Recientes investigaciones desarolladas en un pequeño objeto olvidado en el Museo de Arqueologia y Antropología en la Universidad de Cambridge, ha dado con una pieza de gran valor histórico que coloca a los antiguos egipcios como dueños de una tecnología que se le atribuyó dos mil años después, el taladro de arco.
El objeto había sido descubierto en la década de los años 20 del siglo XX, no obstante, por su diminuto tamaño (unos 63 milímetros de largo), se pensaba era un punzón de cobre con una correa de cuero.
Tendría que pasar casi un siglo para descubrir que el objeto en realidad es una invaluable pieza histórica.
Los primeros resultados del análisis microscópico determinaron que la pieza era giratoria, ya que hallaron la evidencia del desgaste en los dientes. De igual manera, la correa amarrada en el mango es distintivo de este tipo de artefactos.
Un análisis de fluorescencia de rayos X concluyó que el taladro se produjo con una extraña aleación, no solo de cobre arsénico con niquel sino que además tenía plata y plomo.
La investigación ahora deberá responder el cómo se obtuvieron esos recursos, a la par del conocimiento técnico metalúrgico.












