La historia de Roma es, en parte esencial, la historia de la lucha entre dos clases sociales: los patricios (aristocracia) y los plebeyos (pueblo común). Durante más de 200 años, los plebeyos lucharon sistemáticamente contra la exclusión política, legal y social de los patricios, ganando derechos poco a poco hasta lograr igualdad política y legal. Esta lucha no fue una revolución violenta única sino una serie de conflictos, negociaciones y compromisos que transformaron lentamente la estructura romana.
Los patricios comenzaron con monopolio total del poder político: solo ellos podían ser magistrados, solo ellos formaban el Senado y solo ellos podían ocupar cargos religiosos. Los plebeyos eran ciudadanos romanos, pero ciudadanos de segunda clase, sin poder político. Gradualmente, mediante huelgas, amenazas de emigración y presión política, los plebeyos ganaron acceso a magistraturas, al Senado, a cargos religiosos y a matrimonios con patricios.
En el siglo I a.C., la distinción legal entre patricios y plebeyos había casi desaparecido, habían ganado igualdad política. Esta lucha por derechos civiles fue uno de los conflictos más importantes de la historia romana, moldeando el sistema político republicano y demostrando cómo una clase subordinada podía ganar poder mediante persistencia y presión política.
Quiénes eran patricios y plebeyos
Los patricios: aristocracia por nacimiento
Patricios (latín: patricii) era una clase de ciudadanos romanos que afirmaban descender de los senadores originales del rey Rómulo (el fundador legendario de Roma). Esto los hacía automáticamente nobles. No ganaban nobleza mediante acciones, sino por nacimiento.
Los patricios eran ricos terratenientes: poseían las mejores tierras alrededor de Roma, controlaban el comercio y muchos tenían clientes políticos que los apoyaban. Un patriarca patricio (padre de familia) tenía poder absoluto sobre su hogar: esposa, hijos, esclavos. Todos obedecían sus órdenes o enfrentaban castigos severos.
Los patricios creían que su clase era superior moralmente y socialmente. Consideraban que solo hombres de «buena familia» (es decir, patricios) deberían gobernar. El pueblo común, creían, no tenía la educación ni la virtud para ocupar cargos públicos. Esta creencia en su superioridad innata los hizo resistentes a compartir poder.
Los plebeyos: ciudadanos pero sin poder
Plebeyos (latín: plebeii) eran todos los otros ciudadanos romanos que no eran patricios. Incluían:
- Campesinos pequeños que poseían pequeñas parcelas de tierra
- Artesanos y herreros en la ciudad
- Comerciantes y mercaderes
- Hombres de profesiones variadas (médicos, abogados, escribas)
- Jornaleros sin tierra propia
- Antiguos esclavos que habían ganado libertad (aunque con restricciones legales)
Los plebeyos eran ciudadanos romanos: podían votar en asambleas (aunque el sistema de votación favorecía a los ricos), podían servir en el ejército (de hecho, formaban la mayoría del ejército), pero no podían ocupar cargos públicos. No podían ser magistrados, ni senadores, no podían ocupar cargos religiosos como flamen (sacerdote) ni podían casarse con patricios (matrimonio interclase era ilegal).
Los plebeyos no tenían poder político, a pesar de ser ciudadanos. Era una contradicción que eventualmente explotaría.
Origen de la distinción
La distinción entre patricios y plebeyos se remontaba a la época monárquica, bajo los reyes. El rey Rómulo supuestamente dividió la población en dos clases: patricios (aquellos en el círculo del rey) y plebeyos (los otros). Los patricios ganaban ciertos derechos y privilegios.
Bajo los reyes, esto no era un problema, el rey gobernaba y el pueblo simplemente obedecía. Pero cuando la República fue establecida, la distinción se volvió problemática. ¿Cómo podía haber una república donde solo una clase de ciudadanos tenía poder político?
El monopolio patricio en la República temprana
Poder absoluto en los primeros años
En los primeros 100 años de la República (aproximadamente 509-409 a.C.), los patricios tenían control absoluto:
Magistraturas: solo los patricios podían ser cónsules, pretores, y censores. Los plebeyos simplemente no tenían derecho.
