La antigua ciudad de Edesa en Turquía fue un punto neurálgico donde confluyeron varias culturas, tal como puede observarse en el reciente descubrimiento de un mosaico que mezcla elementos simbólicos de Egipto y Grecia.
El hallazgo se produjo en lo que fue una residencia privada de los siglos V y VI d.C., que debió tener como dueño a una persona distinguida de gran poder.
El mosaico se extiende por 150 metros cuadrados donde se aprecian aves como el Ibis y flores de loto que aluden al Nilo, con un extraño carro que lleva a dos figuras aparentemente divinas.
El mosaico no se trata de una composición naturalista, por el contrario, su fondo claro refiere a un contenido de alta carga simbólica.
La flor de loto es un símbolo de regeneración en el Antiguo Egipto, además entre las dos figuras que se encuentran en un coche hay otro símbolo que refiere a la abundancia, en la posible representación de Euthenia quien va acompañada de Nerios.
Ambas divinidades representan al mundo helénico y egipcio respectivamente, aunque no está completamente claro que se trate de ambas divinidades, ya que las estatuas están incompletas.
Al centro del mosaico se aprecia una escena de cacería, que según los especialistas puede denotar la fortaleza del dueño de la Domus.












