La palabra «fariseo» ha dejado una marca indeleble en la historia de las religiones occidentales, pero no una marca positiva. En el lenguaje común, un «fariseo» es sinónimo de hipócrita, alguien que predica una moral que no practica, alguien obsesionado con reglas externas mientras ignora la corrupción interna del corazón. Esta asociación viene directamente del Nuevo Testamento, donde Jesús confronta a los fariseos repetidamente, llamándolos «sepulcros blanqueados» llenos de hipocresía, «guías ciegos» que enseñan la Ley pero no la viven. Los Evangelios retratan a los fariseos como los antagonistas principales de Jesús, compitiendo constantemente con él por la autoridad religiosa, intentando atraparlo en contradicciones legales y finalmente, contribuyendo a su arresto.
Sin embargo, la realidad histórica de quiénes fueron realmente los fariseos es radicalmente diferente de este retrato evangélico. Los fariseos no eran una pequeña élite corrupta, eran los líderes religiosos más influyentes entre el pueblo judío común, amados por las masas, respetados por su erudición, admirados por su dedicación a la Ley. Cuando el Segundo Templo fue destruido en 70 d.C. y el judaísmo necesitaba encontrar una forma de sobrevivir sin el Templo central, sin sacrificios, sin la estructura ritual que había sustentado la religión durante más de mil años, fueron los fariseos quienes proporcionaron la respuesta. El judaísmo que sobrevivió, el judaísmo que se convirtió en la base de la religión judía moderna, es directamente el judaísmo de los fariseos.
La discrepancia entre el retrato evangélico de los fariseos y lo que sabemos sobre ellos de otras fuentes es uno de los problemas historiográficos más fascinantes del estudio del Segundo Templo. Porque la pregunta no es simplemente: ¿eran hipócritas los fariseos? La pregunta es más profunda: ¿por qué los Evangelios, escritos décadas después de la muerte de Jesús, los retratan de manera tan negativa? ¿Qué estaba sucediendo en el contexto de las primeras comunidades cristianas que hizo que necesitaran demonizar a los fariseos de esta manera? La respuesta tiene más que ver con la competencia religiosa post-bíblica que con la realidad histórica de quiénes eran los fariseos durante la vida de Jesús.
¿Quiénes fueron los fariseos?
Los fariseos fueron un movimiento religioso judío que surgió durante el Segundo Templo, probablemente alrededor del siglo II a.C., en respuesta a la helenización de la sociedad judía y a la necesidad de interpretar la Ley de Moisés para nuevas circunstancias. Su nombre probablemente significa «los separados», aunque lo que se separaban no era del pueblo sino de las interpretaciones que consideraban incorrectas. Los fariseos creían en la autoridad de la Ley oral, la tradición de interpretaciones y aplicaciones de la Ley que se transmitía de maestro a estudiante, de generación a generación. Esta creencia era revolucionaria porque significaba que la autoridad religiosa no estaba limitada al sacerdocio del Templo, sino que estaba disponible para cualquier maestro dedicado a la Ley.
Los fariseos también creían en la resurrección de los muertos, en un mundo espiritual complejo con ángeles y demonios y en una providencia divina que trabajaba en el mundo. Estas creencias, aunque no estaban explícitamente en la Torá escrita, eran inferidas de ella mediante técnicas de interpretación muy elaboradas. Los fariseos creían que toda observancia religiosa era accesible al pueblo común, que no se necesitaba ser sacerdote para ser religioso y correctamente judío. Esto los hizo extraordinariamente populares entre las masas, porque ofrecían una vía hacia la santidad que no dependía de nacimiento, de riqueza o de acceso al Templo.
