Un equipo de especialistas de las universidades de Durham y York junto con la Escuela de Medicina de Harvard, ha logrado reconstruir con gran detalle el rostro de un individuo, que vivió en Escocia durante el imperio romano hace casi 2.000 años.
Sus restos óseos fueron recuperados en el yacimiento de Inveresk, cerca de Edimburgo, un sitio clave para comprender la interacción militar y cultural en los confines septentrionales de Britania durante el imperio romano.
El individuo era un hombre de aproximadamente cincuenta años, con cabello canoso pero oscuro, ojos marrones y una discapacidad en su hombro derecho que le impedía utilizar esa mano. Según el análisis el individuo utilizaba sus dientes para contrarrestar la utilidad del brazo.
El análisis combinado de isótopos estables y ADN antiguo permitió trazar su procedencia y perfil genético, logrando identificar el sur de Gran Bretaña como su lugar de nacimiento, y comprendiendo que luego realizó una gran travesía hasta el norte en Escocia donde pereció, luego de vivir casi cincuenta años.
Luego de los análisis genéticos que ofrecen una gran cantidad de datos acerca del individuo, el experto en reconstrucción facial Dr. Chris Rynn utilizó estos datos para esculpir su rostro con arcilla digital sobre la estructura del cráneo.
Nota editorial: las infografías e ilustraciones de este artículo han sido desarrolladas con asistencia de herramientas de Inteligencia Artificial para la recreación artística de personajes y entornos históricos.









