b) algunas descripciones arquitectónicas son problemáticas; (c) la riqueza descrita parece exagerada para la economía del siglo X a.C. Sin embargo, el plan general (tres secciones), la dedicación a Dios, y la ubicación en Jerusalén son considerados confiables.
¿Qué pasó en el Templo religiosamente después de su reconstrucción?
El Segundo Templo nunca fue considerado igual al Primero. La tradición sostiene que faltaban elementos clave: el Arca de la Alianza, una cierta presencia divina, la gloria original. Aunque funcionó plenamente como centro religioso durante 586 años, nunca se consideró que recuperara el esplendor del Primero hasta que Herodes lo remodeló masivamente (20-19 a.C.), creando lo que se llamó «el Templo de Herodes».