Su influencia creció durante los siglos II y I a.C., y para el tiempo de Jesús, los fariseos eran probablemente los líderes religiosos más respetados entre el pueblo judío. Controlaban las sinagogas, interpretaban la Ley públicamente y tenían seguidores dedicados que emulaban su estilo de vida. No controlaban el Templo, que era dominio de los saduceos, pero controlaban la religión de la gente común. Cuando el Templo fue destruido en 70 d.C., el judaísmo rabínico que emergió de las ruinas fue esencialmente el judaísmo de los fariseos adaptado a nuevas circunstancias. Los fariseos se convirtieron en Rabinos, la tradición oral se convirtió en la Mishná y el Talmud y las sinagogas se convirtieron en los centros de la vida religiosa judía. Sin los fariseos, el judaísmo moderno probablemente no existiría.
El origen: separación en tiempos de crisis helenística
La palabra «fariseo» aparece por primera vez en textos judíos durante la época helenística, probablemente alrededor del siglo II a.C., aunque algunos estudiosos sugieren que el movimiento tuvo sus orígenes un poco antes. El contexto es crucial: durante este período, la sociedad judía estaba bajo una presión extraordinaria de helenización. La lengua griega se estaba convirtiendo en la lengua común del comercio y la administración, la filosofía griega estaba influyendo en cómo los judíos pensaban sobre religión y ética y las costumbres griegas, incluyendo los juegos olímpicos y el gymnasium, estaban siendo adoptadas por la élite urbana judía. Algunos judíos, especialmente en ciudades como Alejandría, estaban siendo completamente absorbidos por la cultura griega, olvidando incluso el idioma hebreo.
Para muchos judíos piadosos, esto fue una crisis existencial. ¿Cómo podían mantener la identidad judía en un mundo que los presionaba constantemente a helenizarse? ¿Cómo podían aplicar una Ley dada en el desierto hace mil años a las nuevas circunstancias del siglo II a.C.? Los fariseos respondieron a esta crisis de manera característica: enfatizando que la Ley oral, la interpretación tradicional, era tan importante como la Ley escrita. Esto les permitió ser flexibles en su aplicación de la Ley mientras permanecían fieles a su espíritu. Podían permitir actividades que técnicamente no estaban prohibidas por la Ley escrita si la Ley oral las permitía o prohibir actividades que no estaban explícitamente prohibidas si la Ley oral las consideraba peligrosas para la observancia.
Los fariseos también se separaban mediante su observancia ritual extrema. Seguían los detalles de la Ley de pureza ritual que originalmente se aplicaban solo a los sacerdotes que servían en el Templo, pero los fariseos la aplicaban a sí mismos en su vida diaria. Esto significaba, por ejemplo, comer todo lo que comían como si fuera una ofrenda de sacrificio, manteniendo un nivel de pureza ritual que la mayoría de los judíos no mantenía. Esto requería un conocimiento detallado de la Ley y una dedicación extraordinaria. No todos podían ser fariseos, requería estudio intensivo, disciplina y una cierta cantidad de recursos económicos para poder observar todas las leyes de pureza.
La estructura: maestros, estudiantes y autoridad religiosa
Los fariseos no eran una organización formal en el sentido moderno. No tenían una membresía clara, no tenían un liderazgo centralizado, ni tenían un conjunto definido de reglas que determinaban quién era fariseo y quién no. Más bien eran un movimiento, un enfoque a la religión judía que se transmitía de maestro a estudiante. Un hombre que quería ser fariseo tendría que encontrar a un maestro respetado, alguien que tuviera reputación de erudición en la Ley y estudiar bajo su dirección. El maestro le enseñaría la Ley escrita y la Ley oral, la tradición de interpretaciones, las técnicas de razonamiento que los fariseos usaban para extender la Ley a nuevas situaciones.
Este sistema de maestro-estudiante significaba que la autoridad era descentralizada. No había una jerarquía clara de autoridad, había maestros más grandes y maestros menores, maestros cuyas interpretaciones eran más ampliamente respetadas y maestros cuyas interpretaciones eran más locales, pero todos tenían poder para enseñar, para interpretar la Ley, para decidir cómo la comunidad debería observar. El Talmud, que fue compilado siglos después, registra debates entre maestros fariseos sobre cómo interpretar un texto particular, cómo aplicar la Ley a una nueva situación. Estos debates nunca eran completamente resueltos pues lo importante no era llegar a una conclusión única, sino demostrar la capacidad de razonar dentro de la tradición.
