Arqueológos han desenterrados en el barrio de Pietralata en Roma, un santuario dedicado a Hércules de hace 2.400 años, dónde a su vez, también se hallaron dos grandes tumbas aristocráticas anteriores y una cisterna que aún no se ha determinado su función.
El sitio sagrado de Hércules se erigió sobre toba volcánica en un santuario con forma cuadrangular de 4,5 x 5,5 metros, que en el centro poseia un pedestal cubierto de yeso que es donde se piensa estaba el altar a Hércules.
Gracias a varias ofrendas recuperadas en el sitio, se ha concluido que el lugar se construyó entre finales del siglo III e inicios del II siglo a.C.
Los arqueológos también encontraron los restos de dos tumbas aristocráticas, la primera de los siglos IV y III a.C., posee un sarcófago de gran tamaño y tres urnas de peperino.
En la segunda tumba los arqueológos encontraron bloques para disponer de varios cuerpos, pero lo que más llamó la atención es el descubrimiento del cráneo de un hombre adulto con rasgos de trepanación, lo que indica que fue sometido a un complejo procedimiento quirúrgico.
Finalmente, dos cisternas se encuentran en el sitio pero todavía no se han encontrado pruebas que indiquen para que se usaban, no obstante, por el contexto se cree que tuvieron funciones sagradas.












