Durante mucho tiempo el sarcófago sin inscripciones ubicada en la tumba de Osorkon III, ha levantado múltiples interrogantes sobre el porqué se encuentra allí, si se trató de ocultar la identidad del faraón para preservar su cuerpo o si se buscaba ocultarlo de la historia; nuevas investigaciones parecen responder en parte estás preguntas.
Recientemente una expedición franco egipcia ha logrado investigar en el sitio encontrando evidencia esclarecedora, a saber, una serie de 225 figurillas con el nombre del faraón Sheshonq III, justo en el lugar que se ubica el sarcófago de granito sin inscripciones.
Esto ha llevado a la conclusión que en el sitio yacen los restos del faraón Sheshonq III, aunque obviamente se colocó allí fuera de los planes del faraón, lo que lleva a formular diferentes preguntas.
El faraón Sheshonq III vivió en un periodo de gran inestabilidad política, donde múltiples reyes alrededor de Egipto controlaban su territorio con autonomía.
En este sentido, Sheshonq III gobernó largo tiempo pero no pudo evitar problemas relacionados a su sucesión, por lo que a su muerte, la tumba que debía resguardar sus restos fue apropiada por sucesores y rivales políticos, por lo que se colocó en la tumba de Osorkon II, sin inscripciones para probablemente preservar su cuerpo de rivales.












