Carlos X, el último Borbón de Francia

Coronación de Carlos X, el último Borbón de Francia

Carlos X entró a gobernar en Francia en un periodo muy delicado. Sucedió a su hermano, Luis XVIII, quien era conocido por tener una postura conciliadora. Fue el último rey de los Borbones que gobernó Francia y su abdicación supuso el fin del absolutismo en el país galo.

Coronación de Carlos X, el último Borbón de Francia

Nació el 9 de octubre de 1757 en Versalles, fue hijo de Luis, Delfín de Francia, y hermano de los reyes franceses Luis XVI y Luis XVIII. Toda su vida, hasta su proclamación como rey, llevó el título de conde de Artois. Carlos X se casó el 16 de noviembre de 1773 con María Teresa, hija de Víctor Amadeo de Saboya. De este matrimonio nació Luis Antonio, Duque de Angulema.

En julio de 1789, antes de que se produjese la toma de la Bastilla, Carlos X emigró y se convirtió en el jefe del ejército emigrado. Desde esta posición encabezó el manifiesto de Brunswick en 1792, en el que se amenazaba al pueblo francés por la Revolución. Pasó muchos años en Gran Bretaña, pero fue designado lugarteniente general del reino a la muerte de Luis XVI en 1793. Cuando Luis XVIII se hizo proclamar rey en 1795, organizó desde Londres unas operaciones de desembarco en el continente.

Con la Restauración en 1814, que él mismo había preparado, fue jefe de los ultramonárquicos y de la Congregación durante el reinado de Luis XVIII, a cuya muerte subió al trono en 1824. Se mostró contrario al rey, quien era más conciliador y perdonó a los partidarios de Napoleón Bonaparte. El conde de Artois buscaba castigar a los revolucionarios mediante el “Terror Blanco”.

Durante su reinado multiplicó las medidas desastrosas que indignaron a la prensa liberal y a la oposición. Carlos X tenía pretensiones absolutistas y ultramonárquicas que desentonaban por completo con las ideas de la burguesía francesa. Para evitar que los liberales dominasen la Cámara de Diputados, el monarca recurrió al fraude electoral, al chantaje y al libelo, lo que levantó ampollas entre la población.

Este descontento se manifestó claramente el abril de 1827, cuando la propia Guardia Real profirió insultos contra Carlos X, quien tuvo que disolver ese cuerpo militar. Además, las medidas que fue aprobando gracias a Villèle, como la ley del sacrilegio o ley sobre las sucesiones y las sustituciones, fueron enormemente criticadas por la ciudadanía. También hay que destacar su apoyo a la Iglesia, ya que intentó restituirle las tierras que nacionalizó la Revolución Francesa.

Lo que acabó por hacer estallar la situación en 1830 fueron las cuatro ordenanzas reales de Saint Cloud que se aprobaron el 25 de julio. En ellas, se abolía la libertad de prensa, se disolvía la Cámara de Diputados, se alteraba el sistema electoral y se convocaban nuevas elecciones para septiembre. De esta forma, Carlos X y Polignac querían controlar por completo el poder político.

Pero lo que provocaron fue la llamada revolución de “Las tres gloriosas” jornadas del 27, 28 y 29 de julio. La principal consecuencia fue la abdicación del rey el 2 de agosto.

Carlos X se refugió en Escocia hasta que en 1832 Francisco I le invitó a vivir en Praga. Finalmente, el 6 de noviembre de 1836 falleció a causa de un brote de cólera. Sería el final de la casa de los Borbones en Francia.

Apasionado por la Historia, es licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Desde pequeño le encantaba la Historia y acabó por explorar sobre todo los siglos XVIII, XIX y XX.

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