Senado: el Senado estaba compuesto únicamente de hombres que habían ocupado magistraturas. Dado que solo los patricios ocupaban magistraturas, el Senado era 100% patricio.
Cargos religiosos: cargos como flamines (sacerdotes específicos), augures (intérpretes de signos divinos) y pontífices (jefes religiosos) eran reservados para patricios. La religión romana era una función de gobierno, así que esto era una exclusión importante.
Matrimonio: el matrimonio entre patricios y plebeyos era prohibido legalmente. Esto reforzaba la separación de clases. Un patricio no podía casarse con un plebeyo, ni un plebeyo con una patricia.
Justicia: los patricios tenían acceso a la justicia (o al menos a un sistema de apelación). Los plebeyos estaban bajo la jurisdicción de los magistrados patricios sin protección especial.
Los patricios se veían a sí mismos como una clase gobernante natural. Creían que su sangre era superior y muchos creían en su propio mito: que descendían directamente de los dioses a través de Rómulo. Esta creencia los hacía invulnerables a la culpa por excluir a los plebeyos.
La injusticia cotidiana
Para entender por qué los plebeyos lucharon, es importante entender la injusticia cotidiana que enfrentaban:
- Un patricio podía golpear a un plebeyo sin consecuencias legales.
- Un magistrado patricio podía arrestar a un plebeyo arbitrariamente.
- Un acreedor patricio podía esclavizar a un deudor plebeyo.
- Un patricio podía violar a una plebeya sin enfrentar castigo (aunque si se descubría, el honor de su familia se vería comprometido).
Los plebeyos no tenían recursos, no podían apelar a un magistrado patricio que cometía abuso, porque todos los magistrados eran patricios. Esta injusticia sistemática llevó a resentimiento profundo. Con el tiempo, la tensión explotó en conflicto.
La lucha plebeya: conflictos políticos y ganancia gradual de derechos
La «secesión de la plebe» (494 a.C.) – El primer enfrentamiento
La tensión explotó en la República temprana cuando un asunto de deuda desencadenó un conflicto abierto. Los plebeyos, particularmente los pequeños campesinos, se endeudaban regularmente con patricios ricos durante años de mala cosecha. Las leyes de deuda romanas permitían que un acreedor esclavizara a un deudor que no pagaba. Se reporta que los plebeyos endeudados eran esclavizados, vendidos como esclavos o incluso ejecutados.
En el 494 a.C., los plebeyos organizaron una secesión, es decir, se fueron de la ciudad. Simplemente no presentaron el servicio militar. Se fueron al Monte Sacro, una colina fuera de Roma y anunciaron que no lucharían para la ciudad hasta que sus demandas fueran satisfechas.
Esto fue revolucionario. Roma dependía del ejército plebeyo para defender la ciudad. Sin soldados plebeyos, Roma no podía defender su territorio. Los patricios estaban en pánico.
Los patricios enviaron un negociador (Agripa Menenio) quien supuestamente contó una fábula sobre un cuerpo: la cabeza y otros miembros se negaban a trabajar, pero se dieron cuenta de que dependían del estómago, como el pueblo dependía de los patricios. La fábula no convenció a nadie, pero las negociaciones produjeron un acuerdo.

Los plebeyos ganaron su primer y más importante derecho: los tribunos de la plebe.
Los tribunos de la plebe: Protección contra abusos
Los tribunos de la plebe eran magistrados elegidos por los plebeyos, para proteger los derechos de los plebeyos. Inicialmente había dos; el número creció a cinco, luego a diez.
Los tribunos tenían un poder revolucionario: veto. Un tribuno podía bloquear cualquier decisión de un magistrado patricio, el Senado, o una asamblea, simplemente diciendo «veto» (me opongo). Un magistrado patricio no podía ignorar un veto tribuno.
Los tribunos también eran inviolables: la persona de un tribuno era sagrada. No se podía tocar a un tribuno, arrestarlo o hacerle daño sin cometer un crimen terrible. Esta protección los hacía prácticamente intocables.