Los estudiantes aprendían no solo la Ley sino también el método de interpretación. Se les enseñaba técnicas hermenéuticas específicas, formas de encontrar significado oculto en el texto, maneras de conectar un pasaje con otro. El estudiante memorizaba grandes porciones de la Ley oral, transmitida verbalmente de maestro a estudiante durante generaciones. Esto era necesario porque antes de que la Mishná fuera codificada por escrito alrededor de 200 d.C., toda la tradición oral fue exactamente eso, oral, transmitida por memoria y por enseñanza directa. Un fariseo dedicado tendría en su cabeza miles de interpretaciones, miles de aplicaciones, miles de debates entre maestros.
Creencias teológicas: resurrección, ángeles y providencia
Una de las características más distintivas de los fariseos era su creencia en la resurrección de los muertos, creencia que no está explícitamente en la Torá escrita. En los Cinco Libros de Moisés, cuando alguien muere, simplemente muere, no hay mención de una vida después de la muerte, de resurrección, de un mundo venidero. Pero los fariseos, interpretando la Ley oral y razonando desde principios teológicos, llegaron a la conclusión de que debía haber resurrección. ¿Cómo podía ser justa la estructura del universo si los justos sufrían en esta vida y luego simplemente morían? Debía haber un mundo futuro donde la justicia se restauraría. Los fariseos creían que en ese mundo futuro, los muertos resucitarían, que sería restaurada la justicia, que Dios sería vindicado.
Esta creencia los diferenciaba profundamente de los saduceos, que rechazaban la resurrección porque no estaba en la Ley escrita. Los saduceos eran literalistas: si no está escrito en la Torá, no es parte de la fe judía. Los fariseos eran interpretativos: hay verdades que pueden ser inferidas de la Ley aunque no estén explícitamente escritas. Los fariseos también creían en ángeles, en demonios, en un mundo espiritual complejo. Creían que Dios había delegado poder a los ángeles para ejecutar Su voluntad en el mundo. Creían que había espíritus malvados que podían poseer a las personas, que podían influir en los asuntos humanos. De nuevo, esta cosmología no está explícitamente en la Ley escrita, pero los fariseos la inferían de ella.
Los fariseos creían en lo que podría llamarse providencia divina: la idea de que Dios conocía el futuro, que guiaba los asuntos del mundo hacia Sus propósitos, pero también creían en el libre albedrío humano: los hombres tenían genuina libertad para elegir entre el bien y el mal. Para ellos, ambas tenían que ser verdaderas, de lo contrario la religión carecería de sentido. Si Dios predestinaba todo, ¿cómo podría haber responsabilidad moral? Si los hombres tenían libre albedrío absoluto, ¿cómo podría haber providencia divina?
El tema del sesgo evangélico: interpretación vs realidad histórica
Aquí es donde llegamos al corazón de la pregunta historiográfica sobre los fariseos. Los Evangelios del Nuevo Testamento, especialmente Mateo y Lucas, están llenos de críticas a los fariseos. Jesús los llama hipócritas, sepulcros blanqueados, guías ciegos. Los acusa de enfocarse en detalles externos de la Ley mientras ignoran la justicia, la misericordia, la fidelidad. Los Evangelios describen a los fariseos como constantemente cuestionando a Jesús, tratando de atraparlo en contradicciones, oponiéndose a sus enseñanzas.
Pero hay un problema historiográfico fundamental aquí: los Evangelios fueron escritos entre 40 y 70 años después de la muerte de Jesús, por comunidades cristianas que estaban en competencia directa con los fariseos por la autoridad religiosa en las sinagogas. Después de la muerte de Jesús, la mayoría de sus seguidores fueron abandonados por la comunidad judía más amplia. Inicialmente, el cristianismo primitivo intentaba permanecer dentro del judaísmo, predicando en las sinagogas, argumentando que Jesús era el Mesías prometido pero los fariseos, que controlaban las sinagogas, veían a los cristianos como una amenaza y así comenzó un conflicto, una competencia por ganar seguidores, por determinar quién interpretaba correctamente la fe judía.
