La Edad del Bronce no tiene por qué perder frente a los bailes y las recetas. Pero para ganarse la atención en el feed necesita equipo, formato y paciencia. Eso es precisamente lo que construye la fundación española Palarq, una organización privada sin ánimo de lucro creada en 2016 para apoyar las misiones arqueológicas del país. En marzo de 2023 la fundación anunció que sus plataformas digitales acumulaban cerca de dos millones de visualizaciones al mes.
El tema va más allá de una sola fundación. El conocimiento sobre el pasado vive hoy en YouTube, TikTok, Instagram y los pódcast y allí encuentra una enorme audiencia que alimenta el interés por la historia. El mismo alcance de audiencia pueden presumir las plataformas de streaming o los casinos sin verificación.
En todos los casos conviven con tranquilidad tanto jugadores entusiastas como verdaderos científicos y aficionados a los “antiguos alienígenas”. Por eso la pregunta suena dura: ¿puede la ciencia seria competir con el entretenimiento sin convertirse en él?
Qué es Palarq y a qué se dedica
La fundación apoya misiones españolas de arqueología y paleontología humana. Desde su primer concurso en 2016 ha ayudado a más de 500 grupos de investigación y en 2023 subvencionó 170 proyectos. Según datos de la propia fundación, en 2025 apoyó 52 misiones en 30 países y más de un centenar de yacimientos en España.
Pero Palarq tiene un segundo papel: enseña a la ciencia a hablar con el público. Todo empezó con talleres online durante la pandemia, cuando a la gente le faltaba cultura accesible. Después llegaron el pódcast Desenterrando el pasado y los vídeos para YouTube. Así la fundación pasó de ser una fuente de dinero para expediciones a ser también un medio.
El premio que sacó a El Argar de la sombra
El 15 de junio de 2023, en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, el jurado concedió por unanimidad el III Premio Nacional Palarq al proyecto Almoloya-Bastida. Su título completo: “poder, género y parentesco en una civilización olvidada de la Edad del Bronce”. El galardón está dotado con 80.000 euros.
La cultura de El Argar ocupaba en el sureste de España un territorio que el jurado comparó en superficie con Bélgica. Su sociedad se distinguía por una fuerte desigualdad política y económica y por un nivel de complejidad estructuralmente comparable al de una civilización. La representante del equipo, Cristina Rihuete, dijo que el premio permitirá centrarse en la investigación fundamental y en su divulgación. El presidente de la fundación, Antonio Gallardo Ballart, calificó el proyecto como un trabajo de muchos años que devolvió al circuito científico una cultura poco conocida.
Para la fundación es también un escaparate. El premio es bienal, se creó en 2018 y se presenta como el primero de este tipo otorgado por una fundación privada exclusivamente para arqueología y paleontología. En diciembre de 2025 se entregó el IV premio, a un proyecto sobre los neandertales de Alcoi.
Qué hay detrás de los dos millones de visualizaciones
La fundación dio la cifra en marzo de 2023 y no la desglosó por plataformas, así que conviene leerla con cautela. Pero sí se conocen algunas piezas del mosaico. El pódcast sale cada dos semanas y ha reunido más de un millón de escuchas en 40 episodios. El canal de YouTube, conducido por los blogueros El Pakozoico y JJ Priego, contaba con 30.000 suscriptores. TikTok, según la fundación, aportaba una media de unas 900.000 visualizaciones, aunque el periodo no se especifica en la publicación.
Hay un detalle que es fácil pasar por alto. Según la fundación, una parte significativa de la audiencia del canal de TikTok procede de México, Chile, Argentina y Estados Unidos. La ciencia en español trabaja para varios países a la vez. Y a su alrededor coexisten las más diversas plataformas: canales de autor, pódcast, páginas de museos.
El conjunto de formatos de Palarq es el siguiente:
- pódcast Desenterrando el pasado
- respuestas breves en vídeo de Eudald Carbonell sobre la evolución humana
- talleres de los responsables de grandes proyectos
- vídeos y shorts en YouTube de blogueros divulgadores
- canal de TikTok con audiencia internacional
Cómo compite la ciencia con el entretenimiento
La escala de la competición la muestra un estudio de IAB Spain. En 2025 los usuarios pasaban de media 1 hora y 20 minutos al día en TikTok, 1 hora y 12 minutos en YouTube, y la que más retenía era Spotify, con 1 hora y 26 minutos. La red favorita para el 37% sigue siendo WhatsApp; Instagram la eligen el 16% y YouTube el 14%. En 2026, según la asociación, el 86% de los internautas de entre 12 y 75 años usa al menos una red social, unos 33,1 millones de personas. Un vídeo científico compite por los mismos minutos que la música y los memes.
Curiosamente, el tema de la arqueología lo transmiten sin problema incluso los casinos sin identificación, donde las tragaperras sobre “gigantes” resultan tan convincentes como la clase de un profesor.
Con TikTok la situación es algo distinta. En un pequeño experimento piloto presentado en la conferencia de la Society for American Archaeology en 2024, las cuentas nuevas de TikTok recibían primero vídeos verificados, pero el feed pasaba bastante rápido a la pseudoarqueología, incluidos los antiguos alienígenas y los gigantes. En cambio, un análisis de la difusión de publicaciones arqueológicas en X mostró un panorama más esperanzador.
Pone en duda la tesis del crecimiento acelerado de la pseudoarqueología y señala dos factores de éxito: la tonalidad positiva y la autoría de expertos. Es casi la fórmula de Palarq: un científico con cara, voz e historia.
Qué tomar como modelo
La primera lección es la regularidad. Un pódcast cada dos semanas acostumbra al oyente a volver. La segunda es la alianza: la fundación trabaja con National Geographic y con blogueros, en lugar de construirlo todo desde cero. La tercera son las caras reales: divulgadores e investigadores en persona en lugar de un logotipo sin rostro.
La cuarta es la audiencia internacional, porque el español abre camino hacia América Latina. La quinta es un evento que convierte la noticia sobre los científicos en motivo de conversación, como la ceremonia del premio. Y, por último, la honestidad en las cifras. La fundación da un dato global, pero sin desglose por plataformas al lector le resulta difícil evaluar la aportación de cada canal.
Así que la Edad del Bronce puede perfectamente competir con los bailes y las recetas. Solo que no conviene prometerle una victoria fácil. Al algoritmo le gustan las emociones, al público le gustan las historias, y la ciencia que sabe contar tiene la oportunidad de ser escuchada antes de que lo haga el enésimo vídeo sobre gigantes.
Nota editorial: las infografías e ilustraciones de este artículo han sido desarrolladas con asistencia de herramientas de Inteligencia Artificial para la recreación artística de personajes y entornos históricos.