Con los tribunos, los plebeyos ganaron una forma de frenar abusos patricios. Un magistrado patricio que cometía abuso contra un plebeyo podría ser vetado por un tribuno. Esta fue una victoria tremenda. Los patricios no la habían imaginado así, pensaban que cederían un cargo ceremonial menor. En su lugar, habían creado un contrapeso poderoso a su poder.
Leyes Licinias (367 a.C.) – Acceso al consulado
Durante más de 100 años, los plebeyos lucharon por el derecho a ser magistrados pero los patricios resistían ferozmente. Decían que los plebeyos no tenían suficiente dignidad para ocupar cargos.
Finalmente, en el 367 a.C., se aprobó una ley (propuesta por los tribunos Licinio y Sexto) que permitía que los plebeyos fueran cónsules. Uno de los dos cónsules tenía que ser patricio, pero el otro podía ser plebeyo. Esta fue una victoria monumental. El consulado era la magistratura más importante y ahora los plebeyos podían llegar al pico del poder político.
El primer cónsul plebeyo fue Gayo Licinio, elegido después de esta ley. Los patricios estaban furiosos, pero no podían anular la ley sin provocar otra rebelión.
Acceso a la pretura y otros cargos
Después de ganar el consulado, los plebeyos ganaron acceso gradual a otros cargos:
- Pretura (343 a.C.) – Los plebeyos podían ser pretores (magistrados de justicia).
- Censura (339 a.C.) – Los plebeyos podían ser censores (aunque la ley decía que uno de los dos tenía que ser patricio).
- Dictadura (305 a.C.) – Los plebeyos podían ser dictadores (magistrado extraordinario con poder supremo).
Acceso al Senado
Los patricios monopolizaban el Senado porque el Senado estaba compuesto de hombres que habían ocupado magistraturas. Dado que solo los patricios ocupaban magistraturas, el Senado era patricio. Cuando los plebeyos ganaron acceso a magistraturas (especialmente el consulado), automáticamente ganaron acceso al Senado. Un cónsul plebeyo dejaba el cargo y se convertía en senador plebeyo.
Hacia el siglo III a.C., el Senado era una mezcla de patricios y plebeyos, aunque los patricios seguían siendo la mayoría.
Leyes de Hortensia (287 a.C.) – Igualdad legal final
La última gran barrera fue la cuestión de la ley: ¿qué sucedía cuando la asamblea plebeya (el consilio plebis, asamblea de plebeyos) aprobaba una ley? ¿Era vinculante para todos los ciudadanos o solo para los plebeyos?
La ley de Hortensia (287 a.C.) resolvió esto: las leyes aprobadas por la asamblea plebeya eran vinculantes para todos los ciudadanos romanos, patricios y plebeyos. Esto dio igualdad legal a los plebeyos.
Para entonces, la distinción entre patricios y plebeyos había perdido gran parte de su poder. Todavía existía (los patricios seguían siendo un grupo privilegiado), pero no gobernaba más.
Las razones del éxito plebeyo
Por qué los patricios finalmente cedieron
La pregunta obvia es: ¿por qué los patricios permitieron que los plebeyos ganaran igualdad? Tenían el poder militar, la riqueza y el control del Senado, ¿por qué no simplemente aplastaron la rebelión plebeya?
Varias razones:
Dependencia militar: Roma dependía de soldados plebeyos y no podía permitirse perderlos. Cuando los plebeyos se negaban a luchar, Roma estaba indefensa.
Presión política constante: los plebeyos usaban sus derechos de veto y asambleas para presionar continuamente. Las huelgas y secesiones se repetían. Era agotador resistir constantemente.
Competencia entre patricios: no todos los patricios estaban unificados, algunos veían oportunidades en aliar con plebeyos contra otros patricios. La política interna patricia dividía el frente aristocrático.
Reforma gradual: el cambio fue gradual, no revolucionario. En lugar de una revolución violenta única que destrozara la República, los cambios incrementales permitieron la adaptación. Cada generación cedía un poco, esperando que cedería lo suficiente para satisfacer sin perder todo el poder.
Pragmatismo económico: los patricios ricos se daban cuenta de que podían prosperar incluso compartiendo poder. Un magistrado plebeyo en una provincia rica podía ser sobornado por patricios ricos interesados en explotarla. El poder político podía ser compartido siempre que la riqueza fluyera hacia los patricios.
