Un estudio reciente centrado en la interpretación de huellas humanas prehistóricas, ha puesto en entredicho la forma tradicional en que la antropología y la arqueología utilizan estos datos para realizar estimaciones demográficas.
El estudio liderado por Matthew Bennett de la Universidad de Reading y Sally Reinolds de la Universidad de Bournemouth, documenta el proceso de cómo se crean los fósiles de huellas humanas, dejando constancia que la creación del fósil depende principalmente de variables como el régimen de lluvias, las inundaciones, el suelo son los elementos que determinan si el barro húmedo conservará la marca.
En una simulación los investigadores hacen pasar personas virtuales sobre un terreno pantanoso, cuando el suelo se inunda algunas de esas huellas se terminan convirtiendo en fósiles. Este proceso es general, no toma en cuenta ninguna particular de lugares específicos.
De igual manera lograron determinar el papel del clima en la creación de las huellas fósiles, probando cinco patrones climáticos que incluyeron núcleos de hielo procedentes de Groenlandia o los registros de un lago en Nuevo México.
A través del estudio los autores señalan que descubrir numerosas huellas en un lugar no es prueba concluyente que vivió allí un nutrido grupo de personas, solo refleja el paso de personas en un sitio, donde las condiciones climáticas permitieron documentar sus huellas.
Nota editorial: las infografías e ilustraciones de este artículo han sido desarrolladas con asistencia de herramientas de Inteligencia Artificial para la recreación artística de personajes y entornos históricos.









