Cuando el famoso Museo del Louvre se convirtió en víctima de unos ladrones en 2025, la corona de la emperatriz Eugenia estaba entre los objetos que intentaron llevarse, pero que durante el episodio terminaría en el suelo a mitad de camino, quedando en el museo con varios desperfectos.
A pesar de ello, el Louvre muestra por primera vez las imágenes del deterioro de la corona, aunque se aprecia claramente deformada el museo dice que se puede restaurar, por lo que se ha creado una comisión especial para evaluar la forma de restauración más adecuada.
Aparte del claro daño visible, la corona perdió uno de sus ocho águilas que le adornaban y diez diamantes.