La persistencia de la distinción: Patricios vs Plebeyos bajo el Imperio
Una distinción que perdió poder
Aunque los plebeyos ganaron igualdad legal y política hacia el 287 a.C., la distinción entre patricios y plebeyos nunca desapareció completamente durante la República. Los patricios seguían siendo vistos como una clase especial, ciertos sacerdocios seguían siendo reservados para patricios y ciertos honores seguían siendo preferibles para patricios.
Bajo el Imperio, la distinción se disolvió aún más. El emperador podía designar patricios honorarios, diluyendo la sangre patricio pura. Con el tiempo, la distinción se volvió principalmente ceremonial: un título de honor más que una clase socio-política real.
Eventualmente, desapareció completamente del mundo romano durante la Antigüedad tardía.
| Aspecto | Patricios | Plebeyos |
|---|---|---|
| Definición | Aristocracia romana que afirmaba descender de los senadores originales del rey Rómulo | Todos los ciudadanos romanos que no eran patricios; la mayoría de la población |
| Porcentaje poblacional | 5-10% de la población total en la República tardía | 90-95% de la población total |
| Origen de poder | Sangre aristocrática y nacimiento privilegiado | Poder ganado mediante lucha política sostenida |
| Riqueza | Ricos terratenientes que poseían las mejores tierras alrededor de Roma | Campesinos pequeños, artesanos, comerciantes, jornaleros; variable pero mayormente pobres |
| Vestuario | Toga blanca con franja púrpura (Tyrian purple); anillos de oro; sandalias de cuero fino | Túnicas simples; sin ornamentos de oro; sandalias básicas o pies descalzos |
| Acceso al Senado | Monopolio absoluto en la República temprana (509-287 a.C.) | Rechazados hasta Leyes Licinias (367 a.C.); lentamente ganaron acceso |
| Magistraturas disponibles | Podían ser cónsules, pretores, censores, dictadores (todos los cargos) | Prohibidos hasta 367 a.C.; luego acceso gradual (consulado, pretura, censura, dictadura) |
| Cargos religiosos | Monopolio de sacerdocios: flamines, augures, pontífices, vestal virgins | Excluidos de cargos religiosos importantes |
| Matrimonio interclase | Prohibido legalmente casarse con plebeyos (hasta 445 a.C.) | Prohibido legalmente casarse con patricios (hasta 445 a.C.) |
| Protección legal | Acceso a justicia y sistemas de apelación; protegidos de abusos arbitrarios | Bajo jurisdicción de magistrados patricios; sin protección especial contra abusos |
| Derecho de veto | Sin veto (su poder era absoluto) | Ganaron derecho de veto a través de los tribunos de la plebe (494 a.C.) |
| Servicio militar | Podían comandar ejércitos; oficiales militares de alto rango | Formaban la mayoría del ejército; soldados rasos y civiles |
| Deudas y esclavitud | Podían esclavizar a deudores plebeyos; privilegio de acreedor | Vulnerables a esclavitud por deuda; sin protección contra abusos de acreedores |
| Justicia arbitraria | Podían golpear, arrestar o abusar de plebeyos sin consecuencias legales | Vulnerables a golpizas, arrestos arbitrarios y violencia sin recurso legal |
| Asambleas políticas | Dominaban el Senado y asambleas; voz decisiva en leyes | Tenían asamblea plebeya (consilio plebis); poder limitado hasta 287 a.C. |
| Primer líder patricio importante | — | Gayo Licinio (primer cónsul plebeyo, 364 a.C.) |
| Creencia sobre sí mismos | Superiores moralmente y socialmente; descendientes de dioses; derecho divino a gobernar | Ciudadanos romanos iguales; merecedores de poder político y protección legal |
| Hito legal clave 1 | — | Ley de Hortensia (287 a.C.): leyes de asamblea plebeya vinculantes para todos |
| Hito legal clave 2 | — | Leyes Licinias (367 a.C.): acceso al consulado |
| Estado bajo el Imperio | Poder disminuido; emperador era autoridad suprema; privilegios ceremoniales permanecieron | Distinción gradualmente desaparece; igualdad legal se consolida |
Nota sobre la tabla: Esta comparación se centra en la República romana, especialmente entre los siglos VI-III a.C., cuando la distinción entre patricios y plebeyos fue más pronunciada. Bajo el Imperio (desde 27 a.C.), la distinción se diluyó gradualmente hasta desaparecer casi completamente en la Antigüedad tardía.
