Un terreno donde se realizaban labores de movimiento para la construcción de un edificio, era el lugar donde aproximadamente 200 explosivos fueron guardados durante la Segunda Guerra Mundial.
Cuando los obreros trabajaban en la excavación del sitio, dieron con los explosivos que se acompañaban de un líquido químico desconocido, avisaron inmediatamente a las autoridades.
Varios profesionales acudieron al llamado, los policías acordonaron el área mientras grupos especiales transportaron los misiles a camiones para llevarlos a un lugar seguro.
El líquido encontrado no representó ninguna amenaza química, y al terminar de sacar todas las municiones, el terreno fue devuelto a su dueño para continuar los trabajos de construcción.