Es en este contexto de conflicto posterior que los Evangelios fueron escritos. No se estaban escribiendo como historia objetiva sino como propaganda religiosa, intentando hacer creer que Jesús era el verdadero maestro de la Ley, que los fariseos habían malinterpretado la Ley y que eran hipócritas. El género literario de los Evangelios no es historia en el sentido moderno, sino testimonios religiosos. Esto no significa que sean completamente no históricos, pero significa que debemos leerlos con cuidado, reconociendo que están presentando un punto de vista particular.
Cuando los historiadores modernos estudian los fariseos usando todas las fuentes disponibles (los Evangelios, el Talmud, Flavio Josefo, la arqueología) emerge un cuadro diferente. Los fariseos estaban verdaderamente dedicados a la Ley, creían que su interpretación era correcta y creían que estaban preservando la fe judía contra la helenización y otras amenazas. Sí, eran casuísticos, es decir, discutían los detalles de cómo aplicar la Ley, pero esto no era hipocresía, era seriedad teológica. Si la Ley de Dios es perfecta, entonces cada detalle importa. Si queremos vivir de acuerdo con la Ley, necesitamos entender exactamente qué significa en cada circunstancia particular.
Los fariseos entre los movimientos judíos
| Aspecto | fariseos | Saduceos | Esenios | Zelotes |
|---|---|---|---|---|
| Autoridad religiosa | Maestros intérpretes (escribas) | Sacerdotes del Templo | Maestro de Justicia | Líderes revolucionarios |
| Ley Oral | Aceptaban y desarrollaban | Rechazaban | Textos propios | Variable |
| Base social | Pueblo común, sinagogas | Élite sacerdotal | Comunidades separatistas | Revolucionarios urbanos |
| Influencia entre pueblo común | Máxima | Limitada (élite) | Ninguna (apartados) | Variable (creciente) |
| Resurrección de muertos | Creían | No creían | Creían | Implícito |
| Ángeles y demonios | Creían | No creían | Creían intensamente | Variable |
| Posición ante Templo | Participaban en sacrificios | Controlaban completamente | Rechazaban como corrupto | Defendían hasta el fin |
| Apocalipticismo | Moderado | No | Extremo | Extremo |
| Relación con Roma | Pragmática, coexistencia | Colaboración | Separación | Resistencia abierta |
| Legado post-70 d.C. | Base del judaísmo rabínico | Desaparecieron | Aniquilados | Aniquilados |
| Influencia hoy | Máxima (judaísmo moderno) | Ninguna | Ninguna | Ninguna |
Análisis historiográfico: la tabla revela un patrón claro: los fariseos fueron el único movimiento que se adaptó exitosamente a la destrucción del Templo. Crearon formas de ser judío que no dependían del Templo central. Cuando llegó el año 70 d.C., los fariseos ya tenían sinagogas, Ley oral, maestros interpretativos y un enfoque accesible a la religión. Los saduceos desaparecieron porque eran del Templo, los esenios probablemente fueron destruidos y los zelotes fueron aniquilados. Pero los fariseos sobrevivieron y florecieron, convirtiéndose en la base del judaísmo rabínico que existe hoy.
Descubre más sobre judaísmo y Antiguo Testamento
- Historia de Israel
- El judaísmo: historia general
- Antiguo Testamento: libros y teología
- El Primer Templo de Jerusalén: de Salomón a Nabucodonosor
- El Segundo Templo: cuatro fases de un templo eterno
- El Judaísmo del Segundo Templo: historia, grupos y contexto
- Los saduceos: la aristocracia sacerdotal
- Los esenios: la comunidad separatista de Qumrán
- Rollos del Mar Muerto: los escritos de Qumrán
- Los zelotes: revolución y mesianismo
- Los macabeos: revuelta y dinastía asmonea
- Antíoco IV Epífanes: el profanador del Templo
- Herodes el Grande: el rey de los judíos
- El período intertestamentario: textos, ideas y tradiciones
- El mesianismo judío: esperanza y expectativa
Bibliografía
Fuentes:
- Josefo, Flavio. Antigüedades de los judíos y La guerra de los judíos.