Impacto duradero de la lucha patricio-plebeya
Transformación de Roma
La lucha entre patricios y plebeyos transformó Roma. Lo que comenzó como una ciudad-estado gobernada por una aristocracia cerrada se convirtió en una república donde poder estaba más distribuido. No era democracia, pero era menos aristocracia pura que al principio.
Lecciones de lucha de clases
La historia patricio-plebeya demostró varias lecciones que reverberarían a través de la historia:
- Una clase subordinada puede ganar poder mediante presión sostenida y amenazas de retirada de servicios esenciales.
- Pequeñas ganancias graduales pueden, acumulativamente, producir cambio transformador.
- La unidad de una clase subordinada (los plebeyos mantenían frente unido durante siglos) es necesaria para vencer a una clase privilegiada.
- El conflicto no necesariamente destruye un sistema político—puede transformarlo.
Influencia en pensamiento político posterior
El conflicto patricio-plebeyo fue estudiado en la antigüedad tardía y en la era moderna. Los teóricos políticos veían en ello un ejemplo de cómo una república podía acomodar conflicto de clases mediante reformas graduales en aumento, evitando revolución violenta.
Fuentes y bibliografía
Fuentes primarias
- Tito Livio. Historia de Roma: Libros I-V. Editorial Gredos. (Abarcan período patricio-plebeyo temprano)
- Plutarco. Vidas Paralelas. Editorial Gredos. (Varias vidas de políticos involucrados)
Bibliografía en español
- Bravo, Gonzalo. Historia de la Roma Antigua. Alianza Editorial, 1998.
- Bloch, Marc. La sociedad feudal. Editorial Akal, 1986. (Para comparación)
- Roldán Hervás, José Manuel. Conflicto de clases en la República Romana. Akal, 1990.
Bibliografía en inglés
- Abbott, Frank Frost. A History and Description of Roman Political Institutions. Elibron Classics, 1981.
- Grant, Michael. The History of Rome. Faber & Faber, 1993.
- Jolowicz, H. F. Historical Introduction to the Study of Roman Law. Cambridge University Press, 1965.
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Preguntas frecuentes sobra patricios y plebeyos en la antigua Roma
¿Podía alguien cambiar de clase?
Legalmente, no. Un plebeyo nacía plebeyo y moría plebeyo. No se podía «volverse patricio» por riqueza o logros. Sin embargo, los hijos de un patricio con una plebeya (después que fue legalizado el matrimonio interclase) serían patricios si el padre era patricio.
¿Cuántos patricios había?
Los patricios eran siempre una minoría. Se estima que durante la República tardía, patricios componían quizá el 5-10% de la población. La mayoría eran plebeyos.
¿Qué sucedió con los patricios bajo el Imperio?
Los patricios continuaron existiendo bajo el Imperio, aunque su poder disminuyó. El emperador controlaba poder supremo, así que los patricios no tenían la importancia que tenían en la República. Eventualmente se disolvieron en la aristocracia imperial general.
¿Por qué los patricios odiaban tanto compartir poder?
La creencia en su superioridad innata era profunda. Muchos creían que eran literalmente descendientes de dioses. La idea de que los plebeyos fueran sus iguales era incomprehensible. Tomó siglos de lucha para desafiar esta creencia.
¿Cuál fue el rol de los tribunos en todo esto?
Los tribunos fueron el instrumento principal de la victoria plebeya. Su poder de veto permitió a los plebeyos frenar abusos y presionar por reformas. Sin los tribunos, los plebeyos habrían sido mucho menos efectivos en su lucha.
¿Había conflicto violento entre patricios y plebeyos?
Ocasionalmente, había enfrentamiento. Pero la mayoría del conflicto fue político—huelgas, secesiones, obstrucción mediante el veto. La violencia era rara comparada con la confrontación política constante.












