Características de la arquitectura islámica. Resumen

mezquita de cordoba
Mezquita de Córdoba. C: Sean Pavone/Shutterstock

Entre los edificios más representativos de la arquitectura islámica encontramos los palacios, las mezquitas, las madrasas, el caravasar (donde pernoctan los peregrinos y comerciantes), los mausoleos y los baños.

Las mezquitas

Si hablamos de mezquitas se nos viene a la mente la impresionante mezquita de Córdoba, aunque hay muchas espectaculares en todo el mundo.

Las mezquitas tienen su origen en la primera casa de Mahoma, a la que replican en diseño y forma.

Son un lugar de encuentro básico y de rezo, aunque no es el lugar de residencia del dios Alá ni similar (a la manera de los templos griegos), sino únicamente un lugar dedicado a la oración (no al culto como las iglesias cristianas) los viernes.

De este modo, obedece a tal necesidad. También en las mezquitas se impartía antaño justicia y era tanto la residencia para el peregrino como la escuela.

Se dividen principalmente en dos partes: el haram, o la parte cubierta, el espacio cerrado, y el sahn, el espacio abierto, un patio rodeado por una arquería.

El sabil, situado en el sahn, es una fuente donde los feligreses realizan las sagradas abluciones.

Por otro lado tenemos el alminar o minarete, que puede tener plantas de distintas formas (circulares, cuadradas…) y sirve para que el almuecín o imán llame a la oración.

La quibla es la pared de la mezquita dirigida en dirección a la Meca. Allí se encuentra el mihrab, una pequeña capilla o ábside que indica dónde está la quibla.

Además de ser la parte más decorada, tiene como función que el almuecín se sitúe allí para amplificar su voz, aunque hoy en día se utilizan micrófonos.

El mimbar es una estructura que permite al califa o a los jueces ponerse a mayor altura.

Características generales de la arquitectura islámica

Las características generales de la arquitectura islámica se podrían resumir de la siguiente manera: la arquitectura islámica es la síntesis de elementos tomados por los guerreros musulmanes en expansión de todos los sitios que van conquistando: el arte visigodo, la tradición helenística, Persia, los beduinos, los bizantinos, etc.

Como materiales se usan el ladrillo y la mampostería, y madera y yeso para la decoración.

Predominan las plantas rectangulares sin gran altura (no hay colosalismo), adaptándose así a la medida del hombre.

Pilares y columnas destacan como elementos sustentantes y estas últimas normalmente tienen capiteles simplificados de origen clásico.

En la arquitectura islámica hay gran variedad de arcos: de herradura, apuntados, polilobulados, mixtilíneos (bastante complejos). Están policromados y se hacen con fines decorativos y constructivos.

Las cubiertan son adinteladas, abovedadas (por influencia bizantina) y de cúpulas bulbosas (de procedencia persa), que son usadas con mucha profusión.

Los interiores destacan por la variedad de sus materiales: yeso, azulejos o mármol, entre otros.

El color es muy importante en la arquitectura islámica y se usan principalmente tres motivos decorativos: atauriques (figuras vegetales simplificadas), epigráfica (escritura en árabe con versículos del Corán y poemas con fines didácticos) y geométricos: esquematización de la naturaleza.

También se emplean mocárabes o estalactitas de yeso con forma de prisma.

Imagen: StockPhotos en Shutterstock

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