- Los Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas, Juan) — Encuentros entre Jesús y fariseos
- La Mishná — Compilación de ley oral farisea (ca. 200 d.C.)
- El Talmud — Expansión de la ley oral (compilado siglos después pero con material antiguo)
Bibliografía:
- Asurmendi, Jesús (1998). Los fariseos: sus creencias y su influencia. Verbo Divino, Estella.
- González Echegaray, Joaquín (1993). Los fariseos en el judaísmo del Segundo Templo. Institución Fernando el Católico, Zaragoza.
- Sanders, E. P. (1992). Judaism: Practice and Belief 63 BCE – 66 CE (edición española). Trotta, Madrid.
- Boccaccini, Gabriele (1998). Middle Judaism: Jewish Thought, 300 BCE to 200 CE. Fortress Press, Minneapolis.
- Collins, John J. (1995). The Scepter and the Star: Messianism in Light of the Dead Sea Scrolls. Doubleday, Nueva York.
- Esler, Philip F. (1987). Community and Gospel in Luke-Acts: The Social and Political Motivations of Lucan Theology. Cambridge University Press, Cambridge.
- Finkelstein, Israel & Silberman, Neil Asher (2001). The Bible Unearthed: Archaeology’s New Vision of Ancient Israel and the Origin of Its Sacred Texts. Free Press, Nueva York.
- Grabbe, Lester L. (1992). Judaism from Cyrus to Bar Kokhba. Routledge, Londres.
- Hengel, Martin (1974). Judaism and Hellenism: Studies in Their Encounter in Palestine during the Early Hellenistic Period. Two volumes. Fortress Press, Filadelfia.
- Herford, Travers R. (1924). The Pharisees. James Clarke & Co., Londres. (Edición moderna: Reprinted in 1962, 1988)
- Josefo, Flavio (1987). The Jewish War and The Antiquities of the Jews. Traducción de William Whiston. Hendrickson Publishers, Peabody.
- Nickelsburg, George W. E. (2005). 1 Enoch 1: A Commentary on the Book of 1 Enoch. Hermeneia, Fortress Press.
- Provan, Iain W.; Long, V. Philips & Longman, Tremper (2003). A Biblical History of Israel. Westminster John Knox Press, Louisville.
- Safrai, Shmuel & Stern, Menahem (eds.) (1974). The Jewish People in the First Century: Historical Geography, Political History, Social, Cultural and Religious Life and Institutions. Fortress Press, Filadelfia.
- Sanders, E. P. (1977). Paul and Palestinian Judaism: A Comparison of Patterns of Religion. Fortress Press, Filadelfia.
- Schürer, Emil (1973-1987). The History of the Jewish People in the Age of Jesus Christ. Three volumes. Revised Edition. T&T Clark, Edimburgo.
- VanderKam, James C. (2000). An Introduction to Early Judaism. Eerdmans, Grand Rapids.
Preguntas frecuentes sobre los fariseos
¿Realmente fueron los fariseos hipócritas como los Evangelios describen?
Probablemente no, aunque la palabra «hipócrita» en griego (hypokrites) originalmente significaba «actor» o «alguien que juega un papel». Los Evangelios pueden estar usando la palabra en ese sentido, sugiriendo que los fariseos estaban predicando una cosa pero haciendo otra. Pero la evidencia histórica sugiere que los fariseos eran genuinamente dedicados a la observancia de la Ley. El problema es más que los Evangelios estaban escritos en un contexto de competencia religiosa post-bíblica, donde los cristianos necesitaban argumentar que Jesús era un mejor intérprete de la Ley que los fariseos.
