El hallazgo de un tanque alemán bajo las instalaciones de la Universidad Nacional de Investigación Tecnológica de Kazan, ha logrado dar con el lugar exacto de un laboratorio post guerra perdido con el tiempo, y confirmar la leyenda universitaria que circulaba desde hacia décadas en el recinto universitario.
Luego de la Segunda Guerra Mundial el tanque fue colocado bajo tierra en una cabidad especial, ya que se utilizó como laboratorio de explosivos, pólvora, pirotecnia y agentes químicos. El blindaje del tanque permitía a los científicos universitarios realizar sus experimentos sin peligro.
Según antiguos estudiantes que estuvieron en los experimentos, se ingresaba al tanque a través de una escotilla en el edificio del departamento de pólvora y pirotecnia, al bajar las escaleras se colocaban las muestras en un dispositivo especial y luego los científicos debían subir a la superficie, antes de explotar de manera segura y a distancia los compuestos con los que experimentaban.
El laboratorio tenía más de 60 años sin ser utilizado, durante ese período aunque los funcionarios de la universidad conocían de su existencia no se recordaba el lugar exacto.
Sobre el tanque no existe documentación de cómo llegó allí, no obstante, se cree que como la ciudad de Kazán era un lugar donde se realizaban entrenamientos militares, el tanque pudo llegar allí para ser estudiado luego de su captura en el campo de batalla, probablemente la batalla de Kursk de 1943.
Nota editorial: las infografías e ilustraciones de este artículo han sido desarrolladas con asistencia de herramientas de Inteligencia Artificial para la recreación artística de personajes y entornos históricos.