¿Cómo sabemos qué creían realmente los fariseos?
Tenemos múltiples fuentes. Los Evangelios describen encuentros entre Jesús y fariseos. Flavio Josefo, el historiador judío del siglo I, describe a los fariseos en sus obras. La Mishná y el Talmud, compilados después del Segundo Templo, contienen material sobre debate fariseo. Toda estas fuentes juntas nos permiten reconstruir quiénes eran y qué creían.
¿Cuál era la relación entre los fariseos y Jesús?
Los Evangelios describen conflictos constantes. Pero es importante recordar que los Evangelios fueron escritos después de la muerte de Jesús por cristianos que estaban en competencia con los fariseos. Jesús era judío, predicaba la Ley, interpretaba textos bíblicos de manera creativa—en muchos sentidos, no era tan diferente de un maestro fariseo. Pero los Evangelios lo retratan como en conflicto fundamental con los fariseos, en parte porque esa era la realidad post-bíblica de los cristianos primitivos.
¿Qué sucedió con los fariseos después de 70 d.C.?
Cuando el Templo fue destruido, la religión judía necesitaba reinventarse. Los fariseos, quienes ya habían desarrollado sinagogas y Ley oral como alternativas al sacrificio del Templo, estaban en posición perfecta para liderar esta transformación. Los fariseos se convirtieron en los Rabinos del judaísmo rabínico. Su Ley oral se convirtió en la base de la Mishná y el Talmud. Sus métodos de interpretación se convirtieron en los métodos estándar de la erudición judía.
¿Cuál es la diferencia fundamental entre fariseos y Saduceos?
Los fariseos creían en la Ley oral y en doctrinas como la resurrección que no estaban explícitamente en la Ley escrita. Los Saduceos rechazaban la Ley oral y creían solo en lo que estaba escrito explícitamente en la Torá. Los fariseos eran interpretativos; los Saduceos eran literalistas. Los fariseos eran populares entre la gente común; los Saduceos eran élite aristocrática.
¿Cuál era el sistema de educación fariseo?
Un estudiante estudiaba bajo un maestro respetado, memorizando la Ley oral, aprendiendo técnicas de interpretación. No había escuelas formales como las conocemos hoy. Era educación uno-a-uno o en pequeños grupos. El estudiante aprendería miles de interpretaciones tradicionales y cómo aplicarlas a nuevas situaciones.
¿Cómo interpretaban los fariseos la Ley oral?
Utilizaban técnicas hermenéuticas sofisticadas: encontraban significado oculto en palabras aparentemente redundantes, conectaban pasajes que mencionaban las mismas palabras aunque estaban en contextos diferentes, inferían leyes implícitas de los principios de la Ley escrita. Esto permitía que una Ley dada hace mil años pudiera ser aplicada a nuevas circunstancias.
¿Qué creían los fariseos sobre el Mesías?
Los fariseos creían que habría un Mesías, un ungido que vendría al final de los tiempos a restaurar la justicia divina. Pero sus expectativas del Mesías variaban. Algunos esperaban un Mesías político que liberaría a Israel del dominio romano. Otros esperaban más un Mesías espiritual. No había una doctrina farisea uniforme sobre el Mesías.
¿Fueron los fariseos una secta o un movimiento mainstream?
Fueron un movimiento mainstream, al menos entre la gente común. Los Saduceos eran la élite, pero los fariseos eran los líderes religiosos populares. Controlaban las sinagogas, interpretaban la Ley públicamente, tenían seguidores dedicados. Aunque algunos fariseos puede haber vivido vidas extremadamente piadosas, como comunidad, eran mainstream, no sectaria.
¿Cuál es el legado de los fariseos?
El judaísmo moderno es directamente el heredero del farisaísmo. El énfasis en la Ley oral, en la interpretación casuística, en el estudio de la Torá, en la sinagoga como centro de la vida religiosa judía—todo esto viene de los fariseos. Sin los fariseos, el judaísmo moderno no existiría.









